En medio de las críticas de la Fiscalía y la Defensoría sobre si realmente existen condiciones para avanzar hacia las Zonas de Ubicación Temporal (ZUT), el Gobierno acelera una de las apuestas más ambiciosas de la paz total para concentrar a integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB), al mando de Walter Mendoza, en espacios controlados por el Estado, sin armas y sin uniformes para que hagan tránsito hacia la vida civil.
En entrevista con Colombia+20, Armando Novoa, jefe de la delegación del Gobierno en esa mesa de diálogos, asegura que el proceso ya tiene suficientes avances para dar ese paso y defiende que las ZUT son “la expresión más elevada de voluntad de paz” de un grupo armado.
Algunas entidades, como la Fiscalía y la Defensoría, dicen que para llegar al punto de las Zonas de Ubicación Temporal tendría que haber avances significativos en los procesos de paz. ¿Ya se llegó a ese punto?
Es que la dificultad en la precisión del concepto de qué es un avance real o un avance significativo está en la manera en que se trae al caso la expresión en la Ley de Paz Total, la Ley 2272 de 2022.
La tesis del Gobierno Nacional es que con base en el artículo 189, numeral cuarto de la Constitución, esa valoración es una facultad potestativa del presidente de la República. La Fiscalía, la Defensoría y los críticos de la creación de las Zonas de Ubicación Temporal dicen que esa es una competencia compartida entre el presidente y la Fiscalía General de la Nación.
En el caso del proceso que lidera, ¿qué hace que la CNEB esté lista para entrar a la ZUT?
Estamos respaldados en 14 acuerdos que hemos llevado a la mesa de diálogos de paz. Hemos suscrito acuerdos de sustitución de cultivos de uso ilícito, de destrucción de material de guerra o de explosivos, acuerdos de naturaleza humanitaria y el acuerdo mismo de la creación de la Zona de Ubicación Temporal, que es la expresión más elevada de la voluntad de paz del grupo, porque entra a la zona sin armas y sin uniformes.
La ZUT con la Coordinadora recibirá a 100 hombres en esa primera fase, ¿y se pretende que 200 hasta el 7 de agosto que se acaba el gobierno Petro?
Sí, lo que tenemos pactado en la mesa hasta el día de hoy es que entrarán 100 a la ZUT del Valle del Guamuez y 100 en el departamento de Nariño, en el municipio Roberto Payán. Aspiramos a que a la finalización de este Gobierno haya, por lo menos, ese número de individuos.
<b>“El nuevo Gobierno, cualquiera que él sea, tiene que tener la madurez, la frialdad y la ponderación para evaluar si una mesa debe seguir o no”</b>
Armando Novoa
¿Cuándo entrarán esos primeros 100 hombres?
Estaba previsto que entráramos para el 28 de mayo. Pero luego de hacer una visita “in situ” a la ZUT, encontramos que hay una ola invernal en la zona amazónica brutal. Puede haber un retraso de unos 8 o 10 días. No le puedo dar una fecha exacta, pero sí puedo afirmar con claridad que en los primeros 15 días del mes de junio, ojalá antes del 21 de junio, 100 personas van a entrar en la ZUT.
O sea, antes de la segunda vuelta…
Sí. Pero no porque exista la segunda vuelta, sino porque los tiempos nos han obligado a correr la fecha inicial.
¿La aceleración tiene que ver con el fin del Gobierno?
Nada. Ni crear la ZUT va a generar un desequilibrio de la competencia electoral en favor de uno u otro candidato. Porque si quienes entran a la zona no están cerca de un centro poblado, no están con armas, no están cerca de las comunidades, están sin uniformes y están bajo el control del Estado, ¿de qué manera pueden coaccionar a las comunidades?
Si la Coordinadora tiene aproximadamente 2.000 hombres y entran 200 a la ZUT, ¿qué pasa con los otros 1.800?
