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Tan común, y a la vez tan desconocido, el aceite de palma está presente en la mayoría de las cosas de las que hoy necesita el mundo. La lista de utilidades es larga: está en alimento para animales, velas, cosméticos, biocarbón, biodiésel, jabones, detergentes y pinturas, helados, productos lácteos, margarinas, entre otras utilidades.
Colombia es un referente en la región en el tema de extracción y elaboración de aceite de palma. Es el cuarto productor de aceite de palma en el mundo y el primero en América Latina, seguido por Ecuador y Honduras. Según la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), este sector representa el 6 % del PIB agropecuario del país.
Está presente en cuatro zonas del país: norte, oriental, central y suroccidente, y abarca 122 municipios de 19 departamentos.
Además, el sector palmero es considerado un motor en la generación de empleo. Según Fedesarrollo, trabajar en la palmicultura aumenta el 20 % el nivel salarial frente a otros sectores agrícolas.
De acuerdo con informes de la Federación, este sector genera más de 140.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos.
El primer aspecto importante dentro de toda la industria del aceite de palma quizá sea entender cómo se da el proceso de elaboración de un producto que hoy resulta vital no solo para la economía, sino para el consumo de los colombianos.