Una musa con las horas contadas

Haber sido modelo, cantante y ser la primera dama francesa parece no bastarle a Carla Bruni, quien ahora actúa en la nueva película de Woody Allen.

Carla Bruni fue modelo, la mejor pagada en 1990. Con su copete café y sus ojos azules circulando por las portadas de las más importantes revistas y siendo la imagen exclusiva de los anuncios de Guess y de Dior, su rostro y su cuerpo se convirtieron en referentes en el mundo entero.


Luego Carla Bruni, la hija de Marisa Borini, una reconocida concertista de piano, e hijastra de Alberto Bruni Tedeschi, un magnate y compositor clásico, se hizo cantante. Retiró para siempre su despampanante figura de las pasarelas y más bien tapó su desnudez, la que ostentó en portadas y carátulas, con una guitarra. Se convirtió así en la dama de la chanson francesa.


Con la música, la fama conseguida con su belleza se tradujo también en un talento celebrado. Con su primer álbum, Quelqu'un m'a dit, publicado en 2002 y producido por Louis Bertignac, se mostró como una mujer de voz dulce y una gran compositora, capaz de vender un millón de copias. Con su segunda apuesta discográfica, No promises, dejó atrás su faceta como letrista y más bien musicalizó a algunos poetas del siglo XX como William Butler Yeats, Wystan Hugh Auden y Dorothy Parker. Dejaba claro esta vez que su voz sonaba bien en francés, italiano y también en inglés.


Tras dos álbumes recibidos con éxito por la crítica, la mujer que trastornaba los corazones de los jóvenes europeos se casó inesperadamente con el mandatario francés Nicolás Sarkozy. Bruni dejaba atrás una vida, la de andanzas y tórridos romances con estrellas como Mick Jagger o Eric Clapton. Se volvía toda una primera dama.


Por estos días, como si su vida no estuviera ya suficientemente llena de facetas extrañas y apasionantes, se ha convertido en la nueva musa del director norteamericano Woody Allen, quien la ha elegido para actuar en su más reciente película, Midnight in Paris, que será estrenada en el Festival de Cannes el próximo mes de mayo. Una película que, según admitió el director, da una mirada profunda a temas que ha venido trabajando: las relaciones con la historia, con el arte, con el placer y la vida misma.


A sus 75 años, Woody Allen ha hecho de su cine una plataforma para consagrar buenas artistas y bellas mujeres. Lo hizo con Diane Keaton, quien desplegó los mejores años de su juventud en películas como Annie Hall y Love and death. Lo intentó también con Mia Farrow, su compañera sentimental por años y protagonista de filmes como Hannah y sus hermanas y La rosa púrpura de El Cairo  y de la que luego se separaría para casarse con la hija que había adoptado en un matrimonio anterior. Recientemente, el director había puesto sus ojos en la joven Scarlett I. Johansson, quien actuó en producciones como The match point y Vicky Cristina Barcelona. 


Ahora el turno parece ser para la esposa del mandatario francés, quien a pesar de nunca haber actuado dijo no poderse negar a esta oportunidad. “No soy una actriz, quizás no tenga ninguna oportunidad, pero no me puedo perder de una proposición como esta. Cuando sea una abuela me encantaría poder decir que hice una película con Woody Allen”.


El lanzamiento del cuarto álbum de Carla Bruni ha sido aplazado para el otoño de 2012, para no interferir en las venideras campañas presidenciales, en las que Nicolás Sarkozy puede tener alguna opción si decide finalmente lanzarse a la reelección. La dama del pop francés no ha querido repetir el polémico episodio que aconteció con su tercer álbum, Comme si de rien n'était, lanzado en 2008, en el que el vertiginoso ascenso en las cifras de las ventas se leyó como una manera de volver más popular a su marido.


A falta de nuevas canciones, sus seguidores y detractores parecen estar a la expectativa de sus dotes actorales, aunque la prensa especializada ha colado algunos rumores que no la dejan tan bien parada como en sus aventuras pasadas.


Que Allen pensó en no incluirla en la última toma, que tuvieron que repetir más de 35 veces una escena por la insistencia de la novata actriz de mirar a la cámara, que sus compañeros de set: la ganadora del Oscar Marion Cotillard, Owen Wilson y Adrien Brody, se armaron de paciencia para ayudarle con sus escenas son algunos de los rumores que amenazan con dejar con las horas contadas a su faceta de musa.


La primera dama y su discografía


 La canción ‘Quelqu'un m'a dit’ (Alguien me ha dicho), que le dio el nombre al primer disco de Carla Bruni, se convirtió en un gran éxito que alcanzó a superar el millón de copias vendidas.   


 ‘No promises’, el nombre de su segundo álbum, en el que musicaliza poemas, está tomado precisamente del poema ‘Promises like pie-crust’, de Christina Rossetti.   


 ‘Comme si de rien n'était’ es su tercer álbum, lanzado en 2008, cuando ya era primera dama.   

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