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El Gobierno Nacional y Los Mexicanos, Los RPS y Los Locos Yam, tres bandas criminales que hacen presencia en Quibdó, la capital de Chocó cerraron el viernes —aunque solo se dio a conocer este fin de semana—, el tercer ciclo del diálogo de paz que llevan desde 2022.
Aunque desde hacía meses no había reunión de las dos partes, se anunció que se llegaron a compromisos concretos para reducir la violencia, proteger a poblaciones vulnerables y no interferir en las elecciones, de acuerdo con información oficial de la Consejería Comisionada de Paz.
Según el balance entregado, durante este ciclo se desarrolló “una agenda de articulación y coordinación interinstitucional” que reunió a autoridades territoriales, delegados de la Fiscalía General de la Nación, Fuerza Pública y entidades del Estado, con el objetivo de “seguir fortaleciendo los procesos de construcción de paz urbana en la ciudad”.
El comunicado señala que el resultado fue “un balance positivo” porque permitió refrendar compromisos ya construidos en fases anteriores de diálogo con estas estructuras. En particular, se ratificaron acuerdos relacionados con “el cese de violencias contra las comunidades, la protección de poblaciones en condición de especial vulnerabilidad y el respeto a las autoridades en territorio”, incluidas la Fuerza Pública, las autoridades administrativas y los miembros de la rama judicial.
Uno de los puntos centrales del tercer ciclo fue el escenario electoral. De manera expresa, las estructuras se comprometieron a no ejercer violencia ni presiones durante las próximas votaciones. El reporte indica que “reafirmaron su compromiso de no ejercer violencias en el contexto de los próximos procesos electorales”, tanto en las elecciones al Congreso —“en atención a la Alerta Temprana No. 13”— como en las elecciones de las Juntas de Acción Comunal, con el propósito de fortalecer las garantías democráticas en la capital chocoana.
El coordinador del espacio por parte del Gobierno, Alexander Castillo, destacó que el avance más sólido es territorial. Afirmó que “el compromiso más robusto alcanzado es el de anclar la construcción de paz directamente al territorio” con participación activa de comunidades, instituciones y actores locales, buscando “asegurar la sostenibilidad y la no reversibilidad del proceso”.
Los acuerdos, añade el comunicado, se conectan con acciones del Gobierno orientadas al desescalamiento de la violencia mediante “pilotajes de seguridad en distintos barrios de Quibdó” y con iniciativas de transformación territorial que incluyen proyectos de inversión para sustituir rentas criminales y fortalecer economías legales, como base de transición hacia el Estado de derecho.
Castillo subrayó que, aunque el proceso sigue en marcha, los avances de este tercer ciclo configuran “un proceso de construcción de paz urbana serio, con método y enfoque territorial que apuesta por la irreversibilidad”.
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