La seño ya perdió la cuenta de los bandos a los que ha ido a tomar fotos. Se pierde enumerando las reinas y los reyes momos que ha registrado con su cámara.
Se mueve como pez en el agua. Se sube en las sillas de plástico, se encarama en las barandas, saluda a los bailarines, a los políticos, a los famosos de turno, a los que estuvieron lagarteando boletas por meses, a los reyes sin cetro, a las reinas sin corona, a la producción. Es su hábitat. Lo conoce más que bien.
“De todos los bandos a los que he ido, nunca había visto que la reina se supiera el cuento de memoria. Las otras se trababan; les recordaban el texto disimuladamente”, dice ella vestida con una camiseta azul oscuro del Junior de Barranquilla. Lleva, además, puesta una gorra con el escudo desgastado del actual campeón del fútbol colombiano.
Un paréntesis. Carnaval para Dummies. Pa’ cachacos, si se quiere. La Lectura del Bando es el evento que marca el inicio oficial del Carnaval de Barranquilla. Y lo de “oficial” no solo una palabreja para acomodar el párrafo. Con un decreto firmado por el alcalde de la ciudad se declaran días cívicos a los últimos del carnaval. El pasado sábado 17 de enero, en el Estadio Romelio Martínez y con la presencia de más de 18 mil personas, se llevó a cabo la Lectura del Bando.
En esta oportunidad, con el Decreto 0024 de 2026, Alejandro Char Chaljub estableció que los días 14, 15, 16 y 17 de febrero serán cívicos. Además, por medio de ese documento se le entregó a Michel Char Hernández, la reina de este carnaval, las llaves de la ciudad. Un poder simbólico, pero con amplios alcances prácticos y teóricos.
“Te has metido a Barranquilla en el bolsillo, eres parte de la historia de nuestro Junior, contigo llegó la (estrella) 11. En este estadio histórico nos ganamos la primera y contigo la 11”, le dijo Char Chaljub a Char Fernández, su sobrina.
En esa Lectura de Bando, Char Fernández hizo varias referencias futboleras. No es para menos, en diciembre pasado, el equipo del que es hincha logró la estrella número 11.
Con el célebre “Aquiiiiiiiiiiiiiiiiii suenaaaaaaaaaa”, en la voz del legendario Mike Char, abuelo de la soberana, se inició la lectura de los decretos que ordena la reina de la fiesta. Hablemos de los apartes futboleros.
“No es el barrio El Tiburón, sino territorio Tiburón. / Ahora sí, la reina que es la de la sonrisa vibrante. / La del mapalé en los pies. / La juniorista pura sangre”, dijo Mike para que su nieta arrancara su momento.
El artículo quinto fue dedicado 100 % al equipo de la ciudad.
“La verdad es que mis tiburones jugaron como en el recreo, Teófilo mago eterno, regó el perfume en ese torneo, un mansito enamorado hizo del metro un museo, y Junior firmó la 11 y le dio al Tolima un paseo.
En esa final hubo más gente que quincena en el SAO un poco de potes de Refisal, escondidos y espelucaos. Yo, con la misma camiseta puesta, desde el día 1 se sueña y me pitaron mano fuera del área celebrando con Peña.
Los bailamos en casa y los rematamos en tierra ajena, ni sur ni ‘quillita premium’ todo el mundo llevó maicena. Duélale a quien le duela, con el trofeo se sella. Y el brilli brilli de esta reina es de la onceava estrella”.
De nuevo, Carnaval para Dummies. Un poco de historia del Bando. Escribió el académico e investigador Osvaldo Olave Amaya para La Libertad:
“El Bando del Carnaval llega como una herencia colonial española, cabe anotar que se remonta a las más antiguas tradiciones, de los persas, griegos y romanos. El de los persas se llamaba bando a la legión de soldados. Con el devenir de los tiempos, se fue configurando en dos tipos de bando: gubernativos y militares. Sin embargo, la esencia de ambos es la misma porque es dictado por autoridad civil o militar. Los primeros que imponían penas a los contraventores, y se inculcaban a través de un pregón, en otras palabras, edictos. Los segundos eran los dictados por autoridad militar, una vez declarado el Estado de guerra y las contravenciones eran castigadas por los llamados tribunales militares, estos adicionaron el llamado toque de Bando, que era interpretado por uno o dos tamborileros ubicados a lado y lado del pregonero. En América se acogió esa costumbre y fue tomada en los Carnavales de Barranquilla, para leer decretos que oficializaban las fiestas carnavaleras.
El Rey Momo Enrique De la Rosa, (1881) parodiando la costumbre militar del bando, le dio un significado totalmente diferente y se convirtió en el anuncio de cosas agradables, elaborando un Decreto soberano el cual permitía la rumba, y el desorden organizado. Por intermedio de este bando se prohibían el mal humor, la crítica, los afanes del diario vivir, y se convocaba a todos lo contrario, es decir, a divertirse, a bailar, a emborracharse, y sobre todo, a la crítica ingeniosa de los acontecimientos políticos, sociales, económicos, que se verificaban en el año inmediatamente anterior utilizando el disfraz y la comparsa".
Así pues, en el Bando permite la parodia, la hipérbole, la exageración aterrizada de un pueblo que no entiende la vida sin un carnaval.
¿Hipérbole? Esto dijo la reina en el decreto este año sobre su equipo. “Junior de mi vida, nos hiciste campeones. Agárrate, Real Madrid, que ya pisamos Libertadores”.
El artículo sexto, de los 9 que hacen parte del Bando de este año, también fue muy “Fifas”. Incluso, tuvo a Luis Díaz, jugador de la Selección de Colombia y del Bayern Munich, como actor de reparto.
