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El legado de la lideresa caucana Virgelina Chará: así tejía memoria en medio de la guerra

La defensora de Derechos Humanos murió este 21 de abril. Su vida estuvo marcada por el conflicto armado y por una lucha constante por acompañar a las víctimas.

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Redacción Colombia +20
23 de abril de 2026 - 10:13 p. m.
La lideresa Virgelina Chará fue desplazada forzadamente al menos tres veces en su vida. Por más de 40 años dedicó su vida a construir memoria en medio de la guerra.
La lideresa Virgelina Chará fue desplazada forzadamente al menos tres veces en su vida. Por más de 40 años dedicó su vida a construir memoria en medio de la guerra.
Foto: Centro Nacional de Memoria Histórica
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Intentar coser la memoria de un país roto, rasgado a pedazos por el conflicto armado. Esa fue la vida de Virgelina Chará, histórica defensora de derechos humanos, quien murió este 21 de abril.

Antes de convertir los hilos en memoria, fue su propia vida la que terminó hecha de rupturas, de pérdidas y de desplazamientos. El conflicto armado la arrancó de sus raíces desde temprano. Chará nació en Suárez, Cauca, pero en 1985 la construcción del megaproyecto de la represa Salvajina la obligó a desplazarse hacia Cali, al igual que a más de 6 mil personas que vivían cerca del embalse. Dos años después fue testigo de la detención, asesinato y desaparición del cuerpo de un compañero, y tuvo que huir nuevamente, esta vez hacia el sur del Cauca.

En 2003 llegó el tercer desplazamiento: denunciar el reclutamiento ilegal de jóvenes por parte del Ejército —quienes los llevaban con engaños para hacerlos aparecer muertos en combate, en lo que se conoce como ‘falsos positivos’— la convirtió en objetivo militar. Tuvo que abandonar Cali y refugiarse en Bogotá. Entre esos 40 jóvenes que se llevaron estaban dos de sus hijos. A uno de ellos lo desaparecieron.

Ese dolor acumulado, persistente, causado por una guerra que sintió siempre en las entrañas, fue el que le dio forma a su lucha. Como coordinadora de Asomujer y Trabajo, acompañó a mujeres víctimas del desplazamiento forzado, a familiares de desaparecidos y a mujeres que, empujadas por la violencia, ejercían la prostitución.

Los hilos y las telas para tejer memoria

En un salón, frente a un grupo de jóvenes, Virgelina iba hilando preguntas hasta tejer una reflexión.

¿Tú consideras que los desplazamientos no tienen que ver con la violencia política? ¿Que los líderes asesinados no tienen que ver con la violencia política? ¿Que los estudiantes, cuando hacen paros para mejorar la educación y lograr más recursos para la educación pública, y son desaparecidos y asesinados, no es violencia política? Todo eso es violencia política”, dijo Chará mientras movía sus manos con vehemencia, como si necesitara que confirmaran sus palabras. La imagen es de 2019. Era un taller de Unión de Costureros, el colectivo que nació en 2008 y que ella lideró para convertir hilos y telas en memoria.

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Las mujeres empezaron a arropar edificios emblemáticos del país en conmemoración de las víctimas del conflicto: el Palacio de Justicia, la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad. La iniciativa trascendió fronteras y llegó hasta la calle Mayor de Pamplona, España, donde cubrieron la fachada de un edificio con ese mismo gesto de memoria y denuncia.

“Cuando hablamos de tela, de aguja y de tijera, la gente lo relaciona con remendar. A través de los hilos y de esas telas podemos mostrar que podemos denunciar, proponer, hablar de paz, de reconciliación, de derechos, de políticas públicas”, dijo Virgilina en ese mismo video. Coser, para ella, nunca fue solo un oficio. Era un acto político.

Los miembros del colectivo -contó entonces Virgelina- perdieron la cuenta de cuántas personas prestaron sus manos para tejer resistencia; de cuántas cosieron para arropar el Palacio de Justicia. “Es una creación colectiva donde nos damos cuenta de que la paz no se construye de manera individual, sino desde ese trabajo colaborativo. Es a partir de la unión de esas diferentes piezas y esas diferentes ideas como se va creando una imagen completa que cuenta una historia, que hace una denuncia, que propone una apuesta de paz”, añadió la lideresa.

La memoria, esa que dejó en las telas, siempre fue para ella una urgencia, sobre todo mientras los días del país se continúan sucediendo entre la guerra. “Es importante la memoria porque Colombia sigue teniendo conflicto, el conflicto en Colombia no ha parado, y por eso hablamos de memoria, porque tenemos un porqué hablar de memoria, la historia desde la famosa conquista hasta la fecha, que esa violencia sigue latente y sigue permanente en los seres humanos y en nuestro país”, expresó Chará en ese mismo video.

Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer que convirtió el dolor en lucha colectiva. “La vida de Virgilina Chará, lideresa caucana y defensora de derechos humanos, fue ejemplo de resistencia, dignidad y compromiso con las comunidades y víctimas del conflicto armado interno que acompañó”, dijo la defensora del Pueblo Iris Marín, tras conocerse la noticia de su muerte.

Virgelina trasladaba esa convicción a quienes se topaba en el camino: “La gente decía: ‘Yo no sé coser, no sé remendar’. Nosotras les respondíamos: ‘No vienes a remendar tela: vienes a coser un país que tenemos roto’”, contó alguna vez. Y ahí, en esas palabras, quedó parte de lo que fue, de su legado.

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