10 Mar 2021 - 1:39 a. m.

‘SaNaciones’, la otra exposición que habría sido censurada en el Centro Nacional de Memoria

Exfuncionarios de la entidad denuncian que el director del Museo de la Memoria, Fabio Bernal, y el director general, Darío Acevedo, alteraron sus contenidos pese a que se habían concertado con ocho pueblos indígenas. Bernal defiende su gestión con esta muestra.

Hasta el 31 de diciembre de 2020, Tania Helena Gómez fue la coordinadora del Enfoque Étnico del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH). Las razones de su salida no se conocían hasta ahora, pero están, según varios exfuncionarios, relacionadas con la alteración y censura de una exposición museográfica construida con pueblos indígenas, que se trabajó durante meses y que a finales del año pasado quedó suspendida.

No sería la primera vez que esto ocurre. De hecho, el 6 de mayo de 2020, la JEP adoptó una medida temporal de protección sobre la exposición Voces para transformar a Colombia, el piloto del Museo de la Memoria, luego de que se conociera que desde la dirección de Darío Acevedo se pretendía alterar ejes de la exposición y que ello pondría en riesgo los derechos de algunas víctimas. Entonces, en el interior del centro se decidió que esa exposición no se presentaría en otras ciudades, como ya lo había hecho en Bogotá o en Medellín, y ese fue el punto de partida de SaNaciones, diálogos de la memoria, una exposición transmedia que exploraba las formas de sanar de ocho pueblos indígenas: nasa, wiwa, awá, barí, huitoto, muinane, bora y okaine. Se decidió que esta nueva apuesta, creada por el equipo de Curaduría del Museo y el grupo de Enfoque Étnico con base en una exposición de 2017 llamada Endulzar la Palabra, cumpliría la itinerancia que debe hacer cada año el Museo de la Memoria.

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“Nos contactamos con los pueblos indígenas y empezamos a concertar con ellos. Eso implicó un proceso de concertación muy arduo para el enfoque, prácticamente gran parte de nuestra labor en 2020 estuvo alrededor de trabajar en eso, pues eran comunidades con las que las relaciones estaban rotas porque en el marco de esta dirección muchas organizaciones no han continuado la relación con el centro; significó recomponer relaciones, generar confianzas”, explica Tania Gómez, quien como coordinadora del Enfoque Étnico estuvo al frente de esa concertación.

El resultado fueron cinco ejes narrativos: Disposición al Diálogo, Territorios, Larga Duración, La Fuerza de lo Colectivo y Naciones. El equipo de Curaduría construyó los textos junto con Enfoque Étnico y se le enviaron al director del Museo de Memoria, Fabio Bernal. Sin embargo, cuando llegaron a manos de él, los autores de los textos notaron los primeros cambios que desconocían acuerdos a los que habían llegado con los pueblos indígenas participantes. Entre la versión original y la que pasó por las manos de Bernal, ambas conocidas por Colombia2020, se suprimieron las alusiones a la ‘conquista española’, a la ‘larga duración’ de las violencias y a la palabra ‘hegemonía’.

“Dentro de las peticiones de los pueblos indígenas está el hecho de que la memoria de ellos no se puede limitar solamente al conflicto armado porque hay unas violencias históricas que simplemente se ven agravadas por ese conflicto, pero que es necesario reconocer las violencias históricas que hay sobre sus pueblos para poder hablar de por qué se exacerba el conflicto armado sobre ellos”, explica uno de los autores de los textos a quien meses después no se le renovó el contrato y que no da su nombre por temor a ser afectado laboralmente.

A raíz de las objeciones de los autores a los cambios, expresadas en correos electrónicos, el equipo de Curaduría y la coordinadora del Enfoque Étnico fueron citados a una reunión, el 21 de octubre, a la que asistieron el director del Centro, Darío Acevedo; el director del Museo, Fabio Bernal, y la directora de Construcción de Memoria, Jenny Lopera. En el encuentro, las directivas subrayaron que no se podía hablar de la “larga duración” de las violencias y de la “conquista española”, porque “no se podían ir tan atrás”. Además, que no se podía igualar a actores ilegales con actores estatales o empresarios legales, pues en un apartado dedicado al pueblo awá se explicaba que había sido desplazado por la minería ilegal, la legal, por cultivos de palma y por grupos armados ilegales. Las directivas pedían remover las alusiones a la palma y a la minería legal, aun cuando en el informe nacional de pueblos indígenas de ese mismo centro ese fenómeno está bien documentado.

