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Uribe y la brocha que no puede tapar la verdad de los ‘falsos positivos’

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Camilo E. Fagua C.
26 de mayo de 2026 - 12:32 a. m.
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Álvaro Uribe con brocha en mano no solo pretende borrar la verdad y la memoria en los estrados judiciales, sino que ahora censura la libertad de expresión de las víctimas. Más allá de la coyuntura electoral, del cálculo político y de la retórica de la polarización, existe una verdad inamovible: no se puede ocultar la atroz criminalidad de Estado desplegada contra miles de civiles inocentes, que ha permitido identificar el asesinato de más de siete mil jóvenes indefensos, civiles que jamás estuvieron involucrados en las hostilidades.

Las paredes de uno de los puentes vehiculares de Llano Grande, en el municipio antioqueño de Rionegro, fueron cubiertas con la memoria colectiva de cientos de víctimas que plasmaron el nuevo y doloroso umbral revelado de lo ocurrido; se ha actualizado la infame estadística de las ejecuciones extrajudiciales, transitando de las 6.402 almas inicialmente documentadas a un registro de horror que suma 1.435 víctimas más. Hoy son 7.837 seres humanos que fueron víctimas de lo que comúnmente se conoce como falsos positivos.

Así Uribe pretenda responsabilizar de estas acciones a la campaña de Cepeda y busque instaurar una narrativa según la cual este hecho fue una afrenta contra su familia, lo cierto es que la fotografía que quedó instalada en la memoria colectiva no fue el silencio respetuoso ni la compasión, sino el acto visceral de la censura y la acción de borrar el mural. El muralismo devuelve la identidad a los desaparecidos y asesinados, quitándoles el número de expediente judicial para devolverles su rostro, su nombre y su dignidad ante la sociedad que han pretendido sumir en la amnesia colectiva.

De acuerdo con los estándares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la reparación a las víctimas de crímenes de lesa humanidad debe ser integral. Restablecer el daño moral implica disputar el espacio estético. Cuando el arte popular toma la calle, el dolor privado se transforma en una demanda de justicia pública. Este acto de resistencia visual encarna una ruptura del ciclo de la victimización al que han sido sometidas las familias de los “falsos positivos”.

Por otra parte, el derecho a la ciudad y la prohibición de la censura son pilares de cualquier sociedad que se pretenda democrática; el espacio público es para muchos el lienzo colectivo, no el feudo privado de un caudillo que decide qué verdades se pueden exhibir y cuáles deben ser borradas. La emancipación de las víctimas ante esta situación implica negarse a ser solo víctimas pasivas de una impunidad pactada. Las familias de las víctimas de crímenes de Estado en Colombia ya no aceptan ese libreto de sumisión.

Uribe y la brocha que no puede tapar la verdad de los ‘falsos positivos’

Uribe no solo borró una capa de pintura en Rionegro; intentó borrar la memoria viva de un país. Es gracias al Acuerdo Final de Paz que las compuertas se abrieron para que la verdad fluyera de forma irreversible. Blanquear una pared podrá limpiar un bien público, pero jamás lavará la responsabilidad histórica frente a un clamor de justicia que ya pertenece a la conciencia de miles de víctimas.

El arte popular y la memoria viva no son herramientas de confrontación, sino puentes indispensables para transitar hacia un país donde la diferencia se resuelva en paz. Es en el reflejo de los rostros de las víctimas de Estado y en la voluntad inquebrantable de abrir caminos de entendimiento donde se edifica la única paz duradera: aquella que nace del respeto profundo por la dignidad humana y del compromiso colectivo con un futuro donde la verdad nunca más sea censurada. Borrar de manera forzada un muro no logra borrar el mandato ético de una sociedad que ha decidido sanar a través de la palabra y el arte.

✉️ Si le interesan los temas de paz, conflicto y derechos humanos o tiene información que quiera compartirnos, puede escribirnos a: cmorales@elespectador.com; nortega@elespectador.com o aosorio@elespectador.com.

Por Camilo E. Fagua C.

 

Fernando(6ytmj)31 de mayo de 2026 - 03:58 p. m.
Ojalá algún día no muy lejano el país pueda pasar la horrible página del uribismo, con todo lo que a significado: corrupción, falsos positivos, control de la justicia, manipulación a través de la mentira descarada, persecución a opositores y a cualquiera que ose enfrentarlo e instalación del todo vale como principio de acción. Hoy su figura amenazante funciona cada vez menos.
Sergio Clavijo Ortiz(26354)27 de mayo de 2026 - 12:32 a. m.
Que curioso¡ El Espectador se esta volviendo bueno? O es que saben que doña Paloma ya no tiene opción. De toda forma, este tipo de noticias y opiniones fortalecen la vida de la Patria, consuelan algo a las víctimas, expresan la verdad que es la que hoy por todos los medios intentan ocultar; desmitificamos a personajes funestos, criminales, para que nunca se repita: asesinar inocentes para que unos pocos ostenten el poder.
Jorge Luis Gómez Gómez(60574)26 de mayo de 2026 - 05:24 p. m.
Exactamente, se habla de números, y cuantos son los totales de todos los grupos guerrilleros., durante cuantos años?, o es que ese daño no cuenta?, solo perdón?para quienes?, cuantos militares, policías, soldados fuerza aérea están en el congreso, devengando sus sueldos, en cambio si sabemos cuántos visibles y quién sabe cuantos guerrilleros invisibles hay en todas las entidades del estado, que siguen chupando el erario público.
  • UJUD(9371)27 de mayo de 2026 - 12:36 p. m.
    Lo que te quedó en las manos cuando ayudaste a tapar el mural no fué pintura, es sangre ...
  • Otton(emcod)26 de mayo de 2026 - 05:57 p. m.
    O sea, hay que quedarse callados y no reclamar la memoria de las víctimas de Uribe porque, según usted, todos los demás también han asesinado. Esos son los compatriotas que tenemos, llegan al poder a hacer lo mismo porque, ¡ cómo así que les van a reclamar sus crímenes si los demás también lo hicieron!!!... y el ciclo nunca se rompe. ¡Apague y vámonos!!!
Horacio Arrazola Saumet(57408)26 de mayo de 2026 - 01:10 p. m.
Y como a podido las FARC tapar con el ELN,M19 y otros... los crimenes secuestros y violaciones a menores y tantos otros actos...la historia tiene una secuencia y es necesario retroceder para mirar de donde surgen tantos actos.....El resentimiento acumulado durante 50 años no ha sido curado ni olvidado...las muertes de jtantos por estos grupos ha dejado una muestra de lo que genera una guerra fraticida.
EMILIA Delgado Gutierrez(29392)26 de mayo de 2026 - 12:41 p. m.
Señor Camilo su columna del día de hoy me ha tocado las fibras más sensibles, de una manera muy decente dijo la verdad, para ese individuo es como tapar el sol con la mano.
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