20 Aug 2021 - 5:15 p. m.

Colombia debe abrir sus puertas a las afganas

Fabiola Calvo

Columnista

El mayor temor del movimiento de mujeres y feministas en el mundo, de los regímenes democráticos, es la pérdida de derechos de las mujeres con la instauración del nuevo régimen de los talibanes en Afganistán, por lo que consideran que se debe prestar una atención preferente a las mujeres en especial situación de riesgo, sea por haber desempeñado tareas profesionales prohibidas por los nuevos gobernantes, “asistido a escuelas y universidades, conducido su vida al margen de una moral fanática o cualesquiera otros motivos”, como lo expresó un llamamiento.

¿Estará dispuesta Colombia a mostrar un gesto humanitario ante el dolor, la angustia y el desespero de millones de mujeres? ¿Sabremos qué pierde el mundo con el desconocimiento de sus derechos ante nuestros ojos? Perderá usted y perderé yo, tus hijas y las mías.

En Colombia conocemos la guerra, la pérdida de derechos, la muerte y la violencia contra las mujeres y su cuerpo como trofeo, conocemos el exilio para salvar la propia vida y la de los seres queridos. Nuestra diáspora ha sido por los cinco continentes ¿tendremos hoy un gesto de reciprocidad y gratitud?

Para que una pronta respuesta sea real y atendiendo el clamor de mujeres afganas, hago desde este espacio un llamado a la Consejería Presidencial para la equidad de la mujer, ministerios, facultades de comunicación y periodismo, medios de comunicación, periodistas, organizaciones de periodistas para unir esfuerzos y abrir las puertas a mujeres periodistas y otras que estén en alto riesgo.

Tendría que ser una ardua tarea y un profundo compromiso de la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, Martha Lucía Ramírez, y es una oportunidad para que deje ver la coherencia entre sus palabras en discursos y la acción en referencia a su defensa de los derechos de las mujeres.

Mujeres en España ofrecen sus casas y cuidados a las afganas y exigen a su gobierno y a la Unión Europea que cumplan con la normativa internacional de derechos humanos e invocan el derecho al asilo para ellas y las personas.

Otras piden al nuevo gobierno de Afganistán mantener las fronteras abiertas para que quienes se encuentran huyendo puedan abandonar el país con mínimas condiciones de seguridad; respetar los deberes elementales de solidaridad y compasión humana admitiendo en los vuelos y convoyes de repatriación de extranjeros al mayor número posible de afganos y especialmente afganas en peligro inminente, hayan estado o no al servicio de Estados o instituciones que los talibanes consideran enemigos.

Por lo tanto, es responsabilidad de los Estados y gobiernos abrir las puertas al éxodo afgano, en especial a las mujeres, de aplicar la tan invocada Convención de Ginebra sobre el derecho al asilo y el refugio.

En la Declaración de Cartagena Sobre los Refugiados (Adoptado por el “Coloquio Sobre la Protección Internacional de los Refugiados en América Central, México y Panamá: Problemas Jurídicos y Humanitarios”, celebrado en Cartagena, Colombia, del 19 al 22 de noviembre de 1984) podemos leer:

“De este modo, la definición o concepto de refugiado recomendable para su utilización en la región es aquella que además de contener los elementos de la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967, considere también como refugiados a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público”.

Apelamos a la afirmación que aparece al final del citado documento: “El Coloquio, finalmente, dejó constancia de su reconocimiento a la generosa tradición de asilo y refugio practicada por el pueblo y las autoridades de Colombia”. Cartagena de Indias, 22 de noviembre de 1984

Teniendo en cuenta que en este momento Colombia es un país receptor de migración de diferentes países, en la situación a la cual nos referimos con las afganas, se debe diferenciar el refugio y el asilo de otras categorías de migrantes.

¡Ojalá! que al igual que en otras partes del planeta podamos decir ¡Bienvenidas a su casa, bienvenidas afganas! Tendrán nostalgias y tristezas que da la lejanía, pero tendrán el bien preciado de la vida.

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