China y el respaldo a Xi Jinping

El gigante enfrenta un momento importante de su historia reciente, pues es evidente el desprestigio de Estados Unidos en los últimos años.

El presidente chino, Xi Jinping.
El presidente chino, Xi Jinping. AFP

Luego de un cónclave vital para el futuro de China e incluso para el mundo, ha quedado claro el respaldo unívoco a Xi Jinping, máximo dirigente de la República Popular. Todo parece indicar que será relecto en 2017, en medio de una serie de dificultades que obligarán a una transición dentro de los parámetros del comunismo chino, oxigenado por las transformaciones que ha vivido el país en las últimas décadas.

Pero, esta transición no debe llamara a engaños. De ninguna forma, debe ser leída como una liberalización, pues se sabe que Xi es enemigo de la idea de reformas al estilo Gorbachov en los noventa. Se trata más bien de volver en algunos sentidos, a la esencia del comunismo revisando algunos aspectos como la política del hijo único y los campos de trabajos forzados para la regeneración (laojiao).

Dos marcas del comunismo, que Xi subsanó. No debe pasar desapercibido, que después del sexto pleno del Partido Comunista, fue catalogado como líder central, o núcleo, un estatus que comparte con Mao Zedong y Deng Xiaoping. Su antecesor Hu Jintao, jamás estivo siquiera cerca de acceder a dicho título. Se trata en realidad de la imposición de una forma de gobierno sobre otra. Hu había pugnado, por un gobierno más cercano a lo colectivo, pero el actual Secretario General y Presidente, monopoliza mucho más esa dirección y el liderazgo.

Una de las razones que llevaron a este reconocimiento, pasan por su lucha frontal contra la corrupción, uno de los peores males que enfrenta el comunismo chino.

El gigante enfrenta un momento importante de su historia reciente, pues es evidente el desprestigio de Estados Unidos en los últimos años, y aunque sea poco probable que resulte elegido, la candidatura de Donald Trump en el Partido Republicano, sigue afectando el liderazgo de ese país en el mundo.

Paralelamente, Rusia debe lidiar con los problemas en Europa, a raíz de Ucrania sin que se vea una salida de largo aliento para una confrontación compleja que debe conducir a una nuevo equilibrio en el llamado Viejo Continente.

Mientras en otras zonas del mundo, la ausencia de liderazgos es evidente, China pretende desde adentro enviar una señal de fortaleza y coherencia, retomando el rol central del Partido Comunista. Esto acaba con los rumores de divisiones, que aunque existan, hasta el momento no afectan el poder de Xi.

El resultado del Sexto Pleno, muestra un Partido consciente de las dificultades que deberá enfrentar en los próximos años. Se sabe que será casi imposible alcanzar las tasas de crecimiento del 10% de las décadas pasadas, y las especulaciones sobre la posibilidades que la India lo supere para 2050, causan inquietud.

Al margen del camino que desee emprender el líder central chino, la República Popular seguirá generando un equilibrio global necesario, para evitar los unilateralismos que tanto daño han hecho en varias regiones del mundo.

Profesor U. del Rosario 

 

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