Estos procesos de paz que se han territorializado, a diferencia de los acuerdos de paz llevados a cabo en épocas anteriores, como el de 2016, no son procesos que culminen en un acto único y definitivo de entrega de las armas de la totalidad de los miembros del grupo, porque están concebidos como procesos de paz graduales e incrementales.
De tal manera que tienen un universo de tiempo mayor, y eso está atado al proceso de transformaciones territoriales y al desescalamiento de la violencia en los territorios. De tal manera que la pregunta, si es 6 meses, un año, 2 años, depende de qué tanto han avanzado las mesas en relación a los propósitos de la paz territorial. Lo que siempre han dicho de que la de que los procesos sean irreversibles y que sean como como blindados, como el acuerdo de paz de 2016, que sigue que es una política ya de estado y no de un gobierno.
En el año 2005, por ejemplo, cuando se creó la zona temporal en el Gobierno del presidente Uribe, se estableció un procedimiento similar, que no se ha tenido en cuenta ahora.
Pero en ese momento se pactó incluso, como lo hemos hecho nosotros en la mesa, unos acuerdos de terminación anticipada de la Zona de Ubicación Temporal, si a juicio de cualquiera de las partes hay un incumplimiento grave de la otra en relación al contenido que debe ser observado de manera rigurosa en vigencia de las zonas. ¿Eso qué significa? Significa que el proceso, en principio, está concebido como un camino irreversible, pero como hay un proceso de gradualidad, no se puede desconocer que eventualmente se produzcan crisis graves que puedan incluso llevar al traste con los acuerdos de creación de la ZUT. Pero le clarifico, que se acabe una ZUT no significa que se acabe una mesa.
¿Y eso lo tiene claro la delegación de la disidencia en el proceso?
Está en uno de los 12 protocolos que suscribimos previamente a la decisión de que el grupo ingrese a la zona. Esos protocolos fueron elaborados con la participación directa y fundamental de los delegados del Ministerio de Defensa y de la Fuerza Pública. Casi que podríamos decir nosotros que en las mesas de diálogos la batuta sobre el alcance de esto estuvo a cargo no solamente del grupo armado, sino del sector defensa. Entre otros, el protocolo de terminación anticipada de la ZUT cuando hay una crisis que pueda ser grave e irreversible.
Pero una cosa es el Acuerdo de Paz y otra las mesas y estamos a menos de una semana de las elecciones y varios candidatos están en contra de las negociaciones de paz total. ¿Qué tan sostenible serán estas zonas si llega una persona que no esté tan de acuerdo ni con las negociaciones ni con la forma en la que se están haciendo?
Nosotros al respecto hemos dicho que los tiempos de los acuerdos de paz en estas mesas de diálogo no pueden ser tiempos electorales. Porque si fuera así, tendríamos que decir, por ejemplo, que ya no tiene sentido pactar acuerdos para lograr avances importantes en la mesa porque estamos muy cerca de un cambio de Gobierno y existe una incertidumbre grande de que el nuevo Gobierno decida desconocer, reversar o hacer ajustes significativos a los acuerdos que se han pactado.
Pero nosotros creemos que, de manera razonable, el nuevo Gobierno, cualquiera que él sea, tiene que tener la madurez, la frialdad y la ponderación para evaluar si una mesa debe seguir o no. Y en el caso de nuestra mesa, creemos que hay razones muy poderosas para que ese proceso siga adelante, y de ahí la razón por la cual creemos que debe acelerarse el ingreso de estas 100 unidades del grupo a la Zona de Ubicación Temporal.
¿Y no será que también quieren que se acelere porque las Zonas de Ubicación Temporal podría ser lo más tangible de la paz total de Petro?
No, hay cosas mucho más tangibles. Imagínese entrar 100 hombres en una Zona de Ubicación es un mensaje muy potente para la sociedad que cree en estos procesos de diálogos de paz. Además, entregarán las armas, se quitarán los uniformes y harán una manifestación expresa de buena voluntad de que hacen tránsito a la vida civil. Es un mensaje muy poderoso.
