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Sabores de Paz: el proyecto que busca exportar productos de sustitución de coca

Campesinos que dejaron atrás los cultivos de uso ilícito se reunieron en Santa Marta para avanzar en la construcción de una cooperativa nacional con la que buscan exportar café, cacao, ají y otros productos de sustitución. Hay incertidumbre por el futuro del programa RenHacemos tras las elecciones presidenciales.

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Redacción Colombia +20
29 de mayo de 2026 - 02:30 p. m.
Cooagronevada es una cooperativa de Santa Marta que nació hace 19 años con 21 productores.
Cooagronevada es una cooperativa de Santa Marta que nació hace 19 años con 21 productores.
Foto: DSCI
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Cuando entró a estudiar licenciatura en matemáticas, Diego Alejandro Torres entendió que había caminos que no eran compatibles. Se imaginó que, frente a un tablero, les explicaba números a los niños. Luego se vio de regreso a casa para arrancar matas de coca. Las dos imágenes no cabían en una misma vida, en su vida.

Tiene 28 años y dice que en Argelia, Cauca, la coca aparece antes que cualquier otra posibilidad. “Tú no lo eliges. Tenía seis años cuando hacía semilleros. Estaba aún en el colegio y los cultivos eran tan fáciles, que en mi tiempo libre pude establecer grandes cultivos. Heredamos una cultura cocalera”, cuenta Diego.

Pero con el tiempo –dice Torres– llegaron las dudas sobre lo que deja la coca en un territorio históricamente marcado por la guerra: “Estábamos cansados de sembrar estas matas, que lo único que cosechamos era la violencia. Algunos jóvenes nos frustrábamos y nos preguntábamos: ‘¿Yo qué hago aparte de cultivar coca?’ Queremos cambiar por iniciativa propia y tenemos todo: la voluntad, el apoyo, el territorio. Tenemos buenos suelos, el producto, tenemos el comercio”.

Ese cansancio abrió una rendija en la que Diego se encontró con el programa RenHacemos, desarrollado en este gobierno y que reemplazó al Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS). “Al principio uno solamente pensaba en cambiar el cultivo, pero después empieza a entender que hay otra vida ahí”, expresa el caficultor.

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Diego cuenta su historia desde el centro de producción de Cooagronevada, en Santa Marta, donde el pasado 22 de mayo se realizó en una jornada de formación junto a otros productores que dejaron atrás los cultivos ilícitos.

La visita se dio en el marco del Encuentro Nacional de Organizaciones de la Sustitución “Cooperar para crecer, juntos RenHacemos”, liderado por la Dirección de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (DSCI), que reunió a 50 personas de todo el país que dejaron los cultivos ilícitos. El objetivo es conformar una gran cooperativa nacional orientada a fortalecer la exportación de sus productos. En junio tienen previsto enviar a Estados Unidos el primer contenedor de café bajo el nombre de Sabores de Paz, la marca sello de esa asociación que quieren formar y que exportará café, chocolate, caña y ají a mercados internacionales.

Gloria Miranda, directora de la DSCI, explica a Colombia+20 que la idea de la cooperativa es ordenar una oferta dispersa y llevarla a escala de exportación. El propósito, señala, es pasar de miles de productores aislados a una sola estructura capaz de negociar en el mercado internacional. “El sector privado tanto nacional como internacional nos ha dicho: ‘Yo no voy a negociar con 30.000 campesinos, yo negocio con una empresa’. Y pues unidos ellos pueden ya negociar duro. Esa es una ventaja”, dice la funcionaria.

Sobre esa base se construye Sabores de Paz, una marca paraguas que –añade la directora Miranda– también es una forma de mostrar una historia y una identidad que intentan cambiar la historia de la guerra por una paz. Sin embargo, la intención es posicionar los productos en mercados internacionales con estándares altos: “Nosotros no queremos que la gente los consuma solo porque es una buena historia. Son productos muy buenos. Queremos que Sabores de Paz sean productos de lujo”.

