El Valle de Aburrá cerró 2025 con una reducción de los homicidios. Según un comunicado emitido este 1 de enero por la Delegación de Paz Urbana del Gobierno en los diálogos con las bandas criminales de ese territorio, en los diez municipios que componen el área metropolitana de esa región los asesinatos disminuyeron 6 % frente a 2024: pasaron de 463 a 437 casos, según la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá (Meval).
El Ejecutivo asocia esa caída al desescalamiento de violencias vinculadas a disputas armadas y al avance de los espacios de conversación sociojurídica que fueron anunciados el 28 de abril de 2023.
“Este proceso, enmarcado en la política de paz total, reafirma la importancia de combinar acciones de diálogo sociojurídico, control institucional, prevención social y fortalecimiento comunitario, como estrategia integral para la protección de la vida y la construcción de paz urbana”, se lee en el comunicado.
Los descensos más significativos se registraron en Girardota, donde los asesinatos cayeron 77 %; Copacabana, con una reducción de 25 %; Envigado, con 33 % menos; Barbosa, con una caída de 31 %, y Caldas, donde los homicidios también disminuyeron 31 %. En estos municipios los homicidios bajaron 27 %, de 154 a 112 casos en un año.
Para la Delegación, estos resultados reflejan una contención de las violencias de alto impacto. “Estos resultados evidencian un desescalamiento sostenido de las violencias letales en el ámbito metropolitano, asociado a esfuerzos de coordinación interinstitucional, prevención territorial y contención de dinámicas criminales de alto impacto”, escriben en el comunicado.
El caso de Medellín: ¿por qué aumentaron los homicidios?
Sin embargo, las cifras de Medellín muestran un caso distinto. Según Meval, la capital de Antioquia cerró 2025 con un aumento de 5 % en los homicidios. Pasó de 309 asesinatos en 2024 a 325 en 2025.
El incremento, señala el comunicado, no estuvo asociado principalmente por disputas entre organizaciones criminales, sino por violencias asociadas a la convivencia. Los homicidios por riñas aumentaron de 114 a 129 casos, mientras que los relacionados con hurtos pasaron de 21 a 23.
A esto se suma la categoría de convivencia —que agrupa riñas y conflictos interpersonales— que, según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (SISC) de la Alcaldía de Medellín, creció 30 %, al pasar de 83 a 108 casos.
Para la Delegación de Paz, este contraste plantea uno de los principales retos de la paz total en escenarios urbanos: mientras los mecanismos de diálogo han contribuido a reducir las muertes asociadas a confrontaciones armadas, persiste una violencia letal ligada a conflictos cotidianos.
“Los avances logrados en el Valle de Aburrá demuestran que el desescalamiento es posible; no obstante, el comportamiento de Medellín exige acciones focalizadas, corresponsabilidad ciudadana y una intervención decidida sobre los factores de intolerancia y conflictividad social que hoy siguen cobrando vidas”, se lee al final del comunicado.
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