Pero, además de eso, esta mesa va a dejar unas improntas significativas. Por ejemplo, en los departamentos de Nariño y de Putumayo se redujo el número de muertes violentas asociadas a este tipo de conflictos en cerca del 50 por ciento en cada uno de esos dos departamentos. Así lo ha reconocido la Fiscalía General de la Nación, así lo han dicho las estadísticas de la Policía Nacional, y el más reciente informe del Comité Internacional de la Cruz Roja, que en medio de sus observaciones críticas ha señalado que ha habido una disminución sensible en el número de muertes violentas. Una vida que salvemos como producto de los diálogos de paz ya es un hecho muy significativo que a nosotros nos interesa destacar, porque es un avance que muestra que sí es posible que, por la vía del diálogo, llevemos la paz a los territorios.
El presidente Petro dijo que no podían entrar, por lo menos en una primera fase, personas con órdenes de extradición. En su mesa hay por lo menos dos casos: Giovanni Andrés Rojas, conocido como “Araña”, y Andrés Allende. Le pregunto específicamente por el primero porque la posibilidad de que él no entrará en la ZUT de Putumayo provocó una de las dos pausas que tuvo el séptimo ciclo de negociaciones. ¿Han hablado de esto? ¿En qué quedó esa decisión?
Ese tema lo abordamos en el segundo semestre del año anterior, y en ese momento se consideraba la posibilidad de que, con base en lo que dice la Ley de Paz Total, al momento de la creación de la ZUT, el señor Andrés Rojas pudiera ingresar a la misma liderando el grupo de las 100 personas.
Sin embargo, en el nuevo contexto político que hemos venido teniendo desde los últimos meses del año anterior y los primeros meses de este año, nosotros le dijimos al grupo: ese tema tenemos que examinarlo de manera detallada.
Y nosotros acordamos con el grupo que, por el momento, una petición o una decisión de esa naturaleza no tendría ninguna viabilidad. Y el señor presidente de la República posteriormente nos dio la razón en cuanto dijo: a cualquier zona de ubicación temporal que se cree en mi Gobierno no deben ingresar ninguna de las personas que están solicitadas en extradición.
¿Y la contraparte aceptó eso?
Nosotros tuvimos oportunidad de reunirnos con el consejero comisionado de paz, le planteamos cuál era la situación que había en la mesa, le expresamos cuáles eran los pro y los contra de un eventual ingreso del señor Andrés Rojas a la zona de ubicación temporal, y le pedimos al consejero que le transmitiera al señor presidente de la República esa valoración para que él, en su leal saber y entender, tome la decisión que corresponde en el momento en que debe tomarlo. Y el grupo aceptó la respuesta que dimos y estamos en ese momento.
¿Cuál es el principal cuello de botella hoy para hacer las Zonas de Ubicación?
Un cuello de botella es tener unos protocolos claros que permitan establecer una hoja de ruta para la creación de la ZUT. Porque no es solamente que el presidente de la República emita un decreto, sino que establezca unas reglas que deben observarse al interior de la Zona de Ubicación Temporal: elementos de seguridad, elementos de convivencia, elementos de resolución de las diferencias. Y nosotros hicimos un ejercicio bastante robusto que quedó plasmado en 11 protocolos. Además de eso, hay otros aspectos muy complejos. Por ejemplo: ¿dónde se ubica la Zona Temporal? ¿Cuáles son las características geográficas de esa zona? Porque la Ley de Paz Total establece unos criterios. No puede coincidir con centros poblados, no pueden estar en vías principales, secundarias o terciarias.