La importancia del intercambio de conocimientos

En la sede de Cooagronevada, el encuentro empieza con una presentación sencilla de los 13 excocaleros que llegaron hasta el recinto: nombre, apellido, territorio y la cooperativa o asociación a la que pertenecen. Los productores viajaron desde Chocó, Putumayo, Vichada, Norte de Santander, Nariño y Cauca.

Durante tres horas escucharon a Sandra Palacio, directora de la cooperativa samaria que nació hace 19 años con 21 productores. Más que una charla técnica, les compartió la experiencia de construir una organización capaz de exportar. Habla de tropiezos, aprendizajes y de las decisiones que les permitieron abrirse paso en mercados internacionales.

Mientras Palacio hace su presentación, José Ever Melo Cerón, caficultor de Nariño, levanta la mano y pone a disposición muestras de su café de su tierra y tantea posibles alianzas con Cooagronevada.

De toda la jornada, dice que hubo algo que le llamó especialmente la atención: la manera en que la presentación del producto puede cambiar la percepción del comprador. “Uno de los mejores aprendizajes que me llevo es el impacto visual que genera un buen empaque. En nuestros territorios eso a veces se deja de lado y no se piensa tanto en el marketing”, afirma.

El encuentro se pensó con el objetivo reforzar la idea de que los proyectos de sustitución tienen más posibilidades de sostenerse cuando los productores trabajan de forma colectiva. Esa es parte de la tarea que resalta Constanza Sierra, encargada del área de asociatividad de la DSCI. “Venimos de una cultura donde prima lo individual, no lo colectivo. Entonces aquí lo que estamos haciendo es tratar de que entiendan que si se unen van a ganar mucho más que si lo siguen haciendo individualmente”, señala Sierra.

¿Qué pasará con la llegada de un nuevo gobierno?

Con las elecciones presidenciales del 31 de mayo, el futuro de RenHacemos queda atado a la incertidumbre política. En la campaña reaparecen propuestas de erradicación forzada, el regreso del glifosato y la eliminación de la Política de Paz Total que impulsó el gobierno de Gustavo Petro y que incluía en los diálogos con grupos armados la sustitución de cultivos de uso ilícito.

La directora de la DSCI señala que buena parte de los avances recientes se explican precisamente por ese contexto político. “Nariño y Putumayo son el 70 % de nuestro programa de sustitución. Y estamos pudiendo entrar allí en una magnitud enorme, incluso a puntos donde antes no se podía”, dice Miranda.

Ese acceso ha estado marcado por los procesos de diálogo con actores armados en esos dos territorios: la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) y Comuneros del Sur, el frente que se dividió del ELN. “El presidente ha sujetado el avance de los diálogos a hechos, no es como en 2016, cuando la paz empezaba después de un acuerdo. Aquí tiene que haber demostraciones previas de voluntad de paz”, explica

Miranda también señala que el programa ya tiene proyectos en marcha en varias regiones que dejan “avances importantes. El que venga tendría que enfrentarse a problemas legales si intenta detener proyectos que ya están contratados”.

Esos avances, sin embargo, no eliminan las dudas sobre la efectividad. A pocos meses del final del mandato de Petro, 42.534 hectáreas han entrado en procesos de sustitución voluntaria, pero solo 6.386 han sido erradicadas y verificadas por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). El Gobierno mantiene la meta de alcanzar 30.000 hectáreas erradicadas antes del 7 de agosto, un objetivo que obligaría a acelerar el ritmo.

Para Diego Alejandro Torres, sin embargo, hay cambios que no se pueden medir únicamente en hectáreas erradicadas. Aunque le preocupa la posibilidad de que un nuevo gobierno abandone la sustitución voluntaria, asegura que en muchos territorios ya empezó a cambiar la relación con la coca. “Ya tenemos una conciencia en los territorios donde sabemos que los cultivos ilícitos ya no son tan rentables. Sembramos una mata para cosechar violencia, guerra y muerte. Así como nos dieron la herencia de cocaleros, quiero dejar la herencia de cafeteros”.

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