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Poco después del encuentro, los textos modificados por la dirección general y del Museo empezaron a publicarse en la página web de la exposición, y unos de esos escritos fueron alterados radicalmente. En el eje de Territorios de la exposición la versión original establecía que la disputa por la tierra es una de las causas del conflicto armado, mientras que en la que fue cargada a la página se suprimió cualquier alusión al tema. En cambio, se incluyeron alusiones que simplificaban la cosmogonía indígena a los significados que para esos pueblos tienen “la tierra, el agua, el sol, la luna”.

A mediados de noviembre, en Bogotá, en un encuentro con representantes de pueblos indígenas para realizar un ritual de armonización al predio donde se construirá el Museo de la Memoria, se terminaron de fracturar las relaciones entre los autores de la exposición y las directivas del museo y del centro. En ese encuentro, el director del Museo, Fabio Bernal, socializó una versión alterada y no consultada con los curadores que habían trabajado en la exposición. Por eso, públicamente, desde el equipo de Enfoque Étnico aclararon que esa versión no había sido consensuada con ellos. Al conocer las nuevas versiones de los textos, representantes de los pueblos indígenas frenaron el proceso.

“Nosotros lo habíamos visto con mucho optimismo y trabajamos en unas propuestas, pero vimos que eso no tuvo impacto, porque cuando salió al final el documento del centro no aparecía ninguna de las que habíamos hecho; todo lo contrario, había unas que inclusive no iban ni al caso”, sostiene Floresmiro Noscué, líder nasa del resguardo de Tacueyó en Toribío (Cauca).

Tras este episodio, la coordinadora del Enfoque Étnico, Tania Gómez, fue citada por el director Fabio Bernal a una reunión en la que a través de una llamada telefónica se comunicó directamente el director del Centro, Darío Acevedo. En esa conversación, sostiene la hoy exfuncionaria, el director del Centro le reafirmó que como contratista está obligada a seguir las directrices de la dirección general. Ante la interpelación de la funcionaria, en la que sostuvo estar cumpliendo con su tarea consistente en transversalizar el enfoque étnico en todo lo que haga el Centro, Acevedo le dijo: “Eso no es enfoque étnico, eso es ideología”.

Hoy los contenidos que ya habían sido colgados a la plataforma permanecen allí -con algunos ajustes-, pero no se terminaron de subir los textos de los demás ejes narrativos y la página permanece incompleta. A varios de los funcionarios que participaron en la construcción de la exposición no se les renovaron sus contratos con el Centro, que vencieron el 31 de diciembre pasado, entre ellos Tania Gómez, del Enfoque Étnico, a quien había reemplazado Juan Carlos Pulido, el exfuncionario del Ministerio de las TIC señalado el año pasado por afirmaciones racistas -que él niega haber dicho- y quien renunció cuando Cuestión Pública revivió la polémica hace una semana.

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En entrevista con este medio, Fabio Bernal defendió lo que se ha logrado con SaNaciones, que además, según dijo, sigue en construcción y espera seguir su itinerancia en el segundo semestre de 2021. Sobre la eliminación de las alusiones a que la tierra es una de las causas del conflicto armado, respondió que las normas que regulan el CNMH “imponen que ninguna entidad estatal puede promover o incentivar una verdad oficial. Nosotros debemos trabajar con la memoria y las víctimas, y esas expresiones nosotros garantizamos que no sean modificadas ni alteradas. Pero no se trata de imponer un punto de vista”.

Con respecto a las alusiones a la conquista española o a la larga duración de las violencias, el director sostuvo que eso no hace parte de su mandato. “Tenemos un mandato misional y es que debemos garantizar y promover el fortalecimiento del conocimiento colectivo de las violencias recientes del país”. Y en relación con considerar ideología la aplicación del enfoque étnico, respondió que “como funcionarios debemos evitar imponer una posición personal sobre cualquier tema del conflicto armado y lo que debemos garantizar es que haya una pluralidad, así como diferenciar la voz curatorial a la voz de las víctimas. En este caso, donde haya una expresión de las víctimas se pone entre comillas y se da a conocer”, aseguró.

“El problema no solo es la censura, es la reparación simbólica. Cuando uno quiere hacer una exposición con pueblos indígenas lo que está diciendo es cómo puede construirse una medida de reparación simbólica con ellos mismos. Acá es cómo se hace un proceso de estos y para quién se hace; si no, hay un problema de revictimización”, concluyó una de las funcionarias que también participó en la creación de la exposición.

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