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Al visitar la finca agroecológica El Astro en un día cualquiera es posible encontrarse al mismo tiempo con investigadores, funcionarios, integrantes de organizaciones internacionales, campesinos de la región, habitantes de Guacarí, Valle del Cauca, y firmantes del Acuerdo Final de Paz.
Uno de ellos es Óscar Echeverri, un optimista incorregible que, en 2017, apenas firmando el Acuerdo, y decidido a aportar a su implementación creó el Centro de Promoción del Desarrollo Territorial Ceprodet. Lo hizo en Miranda, Cauca, en el Antiguo Espacio Territorial de Reincorporación de Monterredondo, donde inició su proceso de reincorporación a la vida civil tras dejar las armas y comprometerse a transformar realidades por la vía del diálogo.
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Bajo su liderazgo, las gestiones empezaron a dar frutos rápidamente: junto a otros firmantes y con apoyo de la comunidad campesina, impulsó varios proyectos productivos. Infortunadamente, esa misma visibilidad trajo riesgos de seguridad. Óscar comenzó a recibir amenazas cada vez más frecuentes, lo que lo obligaron a él y a varios de sus compañeros a abandonar el territorio.
Lejos de rendirse, buscó nuevas oportunidades. Tras una búsqueda intensa encontró en el Valle del Cauca un terreno que reunía las condiciones para implementar el proyecto productivo que lo apasionaba. Reunió recursos junto con otros asociados de Ceprodet para adquirir un predio en el municipio de Guacarí y, una vez asegurado, empezaron a tocar las puertas de instituciones públicas, la academia y la cooperación internacional para hacerlo posible.
Granja agroecológica
En el nuevo predio de Guacarí nació la granja El Astro, un proyecto que hoy reúne a 44 personas —19 de ellas firmantes de paz— y que ha logrado articular a instituciones locales, academia, cooperación internacional y comunidades vecinas. Juntos han consolidado una granja agroecológica que cuenta con tres tanques piscícolas capaces de producir dos toneladas de pescado cada siete meses; dos hectáreas con cultivos de maíz, yuca, plátano, cítricos y una huerta agroecológica. Además, están diversificando su producción con la cría de 50 gallinas criollas para obtener huevos.
El camino no ha sido sencillo, pero tampoco solitario. La Universidad Javeriana de Cali, que acompañó el proceso desde sus inicios en Miranda, continuó su apoyo en el Valle del Cauca. A esta alianza se sumaron la Asociación Catalana por la Paz a través de la cooperativa Tandem Social, de Barcelona, y la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN). Junto al gobierno regional y a la academia, estas organizaciones han contribuido a que la iniciativa avance hacia un modelo sostenible de producción que genere ingresos, fortalezca el tejido comunitario y promueva la reconciliación.
Marta Alma, funcionaria de Tandem Social ha venido acompañando a los integrantes de Ceprodet con el objetivo de fortalecer su proceso organizativo–gerencial y su modelo productivo en busca de la sostenibilidad socioeconómica. “Lo que debemos hacer como organizaciones internacionales es acompañar y demostrar que procesos que vienen de los firmantes tienen sentido, capacidad de escalar y ser sostenibles en largo plazo”, menciona.
Innovación y sostenibilidad socioambiental
A partir de las alianzas promovidas por la Misión de Verificación de Naciones Unidas —encargada de verificar la reincorporación social, política y económica de los firmantes de paz en el país, y que ha acompañado de cerca este proyecto— surgieron nuevas oportunidades. Una de ellas se propició cuando la iniciativa ganó una convocatoria del programa Valle Inn, de la Gobernación del Valle, dirigido a fortalecer proyectos productivos de firmantes de paz. Con estos recursos instalaron paneles solares para mantener oxigenados los tanques piscícolas, una apuesta que refuerza su compromiso con la innovación y la sostenibilidad ambiental.
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Una de las apuestas de la granja El Astro es consolidar un círculo sostenible de producción y comercialización. El abono para el plátano, la yuca, la papaya, el maíz y el fríjol se elabora con los desechos que generan los estanques de peces, cerrando así un ciclo productivo más limpio. La meta de este colectivo es que todo lo que produzca la finca sea comercializado en el mismo municipio. Por eso, ya avanza la construcción de un restaurante que permitirá aprovechar al máximo cada cosecha.
Evelio Ruiz, campesino e integrante de Ceprodet, coordina esta iniciativa respaldada por la Cooperación Catalana: “estamos en un triángulo comercial, muy turístico”, dice entusiasmado y con esperanza de recibir muchos clientes en el futuro. Evelio se ha formado en piscicultura y porcicultura, y hoy sigue los detalles de la construcción del restaurante.
