Un asunto de dedicación

En pasarela todo queda al descubierto y el resultado de un gran esfuerzo es evaluado en cuestión de fugaces minutos.

Uno de los diseños de Carolina Sepúlveda. / Cortesía
Uno de los diseños de Carolina Sepúlveda. / Cortesía

“Dedicación” sería quizá la manera más precisa de evaluar las salidas que han hecho durante los últimos dos días más de quince diseñadores nacionales. Un indicador que revela cuánto talento y conocimiento hay vertidos en cada colección. Y el balance habla por sí solo: los que permanecen en sus seguras zonas de confort, cortando una y otra vez sus patrones originales, apenas cometiendo tal cual extravagancia, como quien estira el pie para entrar al agua fría (Álvaro Reyes con su cola de frac anclada a la chaqueta y alguna corbata desmesurada en sus piezas de costura impecable y rigidez anunciada); los diseñadores que logran eclipsar la costura con el diseño al hacer desfilar a desgonzadas muñecas de trapo de la mano de zombis urbanas (Darío Cárdenas), y los esfuerzos de quienes dan un salto hacia delante sin temor a perder su identidad (Carolina Sepúlveda-Aldea con su interesante y pulida colección Tinta).

No faltan, por supuesto, las expectativas depositadas en quienes ya han pisado fuerte en ediciones anteriores de estas pasarelas, como el caso de la diseñadora bogotana Kika Vargas, presente anoche con la colección Everywhere. Una apuesta que viene de un mundo raro para el mercado actual donde prima el interés por lo casual: es alta costura con todas las de ley. Tanto en las trabajadas costuras como en las sedas seleccionadas, todo ello para evocar la alegría liberadora de los años 20 tanto como la dureza del siglo XXI.

Si alguien no requiere justificar su dedicación a un mundo muy clásico es Cari Stellabatti, directora creativa de Ronner (marca fundada en 2010 al interior de Equitana, importadora de productos de equitación procedentes de Alemania). Stellabatti confiesa que su interés por la moda radica en la motivación que tiene por “el arte del buen vestir”. Su trabajo como diseñadora ha estado enfocado tanto en quienes montan a caballo como en el público que se conecta bien con el mundo ecuestre que propone. Hablamos con ella horas antes de su primera presentación en pasarela, que tendrá lugar esta noche en el Círculo de la Moda de Bogotá 2013. Una convocatoria que se desarrolla en el parque de la 93, al norte de Bogotá.

‘La Ruta de la Seda’, como ha sido bautizada la colección que veremos hoy, resulta muy evocadora. ¿Qué tipo de recorrido ha seguido para llegar a la confección de las 28 salidas?

El punto de partida en términos de inspiración me lo dan los materiales. En este caso, la seda. Enseguida se produjo un vínculo entre este textil y la historia de cómo fue transportado durante años gracias a los caballos. Esa es la esencia de Ronner, nacer del mundo ecuestre. La seda está aplicada en piezas como faldas, pantalones y blusas. Varío los estampados ecuestres con cada colección. Esta noche mostraremos una seda impresa con filetes, bocados o frenos (ese artículo que sirve para frenar a los caballos desde la boca). El desfile estará ambientado con música clásica y electrónica. Es inevitable, porque somos pianistas.

¿Dónde encuentra el mayor estímulo para volver a la estética ecuestre de manera recurrente? ¿Son sus temas, su ambientación, su estética?

Para mí es un mundo infinito de inspiración. Desde las trenzas del caballo, las técnicas de adiestramiento o el público de las carreras en Inglaterra, los partidos de polo y la diferentes razas de caballos. Nuestra infancia estuvo muy marcada porque nuestra madre, alemana, era equitadora de competencia. Luego fundó Equitana y fue inevitable vincularnos con mi hermana (Jessica, la financiera) a esta empresa, para crear nuestra propia marca.

Digamos que la mujer para la que diseña no tiene por qué ser jinete, pero sí manejar bien una fusta. Es decir, tener personalidad. ¿Así es?

Sí, totalmente. Nuestra clienta es una mujer que no es víctima de la moda, nuestras prendas puedes usarlas temporada tras temporada. Es una mujer con hobbies definidos, poseedora de un mundo independiente, bastante segura, femenina y clásica.

Hablemos de la calidad, del proceso de confección y de la compra de los textiles en Ronner.

Trabajé varios años en Nueva York y allí me encontré muy cerca de los proveedores de mis telas. El diseño se da durante un tiempo prolongado; influyen mucho el cine, el ambiente que vivo, las personas que veo. Contamos con costureras que trabajan de manera artesanal en sus propias casas, después de hacer reuniones en mi taller. El prototipo lo apruebo yo y luego se envía a producción. Nos importa mucho cuidar los detalles para garantizar la alta calidad de nuestras prendas.

El estilo clásico es la columna vertebral de Ronner. ¿Lo siente como un ancla segura para la marca? ¿Dónde está el riesgo?

Sí, lo clásico es nuestro punto de partida y a partir de ahí creamos “prendas esenciales”: camisa blanca, blazer azul oscuro y negro, camisetas. El riesgo consiste en que no todo el mundo utiliza ese estilo clásico que algunos pueden ver como “aburrido”. Nuestras prendas no pasan de moda. Nos pasa con jinetes profesionales que no entienden que pueden vestirse así en la calle. Tenemos un proyecto a mediano plazo, que consiste en elaborar también vestidos de noche. Ese sí va a ser un verdadero desafío.

¿Usted cómo se viste?

Me fascinan los jeans, las botas, las camisas blancas. Suena ridículo, pero no tengo tiempo para pensar en qué me pongo. Necesito estar cómoda y me gusta disfrutar mucho mis prendas, aunque acabo calzando tenis. ¡Me dedico a trabajar todo el día!

www.sentadaensusillaverde.com

@sillaverde

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