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El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en Colombia durante 2025 tuvo un principal responsable: el Estado Mayor Central (EMC), la mayor disidencia de las antiguas FARC y bajo el mando de Iván Mordisco. Según cifras de la Defensoría del Pueblo, este grupo concentra el 43,4% de los 325 casos registrados entre enero y diciembre de este año.
El dato lo posiciona como el actor armado con mayor incidencia en este delito, muy por encima de otros grupos. Le siguen estructuras sin identificar (19,4%) y disidencias no especificadas (12,6%), mientras que la guerrilla del ELN aparece con el 9,5%. Más atrás figuran el Clan del Golfo, autodenominado como Ejército Gaitanista de Colombia (6,5%), el Estado Mayor de los Bloques y Frentes (EMBF) (5,5%) -la disidencia de Calarcá Córdoba- y la Segunda Marquetalia (2,5%).
Actualmente el Gobierno tiene procesos de paz con el Clan del Golfo y el EMBF y en ambas meses se ha abordado el tema de frenar el reclutamiento de menores de edad.
Este panorama refleja el peso que han adquirido las disidencias en la reconfiguración del conflicto armado, especialmente en territorios donde disputan control con otros actores ilegales y donde el reclutamiento de menores sigue siendo una práctica sistemática.
En ese panorama, el departamento del Cauca aparece como el epicentro del fenómeno. Con 156 casos, concentra cerca de la mitad de todos los registros del país en 2025. La cifra lo ubica muy por encima de otros departamentos como Antioquia (26 casos), Chocó (22), Huila (16), Nariño (14) y Valle del Cauca y Norte de Santander (11 cada uno).
El perfil de las víctimas evidencia afectaciones diferenciadas. El 58% de los casos corresponde a niños y adolescentes, mientras que el 42% son niñas y adolescentes.
Además, tal como lo han reportado otros informes, el impacto es desproporcionado y diferencial sobre comunidades étnicas. De acuerdo con el informe de la Defensoría, el 56% de los casos corresponde a población indígena, frente a un 38% que no se reconoce en ningún grupo étnico y un 6% de población afrocolombiana.
El comportamiento a lo largo del año muestra que el fenómeno no es episódico. Abril concentra el mayor número de casos (13%), seguido de junio (11%), mientras que los demás meses mantienen porcentajes relativamente estables. Solo hacia el final del año se observa una disminución, con octubre y noviembre en 5% y diciembre en 2%.
En conjunto, las cifras muestran que el reclutamiento de menores sigue siendo una práctica extendida en medio de la expansión y consolidación de las disidencias, especialmente del EMC. También evidencian los retos que enfrenta el Estado para contener este delito en regiones donde la presencia institucional es limitada y la disputa armada sigue activa.
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