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El nuevo gobierno de Suecia está trabajando en una “agenda de reforma”, reduciendo los fondos destinados a la construcción de paz en un 40%. Por otra parte, el ministro de Asuntos Exteriores anunció que la política exterior feminista será desechada, perdiendo así un primer marco político claro para mejorar la igualdad de género no sólo en este país sino en el resto del mundo. Finalmente, por primera vez en 35 años, el nuevo gobierno ha optado por cerrar el Ministerio de Medio Ambiente y, en su lugar, situarlo bajo la tutela del Ministerio de Industria.
“Tenemos ciertas dudas y retos, que vemos con preocupación”, afirma Andrés F. Rodríguez de Peaceworks, una ONG sueca que acompaña procesos de construcción de paz con jóvenes en Colombia. “Nos parece muy importante que la cooperación sueca continue para darle sostenibilidad a los esfuerzos que se vienen haciendo hacia la paz total, para los procesos de justicia climática y de defensa del territorio, y además en su calidad de garante de la implementación del Acuerdo de paz, en el que ha jugado un papel muy relevante.”
Vea aquí la parte I de esta columna.
Un agravante adicional tiene que ver con la ausencia de espacios de diálogo e interlocución del nuevo gobierno con la sociedad civil sueca, algo que no se había visto antes.
“El nuevo gobierno debería aprovechar nuestra experiencia y conocimiento”, afirma Anna Stenvinkel, Secretaria General de ForumCiv, plataforma que agrupa más de 200 ONG suecas. “La sociedad civil cuenta con contactos, experiencia y un enorme conocimiento colectivo en diversos países. Una cooperación para el desarrollo verdaderamente eficaz no se construye a base de correr riesgos: se construye a base de colaboraciones transparentes y arraigadas localmente. En esa labor, una sociedad civil activa es un requisito previo”.
La importancia de mantener la ayuda para el desarrollo en Colombia
Si bien Colombia sigue siendo un país relevante para Suecia, es incierto aún el carácter que el nuevo gobierno sueco le imprima a esta relación.
“El apoyo de la cooperación sueca nos ha permitido conocer procesos y organizaciones de otros territorios del país, con experiencias y lecciones aprendidas que nos sirven para nosotros aplicarlas”, dice Arley Coquimbo, de Corpointegral, que agrupa varias organizaciones sociales en Huila. “Nos han servido como articuladores con instancias del orden departamental y nacional, para dar a conocer nuestras problemáticas y encontrar conjuntamente alternativas. Ha sido muy importante este apoyo porque da confianza en los procesos, porque hay transparencia en la ejecución de los recursos, y sobre todo porque los grupos armados tienen un respeto por las organizaciones internacionales, y esto nos da un grado de tranquilidad para seguir trabajando por la paz que tanto anhelamos.”
“Creo que es importante poder mantener la ayuda para el desarrollo en Colombia”, afirma Mathias Tegnér, diputado sueco (de oposición) quien recientemente visitó el país, en el marco de una misión oficial. “Colombia es un país maravilloso, pero es evidente que es necesaria la transición, el crecimiento y la equidad. Y si se puede promover esto, va a ser beneficioso también para Suecia. Una sociedad más igualitaria en Colombia definitivamente permitirá tener una mejor Europa y una mejor Suecia.”
Es evidente que, aún a pesar de altibajos y algunos retrocesos, en menos de una década se han dado pasos gigantescos para la transición de Colombia hacia una sociedad menos violenta e igualitaria. Sin embargo, los pasos que se deben dar en los próximos años para continuar en ese sendero requieren ser aún mayores, por los retos que se plantean y los recursos que demandan. Y es absolutamente evidente que, sin la activa participación de la sociedad civil nacional, con el apoyo de la comunidad internacional, este proyecto de cambio en Colombia se hace inviable, lo que sería también un fracaso global.
*Dirección regional de ForumCiv para América Latina y el Caribe