19 Jun 2021 - 2:00 a. m.

La eterna crisis financiera de Transmetro en Barranquilla

Los operadores Transmetro y Sistur manifestaron no tener recursos para continuar con la operación. Actualmente afrontan un déficit de $120.000 millones. A la crisis se le sumó la pandemia que redujo a 58.000 los usuarios que movilizan por día, de 145.000 antes del COVID-19.

Daniela Bueno Ruiz

La crisis financiera del sistema de transporte público masivo de Barranquilla no para. Tras 11 años de funcionamiento, el servicio que brinda Transmetro sigue presentando falencias económicas que llevaron a los concesionarios Metrocaribe y Sistur a suspender la operación por dos días en la capital del Atlántico. La pandemia agravó la situación, sin embargo, hay otros factores que no han permitido que este sistema sea autosostenible y que, por el contrario, dependa cada vez más de recursos externos.

Los operarios manifestaron, en un comunicado emitido el 15 de junio, que suspenderían el servicio debido a la falta de recursos para continuar con la operación. “Sumado a la situación de nuestros saldos en rojo por cuenta de los créditos con los bancos y con los ingresos completamente rezagados por concepto de la considerable disminución de pasajeros movilizados, queremos manifestarles que los recursos para asumir la operación son mínimos y tocaron fondo”, explicaron los gerentes de los concesionarios. A raíz de esto, el Ministerio de Transporte señaló que es responsabilidad del ente gestor y de la Alcaldía velar por el correcto funcionamiento de Transmetro. Las deudas que aquejan al sistema suman y las soluciones que se han brindado hasta el momento solo han funcionado a corto plazo.

Desde que inició la pandemia, en marzo de 2020, el flujo de pasajeros se redujo: de 145.000 que transportaba el sistema diariamente, pasó a 58.000, lo que equivale al 34 %. “En febrero y marzo tomó un rumbo positivo, sin embargo, nunca llegamos a un promedio de 70.000, estuvimos en 65.000-68.000 usuarios, siendo el 50 % de lo que veníamos transportando”, afirmó Juan Carlos Rodríguez, gerente de Metrocaribe.

“Con la movilidad que tenemos hoy no se cubren la totalidad de los costos, solo un 45 %. Anteriormente, con los 150.000 pasajeros que teníamos, ese ingreso cubría el 80 % de los costos y el resto era cubierto por el FET (Fondo de Estabilización Tarifaria)”, explicó José Emiro Picón, gerente de Sistur. Actualmente la tarifa que paga el usuario es de $2.500, mientras que la tarifa técnica (el gasto de la operación) está en $4.960. Por tal motivo, en 2016, se creó el FET para completar la diferencia que existe entre las dos tarifas.

Durante la pandemia, la Alcaldía tramitó un crédito por $36.074 millones con Findeter para que fuesen usados en costos de operación (pago de nómina, combustible, reparación y mantenimiento de los vehículos). El gerente de Transmetro, Fernando Isaza, aseguró que “la Alcaldía entregó esos recursos al ente gestor y eso fue lo que mantuvo la sostenibilidad del sistema hasta el 14 de junio”.

De ese dinero, Metrocaribe recibió $10.793 millones, Sistur $16.189 millones y Transmetro $5.399 millones. Al anunciarse el cese de operación del sistema por parte de los concesionarios se gestionó el desembolso, con la autorización del Ministerio de Transporte, de $3.800 millones para que retornara el servicio. La ayuda, sin embargo, solo alcanza para dos semanas de operación. “Es un paño de agua tibia, donde básicamente lo que necesitamos para poder continuar es buscar otras soluciones, como la ampliación del crédito Findeter”, sostuvo Juan Carlos Rodríguez.

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Tanto el ente gestor como los concesionarios consideran que es necesaria la búsqueda de otras fuentes de ingreso que apoyen la financiación. El gerente de Transmetro manifestó que “debe existir una fuente nacional dirigida a los transportes públicos masivos del país, teniendo en cuenta que la naturaleza de los sistemas masivos son transportes públicos”.

Aunque la pandemia agravó la situación que ya se venía presentando, la crisis de Transmetro viene desde su estructuración. Antes de la situación de emergencia sanitaria que se presentó en el país, Sistur tenía un déficit de $66.198 millones y Metrocaribe de $57.000 millones. En un debate de control político que citó el Concejo de Barranquilla, el representante legal de Metrocaribe, Juan Carlos Calderón, dijo que “la Alcaldía nos entregó un pliego de peticiones con una movilidad, la cual hacía sostenible el sistema, en ese caso 330.000 usuarios diarios”. Esto cuando se dio el contrato de concesión en 2009.

La poca cobertura del sistema también hace que su rentabilidad sea baja. “Esto sucede, prácticamente, con los sistemas a escala nacional, pero con Transmetro vemos que la situación se ahonda mucho más. Lastimosamente, el sistema no cubre ni siquiera el área metropolitana de la capital del Atlántico”, aseguró Andrés Rengifo Lemus, concejal de la ciudad. Las propuestas que está planteando el Concejo van desde la veeduría al sistema de transporte hasta el cambio estructural de Transmetro que incluya una mayor representación por parte del Gobierno Nacional y que entren más operadores al sistema.

Para un funcionamiento estable del sistema se requieren $6.200 millones mensuales. “Para llevar una operación con la cantidad de flota que estamos operando, que está entre el 74 y 75 %, y para cubrir con nuestras obligaciones. Esto nos permitiría de alguna manera ir haciendo abonos muy pequeños a proveedores y mantener la operación. Esto no cubriría los abonos que tenemos con las entidades financieras”, explicó el gerente de Metrocaribe. Actualmente hay 194 vehículos, de los 260, operando en Barranquilla.

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