“La salada no era yo, vean que siempre se los dije. A ustedes les consta que hasta buenos resultados les predije.
Que nos íbamos pa´l mundial, eso ya estaba cantao de antemano. ¡Brinquen y salten: la casa de la Selección es y será el Metropolitano!
Estoy segura de que la Selección por lo menos en semis se mete. Y ojalá nos toque Brasil porque nos deben el gol de Yepes.
Luchito Díaz, quiero que de la banda te adueñes y hagas los goles que haces en Europa para que todo mundo celebre ¿Está claro?”, dijo la Reina.
La pregunta la respondió el guajiro hincha del Junior, quien apareció en una pantalla. “Va pa’ esa, mi reina. Eso va porque va”.
Desde el pasado fin de semana Barranquilla está en Carnaval y es fácil verlo. Sentirlo. O quizá los ojos del turista están más afilados. Centros comerciales con marimondas de trapo como adornos, fachadas de casas coloridas, los sonidos de las flautas de millo viajando sin control. Habrá quien, a esta altura, por muy barranquillerísimo que sea, ya no se aguanta a un caimán cienaguero más.
Primero el bando, después el Junior: la ciudad donde la fiesta nunca baja a segunda. En Barranquilla no se distingue dónde termina el festejo futbolero y dónde empieza la rumba: todo es un solo partido que dura cuatro días, o un mes, según el cuerpo aguante.
Con el bando leído y el Junior campeón, Barranquilla dejó claro que aquí la tristeza no entra en la nómina. Tampoco todos entran en la misma. Sobrinas, nietas, abuelos, tíos. La realeza del carnaval habló. Todo quedó en familia.
Otros detalles de la lectura del Bando del Carnaval de Barranquilla 2026
Con una puesta en escena con más de 700 bailarines, la soberana Michelle Char Fernández rindió homenaje al legado ancestral africano y su huella en la identidad cultural del Caribe y del Carnaval.
La soberana recibió las llaves de la ciudad de manos del alcalde Alejandro Char, luciendo el vestido ‘Mulata de colores’, una fantasía del diseñador Jean Robechi, quien se inspiró en la cultura que converge entre el río y el mar. Asimismo, el Rey Momo, Adolfo Maury Cabrera recibió el Cetro de Mando y los reyes del Carnaval de los niños, Sharon Acosta y Joshua Ortiz, recibieron los bastones de Mando para liderar juntos el Carnaval 2026.
“Barranquilla está feliz porque has hecho un Carnaval espectacular, te has metido a los barrios, te forjaste en Fuerza Negra, le has dado mucha importancia a los grupos folclóricos”, mencionó el mandatario, quien le entregó a la reina el poder simbólico para dirigir la ciudad hasta el Miércoles de Ceniza.
La obra, dirigida por Pedro Díaz, rindió tributo a África y avanzó hacia uno de los momentos trascendentales de la historia: la diáspora africana y la transformación cultural que dio origen al Carnaval.
La narrativa celebró la riqueza musical y dancística del Caribe afroantillano, y continuó con una sentida exaltación a San Basilio de Palenque como cuna de resistencia y libertad en voces de grandes cantadoras del Caribe como Lina Babilonia y La Carmen, para llegar al Carnaval de Barranquilla, teniendo como insignias el mapalé, son de negros y la danza del congo, con el Congo Grande de Barranquilla, danza dirigida por el Rey Momo, director de esta danza ancestral de 150 años, quien acompañó este momento junto a su nieto Isaac y el Rey Momo del Carnaval de los Niños,Joshua Ortiz, representando el traspaso generacional del turbante y con él, los saberes y la cultura.
El show cerró con la esencia popular de los barrios de Barranquilla: las verbenas,con un homenaje a las casetas, liderado por las reinas populares, la reina Michelle y Sharon Ortiz, reina del Carnaval de los Niños, quien encantó a los asistentes con su baile.
El momento cumbre llegó con el sonido de ¡Aquí suenaaa! De la voz del legendario Mike Char, abuelo de la soberana y la monarquía Real, una gran cohorte de congos y la monarquía real, dando paso a la lectura del Bando 2026, documento de nueve decretos, escrito por Alberto Martínez y su hijo Mateo Martínez, plasmando las ideas y la creatividad de la soberana.
La soberana usó un vestido diseñado por Alfredo Barraza, compuesto por cinco piezas, tocado, pulsos, pechera, body y falda, todas con miles de cristales y gemas en diferentes tonos con combinación de técnicas y materiales artesanales.
Entre los principales decretos, la reina invitó a desempolvar las polleras y a sacar sus ya los sombreros y a los que “vengan de por aquí o viajen por allá, porque en quilla nadie es extranjero”, además, exaltó a los homenajeados del Carnaval 2026, como manifestaciones que sostienen la memoria viva del Carnaval, destacando a sus guardianes culturales y a las raíces afro como esencia de la fiesta, también celebró la onceava estrella de Junior de Barranquilla, declarándose la reina de la 11 con un saludo de Jermaín Peña y Luis Díaz y ratificó a Barranquilla como casa de la Selección Colombia.
Finalmente, Michelle Char Fernández exaltó el trabajo de hacedores, artistas, coreógrafos y artesanos, invitó a vivir la fiesta con alegría y responsabilidad, y decretó abierto el reino del Carnaval desde ese momento, hasta el Miércoles de Ceniza.
Finalizó con un cierre musical a cargo de Grupo Niche, Iván Villazón, Chelito de Castro y los champeteros J Black, Cofee el Cafetero, Jader Tremendo y Luister La Voz, exponentes del patrimonio musical del Caribe.