24 Jun 2021 - 2:02 a. m.

La humanidad en el encuentro entre víctimas y exFarc en la Comisión de la Verdad

Por primera vez en esta entidad víctimas del secuestro y sus verdugos en la guerra se miraron a la cara para hablar de lo que ocurrió. Si bien la exguerrilla pidió perdón y reconoció haber cometido de forma reiterada el delito, voces como la de Íngrid Betancourt reclamaron sinceridad desde el corazón.

“No es fácil”. Esas fueron las palabras iniciales de algunas víctimas de secuestro que dieron su doloroso testimonio sobre la guerra mirando a los ojos a varios exguerrilleros y exmiembros del Secretariado de las Farc. Sus declaraciones transcurrieron entre pausas e inevitables lágrimas al recordar las imágenes que les dejó el cautiverio y la angustia que vivieron sus familiares esperando un regreso a la libertad. A su vez, los excombatientes pidieron perdón y aceptaron su responsabilidad en este delito que practicaron en el conflicto, dejando exactamente 21.396 víctimas, según la Jurisdicción Especial para la Paz. El encuentro representa un paso histórico y gigantesco para el país, pues es la primera vez que ante la Comisión de la Verdad las víctimas y quienes fueron sus verdugos hablaron públicamente cara a cara de los hechos atroces que se cometieron en nombre de la lucha insurgente y en el que reconocieron el secuestro como uno de los ultrajes más hondos que intenta sanar Colombia.

“Aquí estamos los que estamos, cargando nuestras heridas y nuestros muertos, con la dificultad de mirarnos los unos a los otros a la cara, con el dolor de oírnos y con el pudor de nuestras emociones, pero con la decisión compartida de contribuir a romper el círculo vicioso de la violencia, cuando vemos que intenta reaparecer en las dramáticas confrontaciones que vienen enlutando al país”, pronunció Íngrid Betancourt, excandidata presidencial en 2002 y quien ese mismo año fue secuestrada por la extinta guerrilla que la mantuvo seis años y cuatro meses privada de la libertad en la selva. Ayer, después de 13 años, volvió a estar en presencia de algún miembro de las ex-Farc (hoy Partido Comunes), pero esta vez lo hizo para representar el valor del diálogo en un país al que todavía le cuesta reconciliarse.

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No solo estuvo ella: este paso adelante por el reconocimiento de lo sucedido y la búsqueda por la no repetición, consigna que se instauró tras el Acuerdo de Paz, lo dieron también Roberto Lacouture, Diana Daza, Armando Acuña, Carlos Cortés, Ángela Cordón y Jorge Echeverry, quienes junto con Betancourt contaron su verdad como víctimas. Rodrigo Londoño, Pastor Alape, Carlos Antonio Lozada, Emiro Ropero, Rodolfo Restrepo, Pedro Trujillo y Abelardo Caicedo fueron los exguerrilleros que lamentaron haber incurrido en el secuestro.

Busco perdonar a las personas que ocasionaron este sufrimiento. Después de 31 años creo que no he terminado de hacer el duelo del secuestro. Cada vez que hablo de esto lloro”.

Diana Daza, familiar de víctima de secuestro.

Lacouture, que vivió tres meses privado de su libertad injustificadamente en 1989, recordó que el viacrucis del secuestro lo vivieron 15 familiares suyos y que, en nombre de sus primos y hermanos -sin estar de acuerdo con lo pactado en Cuba- está dispuesto a seguir adelante con la verdad: “Todavía pensamos que ellos (ex-Farc) necesitan tener un castigo, pero esto (el Acuerdo) debe continuar como lo armaron. Ustedes no pueden regresar a las armas (...) Yo de pronto no puedo perdonar, no sé qué va a pasar. Lo que sí no puedo hacer es olvidar las atrocidades”, dijo.

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Ante la voz de las víctimas y la profunda aflicción que derramaron en cada palabra, los excombatientes reiteraron su compromiso por cumplir con la paz pactada. “Este es un momento demasiado difícil, porque escuchar a quienes sufrieron el dolor golpea en el alma. Si bien para Roberto Lacouture es un mal acuerdo y seguro para muchas personas, vale más un mal acuerdo que una guerra perfecta”, expresó Abelardo Caicedo, exguerrillero del bloque Caribe.

“Lamento profundamente haber incurrido en esta práctica. Reciban mi sincero deseo de contribuir a la verdad, a la sanación de tanto dolor, es mi anhelo y deber”, reflexionó su compañero Pedro Trujillo. “Cometimos un grave error político, una expresión de deshumanidad, de injusticia, diríamos por un divorcio de lo que teóricamente nos planteamos y hacía parte de nuestras convicciones políticas”, expresó Pastor Alape, haciendo referencia a la pérdida de norte de la organización en el conflicto.

Rodrigo Londoño, Timochenko, quien fue el último comandante de la extinta guerrilla, reconoció que el secuestro no fue un error sino un crimen: “A las víctimas del secuestro que obtuvieron su libertad, a sus familiares, expresamos que lo sentimos de veras y que esperamos que alguna vez puedan perdonarnos. A quienes nunca regresaron del secuestro, a quienes perdieron la vida en nuestras manos, les suplicamos perdonarnos por la terrible afrenta. Hablamos con sentimiento de vergüenza, con conocimiento de que los herimos a todos”, enfatizó.

Con el secuestro ocasionamos inmenso dolor a los secuestrados y a sus familias. Fue consecuencia directa de nuestra actuación y así lo reconocemos sin vacilar”.

Rodrigo Londoño, conocido en la guerra como "Timochenko”.

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En respuesta, Íngrid Betancourt agradeció ese reconocimiento, pero, no obstante, entregó a los presentes una inmensa reflexión sobre el diálogo que necesita Colombia para la verdadera reconciliación, más allá del cumplimiento del Acuerdo de Paz. “Si los que estamos acá presentes hemos podido escucharnos tratando de librarnos de las cadenas del dolor, hablarnos con todo lo que nos cuesta, entonces podemos decir que el amor es más grande, que hay esperanza y si hay esperanza hay futuro. Me cuesta trabajo no seguir llorando, pero debo confesarles que me sorprende que nosotros de este lado estemos todos llorando y que del otro lado no haya habido una sola lágrima. Abelardo Caicedo, usted expresó su defensa del Acuerdo. Todos queremos eso, pero yo hubiera querido oírlo, como comandante, decirme si usted en algún momento secuestro a alguien, si usted dio la orden de que amarraran a alguien. Carlos Antonio Lozada, yo quería oírlo hablar desde su corazón, no desde la política, acá estamos los colombianos al desnudo. Rodrigo Londoño, le agradezco reconocer el secuestro, pero, ¿cómo va a reparar a las víctimas?, ¿dónde están los recursos del narcotráfico? Porque son esos los que tienen que ir a reparar a las víctimas”, cuestionó Betancourt.

Tras el encuentro quedó para la historia la única verdad de las víctimas y de los excombatientes: nunca más regresar a la guerra interna como la que hubo durante más de 50 años. Como dijo Betancourt, es esencial “construir hombro a hombro un futuro para todos”, pero todavía falta un camino importante para recuperar la humanidad y mirarse con verdadera compasión.

Carlos Antonio Lozada, yo quería oírlo hablar desde su corazón, no desde la política. Acá estamos los colombianos al desnudo”.

Íngrid Betancourt, víctima de secuestro y excandidata presidencial.

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