Diseñadores rescatan la cultura colombiana en el Cali Exposhow

Homenajes a la obra Obregón, colecciones basadas en la labor de los indígenas del Amazona y La Guajira o la cultura Arhuaca hacen parte de la spropuestas de los diseñadores para esta temporada.

Las cinco apuestas para la próxima temporada de primavera-verano que presentaron los diseñadores colombianos en la más reciente versión del Cali Exposhow van por el camino de recuperar las raíces culturales y ambientales, adaptándolas a una mirada contemporánea y actual.

Se trata de los conocidos Hernán Zajar, Julieta Suárez, Judy Hazbún, Nelly Rojas  y Bettina Spitz, quienes en el evento de la moda más grande del occidente colombiano y que por primera vez trajo a Jean Paul Gautiere a Latinoamérica, mostraron que en la cultura colombiana hay suficiente material de inspiración como para crear las mejores piezas.

Son claro ejemplo, la modista Judy Hazbún con su colección "Luces de negro", así como las de la diseñadora de joyas, Nelly Rojas, que presentó "Tres elementos", basado en la labor de los indígenas del Amazonas y La Guajira.

En un homenaje a las obras del pintor colombo-español, Alejandro Obregón, Rojas se inspiró en la cultura, la naturaleza y la sociedad colombiana que inspiraron los trazos de Obregón.

Las piezas, elaboradas a mano y en plata con un baño de oro de 24 quilates, se completan con piedras semipreciosas y naturales como ágatas, lapislázuli, rubíes en bruto y ónix a las que añade la fusión de materiales orgánicos como el cuero, la madera o el nácar.

Empujado por la misma inquietud, Zajar revivió la Colombia más salvaje con diseños inspirados en la cultura Arhuaca, en la Sierra Nevada de Santa Marta y la de Cartago, en el Valle del Cauca, dos identidades muy diferenciadas que conversaron en su colección "Retrofuturismo".

Zajar rescata, así, lo autóctono y regresa a las raíces colombianas con prendas de simbología y representación arhuaca que abarcan una amplia variedad de degradados del café y el negro, una gama que comparte espacio con los coloridos bordados y textiles de Cartago, un tributo a sus artesanos.

Los motivos florales y naturales que la diseñadora Splitz ya ha convertido en su sello de identidad, fueron los protagonistas de su nueva colección "Mi jardín" en la que expuso las últimas propuestas de vestidos atados al cuello con una elaborada diversidad de cintas.

Colores vivos como el lima, el fucsia, el naranja o el dorado marcan este alegre diseño elaborado con algodones, sedas, linos y pedrería que recuperan la silueta de los años cincuenta con grandes y floridos estampados.

"Es una colección que siempre ha mirado hacia nuestro país, mostrándole al mundo su exuberancia", declaró la diseñadora.

Y del campo a la gran urbe, Julieta Suárez mostró la realidad de la mujer contemporánea que se ve obligada a afrontar una doble vida, como trabajadora y ama de casa en una dualidad entre hombre y mujer que "no es justa", sentenció.

Con una vestimenta sobria que evoca los trajes de los grandes ejecutivos y diversos lapiceros sobre el peinado de las modelos, su colección "Clandestino" rompe tabúes sobre una base cromática de malva, verde menta, negro y blanco y la combinación de telas como el algodón, la seda o el dril que recuperan la figura de los años treinta en sus vestidos, chaquetas y faldas.

Para las noches de fiesta, la diseñadora Judy Hazbún desplegó una amplia variedad de propuestas llenas de lujo y brillo que "invitan a la mujer a identificarse con un "look" que la ilumine en cada una de sus noches de fiesta", dijo.

Los diseños dibujan siluetas fluidas a base de faldas, pantalones y vestidos cortos y largos que combinan con una amplia gama de materiales como las lentejuelas, la pedrería, la seda o el "shantung" que, progresivamente, abandonan el negro tradicional para coquetear con el morado, el verde, el gris o el dorado.
 

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