¿Este año sí?

En medio de la indiferencia de los expertos con la participación de la señorita Colombia en Miss Universo, Catalina Robayo se mantiene firme hasta el último momento.

Cada año se repite la historia y parece que sólo cambian las reinas. Siempre que se da inicio a la competencia para elegir a la mujer más bella del universo, la señorita Colombia se destaca en las listas de favoritas. Usualmente, la representante de nuestro país aparece al lado de la infaltable venezolana, de la reina de los estadounidenses, de alguna belleza oriental, de la candidata que por provenir de una cultura desconocida se la considera exótica y, casi que por norma, de la reina del país anfitrión.

Pero este 2011 las apuestas difieren un poco. En el concurso que desde el pasado 24 de agosto se trasladó por primera vez a Brasil, la colombiana suena menos como posible ganadora que en otros años y se enfrenta a competidoras fuertes, como las súper favoritas: la señorita Estados Unidos, Alyssa Campanella, y la señorita Filipinas, Shamcey Supsup, que son dadas como seguras clasificadas por los expertos, junto a Venezuela, Vanessa Gonçalves; China, Luo Zilin; Ucrania, Olesya Stefanko, y Brasil, Priscila Machado.

Tal vez los ‘missólogos’ no tengan en sus cuentas a Catalina Robayo Vargas, pero, como si en el mapa de su vida real (de reina) estuvieran trazadas las polémicas —como la que la llevó a ser Señorita Colombia 2010, después de su fallida participación en 2009—, su nombre apareció esta vez en medio de titulares sensacionalistas por un aparente olvido a la hora de completar su vestuario y la supuesta evidencia fotográfica de la ausencia de ropa interior. Verdad o no, lo cierto es que la colombiana logró captar la atención de los medios de comunicación del mundo y de los internautas fanáticos de las reinas de belleza, que durante más de dos días comentaron sobre la imagen publicada en el periódico Agora de São Paulo, Brasil. Todo pasó como un malentendido o, mejor, como una mala postura al sentarse. La reina y estudiante de Derecho aprovechó la oportunidad de figurar, usó sus mejores argumentos, se defendió con tranquilidad y a pesar del llamado de atención de los organizadores del certamen, salió bien librada.

Porque si se trata de resaltar las fortalezas de esta caleña de 21 años para ganarse la corona, se debe empezar por su habilidad y destreza al momento de responder a las entrevistas. Cuando Catalina Robayo habla se proyecta segura, contundente, ‘encarretadora’ y, sobre todo, inteligente. Así es. Aunque la inteligencia aparezca como un simple accesorio en una competencia en la que se busca a la más bella, la colombiana sabe que este es uno de los principales ingredientes para ganar. Desde que empezó su camino en Cartagena y durante los nueve meses de reinado en Colombia, ha dicho que “una reina puede gustarle a la gente, pero si no causa una buena impresión en la entrevista con el jurado no está en nada”. Ella sabe de lo que habla. En Colombia le funcionó. Y de paso fue dejando atrás frases manidas como las que repiten que “todas las reinas son brutas” o que “las favoritas siempre ganan”. Entonces, todo parece indicar que, así como le sucedió en el concurso local —cuando la prensa y el público nombraban a la Señorita Huila como firme ganadora—, ahora Catalina fluye tranquila en São Paulo, a pesar de no hacer parte de las predicciones, basadas en fotografías y algunas esporádicas apariciones en público, de quienes se complacen en adelantarse a la decisión final.

Un fallo que sólo está en manos del jurado, compuesto por la artista de Broadway Lea Salonga, la Miss Universo dominicana de 2003, Amelia Vega, las actrices estadounidenses Vivica Fox y Adrienne Maloof, la modelo brasileña Isabeli Fontana, la periodista del canal de noticias CBS Connie Chung, y la única cuota masculina, a cargo del piloto de carreras brasileño Helio Castroneves. Mañana domingo 12 de septiembre, en el Credicard Hall de São Paulo, todos ellos anunciarán el nombre de la sucesora de la mexicana Ximena Navarrete.

Por primera vez en los 60 años de historia de Miss Universo, el jurado deberá elegir entre 89 candidatas. Una cantidad que sería imposible de juzgar en una sola noche, sin la ayuda de otro jurado preliminar que para la noche de coronación ya habrá seleccionado a nueve de las concursantes a través de una entrevista y dos competencias en las que se calificaron sus actuaciones vestidas de traje nacional, de coronación y de baño. Más puntos a favor para la representante de Colombia que ya conversó con cuatro jurados, entre los que estaba un colega abogado que le preguntó por uno de los temas favoritos en su trabajo universitario: los derechos humanos. Catalina se despachó.

Y para seguir sumando, la reina viajó este año con dos maletas preparadas milimétricamente por el asesor de Presidencia del Concurso Nacional de Belleza, Diego Guarnizo, cargadas de accesorios de la vallecaucana Nelly Rojas, de vestidos exclusivos de 22 diseñadores de moda colombianos, entre los que se destacan Beatriz Camacho, Renata Lozano, Francesca Miranda, Johanna Ortiz, Andrés Otálora y Ketty Tinoco; del traje de coronación, confeccionado por Alfredo Barraza en una malla color piel bordada con 120 cuentas de cristales tornasol y naranja, complementado con una amplia falda de chifón plisado, y una caja con el maravilloso traje artesanal que lució la candidata de Sucre en 2009 y que, tejido en caña flecha, representa el sombrero ‘vueltiao’.

Pero si toda esa preparación no le hubiera alcanzado a la reina colombiana para llegar al grupo de las 16 semifinalistas, en los 20 días de competencia Catalina tuvo otras dos posibilidades. La organización de Miss Universo también adelantó trabajo y se encargó de preseleccionar a otras seis candidatas destacadas en las actividades del concurso y en la convivencia con sus representantes. Hasta ahí son nueve seleccionadas por el jurado preliminar, más las seis elegidas por la organización. Total: quince. Para el cupo que queda, otra de las novedades de este año se centró en la posibilidad que tuvieron los aficionados para calificar a las candidatas a través de internet y con sus votos llevar a su favorita a la fila de las semifinalistas (todavía queda tiempo para votar en www.caracoltv.com/noticias/entretenimiento).

Pero como la consigna de la señorita Colombia no es sólo quedar entre las semifinalistas sino ganar, habrá que confiar en que su historia se repita, que los jurados preliminares se hayan dejado sorprender por su fluidez verbal y que mañana en São Paulo, como ayer en Cartagena, Catalina Robayo Vargas quede entre las cinco finalistas, tenga la oportunidad de responder en español a la pregunta de uno de los jurados y, en contra de todos los pronósticos, se quede con la corona.

* Especial para El Espectador