Edilberto Vergara, investigador del Instituto de Estudios Interculturales de la Universidad Javeriana de Cali, trabaja con el colectivo desde 2019. Recuerda que, en los inicios, en Miranda, el proceso se enfocó en formación en administración y agroecológica con organizaciones campesinas y de firmantes de paz. Hoy, ya instalados en el Valle del Cauca, la apuesta avanza hacia la innovación tecnológica, la construcción de paz, el tejido social y la creación de puentes de diálogo.
“La Universidad Javeriana se ha sumado, desde la firma, a apoyar la implementación del Acuerdo de Paz porque creemos firmemente que los procesos de reconciliación son posibles. Es necesario para el país pasar la página de la violencia”, señala Edilberto. Su trabajo se centra en impulsar espacios pedagógicos y formativos que articulen a víctimas del conflicto, instituciones y sector privado.
Evelio Ruiz confirma, desde su experiencia cotidiana, cómo la combinación de innovación, producción limpia, rentabilidad y desarrollo comunitario se hace realidad.
Con satisfacción cuenta que, mediante perifoneos, eventos de integración y la contratación de mano de obra local, han logrado una relación cercana con la comunidad y la comercialización de varios de sus productos. Todo esto mientras continúan aprendiendo a manejar los paneles solares, generar cada vez más energía y, en un futuro, poner en funcionamiento nuevos tanques para la piscicultura.
Trabajando con la comunidad
Para Óscar, la aceptación de las comunidades ha sido determinante: “Muchos conocen de nuestros procesos y hemos encontrado en estas familias (de la región) apoyo para salir adelante”, dice Óscar con una sonrisa, cuando recuerda cómo fue su llegada a un nuevo municipio después de enfrentar amenazas contra su vida.
“Una de las fortalezas de este territorio son las personas. Encajamos en eso. El sentido de pertenencia es muy importante. Hemos tratado de integrarnos con la comunidad; ellos se vinculan a actividades agrícolas y son remunerados. Las oportunidades que generamos deben ser compartidas. Se trata de cómo nosotros podemos ayudar a construir paz desde el territorio”, puntualiza.
Óscar, quien ha liderado este colectivo desde sus inicios, resalta además la importancia de mantenerse activos y seguir formándose. Con orgullo cuenta que estudia derecho y cursa quinto semestre, motivado por obtener conocimientos que le permitan apoyar más a las comunidades.
La historia de Óscar y de Ceprodet es un ejemplo claro de cómo avanza la reincorporación en Colombia y de cómo firmantes del Acuerdo y comunidades rurales trabajan de la mano para hacer realidad las promesas de paz. Como él, más de 11.000 firmantes continúan adelante en su proceso de reincorporación, reciben acompañamiento de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) y son objeto de acompañamiento y verificación por parte de la Misión de la ONU.
“La reincorporación de excombatientes con enfoque comunitario es fundamental para consolidar la paz y asegurar estabilidad a largo plazo en Colombia”, señaló el Secretario General de la ONU, António Guterres, en un reciente informe. En él subraya como ámbitos prioritarios “el acceso a la tierra, la vivienda y la sostenibilidad socioeconómica de sus actividades productivas, en beneficio de todos los excombatientes, independientemente del lugar donde vivan”. Esto último en referencia a proyectos como los de Óscar, que no están ubicados en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación, ETCR. Hoy, según el mismo informe, el 85 % de los firmantes viven fuera de ellos.
El Secretario General también hizo un llamado al Gobierno para que “durante los meses que restan de su mandato, trabaje para acelerar este proceso, asegurando que se cumplan los compromisos y que los excombatientes cuenten con bases más sólidas para integrarse plenamente en la vida civil con dignidad y seguridad”.
Al preguntarle por un mensaje final que quisiera dejar a quienes conozcan esta historia, Óscar suspira, piensa unos segundos y comparte una sentida reflexión: “sé que es difícil que hablemos de la paz y la reconciliación en medio de unos escenarios tan violentos como los que siguen persistiendo en Colombia, pero lo más importante es no bajar los brazos y no perder el ánimo. Estas comunidades son el reflejo de eso, de que hay resiliencia, de que hay resistencia y eso se transforma en acciones y esas acciones necesariamente, en algún momento, van a contribuir a construir la paz en este país y la reconciliación que tanto anhelamos los colombianos”.
* Oficial de Comunicaciones Estratégicas - Oficina Regional Cali. Misión de Verificación de la ONU en Colombia
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