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El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, hizo pública una carta abierta dirigida al Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la que exige verdad, reparación y la entrega de los restos de su hermano, Juan Antonio Sanguino Páez, desaparecido y asesinado hace casi cuatro décadas.
La misiva, difundida en redes sociales a propósito del Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas del conflicto armado interno, expone un caso personal que el funcionario asegura ha permanecido en silencio durante años. “Esta no es una comunicación fácil para mí, que he sido desde mi adolescencia, un comprometido militante de izquierdas. Llevo casi 40 años rumiando la manera como debo aproximarme a ustedes para reclamarles verdad y reparación”, escribió.
Sanguino explicó que su hermano desapareció en junio de 1986 en Bogotá, tras un encuentro con un contacto del ELN y una llamada en la que anunció que regresaría, lo que nunca ocurrió.
“Supe que Juan, aquella vez, se dirigía a una escuela guerrillera en el Frente Camilo Torres que operaba en el Sur del Cesar, requisito indispensable para asumir sus responsabilidades como nuevo integrante de la Dirección Regional del ELN de la Capital, designación que había recibido en los primeros meses de ese año”, dice el ministro en la carta.
Con el paso del tiempo, Sanguino reconstruyó que fue trasladado a una estructura guerrillera, donde habría sido sometido a un “juicio revolucionario” y posteriormente ejecutado bajo sospecha de infiltración.
“Entiendo que una vez allí, en algún campamento de aquel Frente Guerrillero, Juan fue sometido a un mal denominado “juicio revolucionario”, especialmente sumario e injusto. Fue condenado a muerte después de haber sido acusado y supuestamente hallado culpable de infiltración como agente de las fuerzas militares”, dice la carta.
El ministro afirma que solo conoció estos hechos en octubre de 1988, más de dos años después de la desaparición, y que desde entonces no ha recibido información completa ni los restos de su familiar.
Hoy, mediante esta carta abierta y de cara al Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, solicito al ELN que me otorgue lo que me ha sido negado durante 40 años de silencio: verdad plena sobre la desaparición y asesinato de mi hermano, Juan Antonio Sanguino Páez;… pic.twitter.com/oDuoWQ3ZUG
— Antonio Sanguino (@AntonioSanguino) April 7, 2026
El reclamo de verdad
En ese contexto, el ministro afirma que pese a los procesos de paz que se han realizado con el ELN no ha podido saber la verdad de lo que ocurrió con su hermano.,
“Nunca se me aportó verdad de los hechos, ni mucho menos se entregó el cuerpo de Juan o se me informó el sitio de ubicación del mismo. Este silencio ha permanecido, a pesar de los múltiples procesos de diálogo adelantados en los últimos 40 años entre el ELN y el Estado Colombiano, en los cuales se ha incorporado, en buena parte de ellos, la búsqueda de acuerdos humanitarios precisamente para abordar casos y situaciones como estas”, indicó.
En la misiva, Sanguino solicita al ELN que esclarezca plenamente lo ocurrido con su hermano, que facilite la entrega de los restos a su familia a través de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas y que, además, emita una solicitud formal de perdón por el asesinato.
“Hoy quiero pedirles públicamente que se me otorgue lo que me ha sido negado en estos 40 años de silencio eleno. Les pido que me entreguen verdad plena sobre lo ocurrido. Les solicito que se haga entrega a mi familia de los restos mortales de Juan Antonio. Les pido que dicha entrega se produzca a través de la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas. Les exijo, además, que hagan a mi familia la respectiva petición de perdón por este asesinato”, señala en la carta.
El pronunciamiento ocurre en un momento en que los procesos de diálogo con el ELN han insistido en mecanismos humanitarios y de reconocimiento de víctimas. La carta introduce presión pública sobre el grupo armado en uno de los temas más sensibles: la verdad sobre crímenes internos.
Sanguino, quien en su juventud tuvo vínculos políticos con sectores cercanos a la insurgencia, plantea además un reto directo al ELN: reconocer este tipo de hechos y asumirlos como casos emblemáticos dentro de cualquier proceso de verdad.
“Les propongo que sean ustedes quienes den el primer paso para reconocer este fenómeno, y que asumamos a Juan Antonio como un caso emblemático. ¿Lo aceptan? Quedo atento a sus respuestas”, concluye.
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