10 Dec 2020 - 6:47 p. m.

Proyecto Frater, ganador del premio Franco-Alemán de Derechos Humanos Antonio Nariño

Frater fue creado por la abogada barranquillera Erika Roa, para ayudar a migrantes venezolanos a legalizar sus permisos de permanencia y conseguir empleo. Ya ha acompañado a 120 familias y espera pronto convertirse en una fundación. Hoy les fue entregado el galardón, en Bogotá, por las embajadas de Francia y Alemania.
Erika Roa Luque, directora del proyecto Frater, recibió el  premio Franco- Alemán de Derechos Humanos Antonio Nariño, en Bogotá.
Erika Roa Luque, directora del proyecto Frater, recibió el premio Franco- Alemán de Derechos Humanos Antonio Nariño, en Bogotá.

El nombre de Erika Roa Luque no es conocido en las organizaciones de derechos humanos. Ni siquiera aparece en internet, aunque su labor debería ser conocida en el mundo entero. Erika prefiere el anonimato, pero sólo pudo sostenerlo hasta este 10 de diciembre, cuando fue galardonada con el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos Antonio Nariño, entregado por las embajadas de Alemania y Francia en Colombia.

El proyecto por el que fue premiada, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, se llama Frater. “Frater en latín significa hermano. De ahí viene la palabra fraternidad. Y le puse así porque nuestro objetivo es ayudar a los migrantes que vienen del hermano país Venezuela”, dijo esta abogada barranquillera, quien es especialista en derecho administrativo, pero con esta carrera ha ayudado a 120 familias migrantes a encontrar un hogar en Colombia, con sus papeles en regla y un trabajo digno.

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De acuerdo con la Cancillería, en 2021 habrá 4 millones de venezolanos en Colombia, una realidad a la que, dice Erika, no se le puede dar la espalda: “He trabajado toda mi vida en el sector público y sé que el Gobierno Nacional no tiene cómo atender a toda esta gente. Desafortunadamente, quienes llegan de Venezuela tienen múltiples condiciones de vulnerabilidad. Quedarnos quietos no debería ser una opción”.

Frater empezó como un gesto de solidaridad, pero ahora Erika quiere convertirlo en una fundación y así tener un lugar donde puedan acudir los refugiados y poderles brindar ayuda. Erika no gana nada por su trabajo en este proyecto, pues devenga de su labor como contratista con el Estado, pero espera que a futuro pueda ser sostenible. También quiere que sea una base de operaciones para todo el equipo de ocho voluntarios que participan en él.

Erika Roa y su proyecto Frater, además del reconocimiento de uno de los premios más importantes del país en materia de derechos humanos, ganó 2.000 euros que, aclaró, servirán para consolidar su plataforma virtual para que cualquier migrante que se encuentre en el territorio colombiano o fuera de él, pueda tener acceso, por tan solo 1 dólar, a los servicios que se ofrecen, como asesoría legal, validación de documentos en el país y ofertas de empleo.

Para esta edición, el premio, que busca resaltar incitativas colombianas, ejemplares en la divulgación, promoción, defensa y protección de los derechos humanos, escogió como jurados a: Michèle Ramis, embajadora de Francia; Peter Ptassek, embajador de Alemania; Monserrat Solano, representante adjunta de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Colombia; Ana María Rodríguez, abogada de la Comisión Colombiana de Juristas, y Natalia Orozco, realizadora de cine documental que trabaja temas de paz.

Ellos y ellas, además de premiar a Erika, hicieron menciones de honor a la Asociación Somos CaPAZes, por su apoyo el trabajo hecho por jóvenes voluntarios; a Monseñor Darío de Jesús Monsalve Mejía, arzobispo de Cali, por su incansable dedicación a la defensa de los Derechos humanos, y a la alianza creada por Caribe Afirmativo y Colombia Diversa por promover los derechos LGBTIQ+. Consideraron que estas organizaciones protegen, divulgan, promocionan y defienden los derechos humanos de las poblaciones más vulnerables.

Peter Ptassek, embajador de Alemania, señaló que “tras el número significativo y la situación de vulnerabilidad de los refugiados en Colombia, quisimos honrar un proyecto innovador, todavía joven y por el momento tal vez pequeño, pero con vocación más amplia y nacional. La idea de ayudar a la integración comprensiva de los refugiados combinada con la motivación personal de la fundadora convenció al jurado”.

Patricia Llombart, embajadora de la Unión Europea en Colombia, consideró “interesante que el jurado haya puesto sus ojos en la migración, porque efectivamente el reto es muy grande, desafiante, pero podemos avanzar, como lo ha hecho la organización ganadora, de maneras originales”.

Pero la migración debe verse en un contexto de paz. Por eso, para Michèle Ramis, embajadora de Francia, existen muchos retos para defender los derechos humanos en el marco de la implementación del Acuerdo de Paz, firmado en 2016, sobre todo en las regiones donde viven las poblaciones más vulnerables del país. “Existe un desafío de seguridad en el país con asesinatos de líderes y defensores en muchas regiones de Colombia, así como amenazas y señalamientos. Por eso Francia, Alemania y otros actores están adelantando proyectos de protección y prevención, realizando incidencia política y participando activamente en la campaña europea “Defendamos la Vida”, con el propósito de contribuir a la labor de defensores que lo necesitan”, agregó la diplomática recién llegada a Colombia.

Según los representantes de Alemania y Francia, la historia de sus naciones puede ser de gran ayuda para Colombia: “Nuestras naciones que fueron tantos años enemigas terminaron entendiendo los beneficios y la necesidad de construir, junto con otros países europeos, un continente de paz. Esa es la razón de ser de la Unión Europea. Creemos que nuestra experiencia de reconciliación puede ser una inspiración para Colombia, sobre todo hoy en el día Internacional de los Derechos Humanos, en el cual celebramos la adopción de la declaración universal, poco después de la Segunda Guerra Mundial”, explica Ptassek.

Finalmente, Juan Carlos Monje, representante adjunto de la Oficina del la Alta Comisionada para los Derechos Humanos en Colombia, aseguró que el país atraviesa en un momento difícil en el que ser defensor de derechos humanos es un factor de riesgo y la legitimidad de la defensa de los derechos humanos no debe estar en duda. Sin embargo, insistió, “defender los derechos humanos siempre ha sido importante y este premio es un símbolo que debe motivar a más colombianos y colombianas a salir adelante”.

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