¿Cómo ha sido la recepción de las comunidades de las Zonas de Ubicación Temporal? Hace unos días tuvieron un encuentro en Putumayo, parece que, con aceptación, pero otras mesas enfrentan rechazo de los pobladores aledaños a la ZUT
Aquí es muy importante la pedagogía y lo que llamamos la socialización sobre el alcance y el sentido de las zonas de ubicación temporal. Este fin de semana anterior hicimos una jornada bastante intensa con comunidades del Valle del Guamuez. A la primera jornada asistieron alrededor de 450 líderes campesinos de la zona. Y a la segunda jornada, a la que asistieron cerca de 15 autoridades indígenas del territorio, hicimos algo similar. El elemento común es que la gente no sabe qué es una Zona de Ubicación Temporal. Tiene un temor enorme porque piensan que la zona de ubicación temporal puede desestabilizar la tranquilidad del territorio. Son zonas en donde hay un elevado número de hectáreas de hoja de coca, entonces el campesino cocalero piensa que eso puede afectar su modus vivendi derivado de la hoja de coca. Explicamos que la Dirección de Sustitución de Cultivos tiene que entrar a darle un apoyo al campesino que voluntariamente suscribe el programa Renacemos, y que de ninguna manera se podría afectar su modus vivendi.
No puedo dejar de preguntarle por el tema de erradicación porque hubo una polémica por la propuesta del Gobierno en esta mesa de paz que usted lidera de que el grupo armado, de alguna manera, financiara los procesos de erradicación y sustitución. ¿En qué quedó eso? ¿Cómo va el tema en la mesa?
Ese ha sido un tema traumático y difícil. Es que, por lo general, ningún programa de sustitución de cultivos ha funcionado de manera adecuada en Colombia. El PNIS fue un programa muy criticado, las comunidades en los territorios se quejan mucho de eso. Nosotros, lo que en síntesis hemos planteado en la mesa, es que el grupo no puede ser un convidado de piedra frente al tema. Y eso significa que no obstruya los acuerdos que hace el Gobierno con las comunidades y los campesinos, que no le cobre peaje a quienes firman los acuerdos, y que además apoyen esa iniciativa gubernamental haciendo pedagogía sobre la misma. Le hemos dicho: den un paso adelante, y así como ustedes han contribuido a llenar los departamentos de coca, tienen que ayudar también con este tipo de actividades a que el volumen de esos cultivos ilícitos disminuya de manera significativa porque lo necesita el país.
Pero una cosa es ayudar a no obstaculizar y otra cosa es que el grupo ponga recursos, dinero, para que funcione...
Ese planteamiento se hizo luego de que fuimos a la laguna Chimbuza, en el municipio de Roberto Payán. Encontramos que allá el grupo, por su riesgo y cuenta, había hecho una erradicación de cultivos de coca y los había reemplazado por panela, por caña de azúcar y también de cacao. Y todo eso ha estado bajo la orientación y coordinación del grupo, sin que el Gobierno hubiese entrado con su programa. Entonces, lo que nosotros planteamos en el ciclo con cierta energía es que si en la laguna Chimbuza se había podido hacer eso, ¿por qué en otros territorios del departamento de Tumaco no se ha podido hacer?
En tres meses, que es lo que le queda al Gobierno, ¿cuál sería el indicador de que las Zonas de Ubicación Temporal funcionan?
Quienes han planteado que la política de paz total es un fracaso porque no se logró desmovilizar uno solo, van a encontrar que con la creación de la ZUT va a haber un número significativo de personas que, al ingresar, dejan las armas y se desmovilizan. En segundo lugar, vamos a dejar como impronta la disminución del número de muertes violentas y de homicidios asociados al conflicto.
En tercer lugar, vamos a dejar unos avances muy importantes en materia de desescalamiento de las economías ilícitas y un apoyo comunitario a una hoja de ruta que, de la mano con los acuerdos de paz, puede ponernos en una senda de transformaciones económicas en el territorio. Eso no es poca cosa, porque descubrir esa ruta nos llevó tiempo, y creo que es un planteamiento que tiene una solidez que tal vez no ha sido suficientemente explicada, pero que creemos que es acertada.
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