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La capital del país, desde hace una década aproximadamente, es una de las ciudades embajadoras de la festividad. Discotecas, teatros, instituciones educativas y la Casa de Nariño les abren sus puertas cada año a la Reina del Carnaval, el Rey Momo y las comparsas que recorren el país para difundir las tradiciones de la celebración barranquillera.
Carmen Sanjuán es una de las 50 bailarinas de la Escuela de Danza Folclórica Palma Africana, que ha llevado el espectáculo del Carnaval a Bogotá, Cali, Maracaibo (Venezuela) y Chiriquí (Panamá). La puesta en escena recrea los episodios más importantes, como la Lectura del Bando, en el que la reina, a través de su decreto, manda a la comunidad a celebrar, y La Guacherna, un desfile nocturno con faroles creado por la desaparecida Esthercita Forero.
Por su parte, ZonaC, una iniciativa que pretende incentivar el turismo en el barrio La Candelaria de Bogotá, promueve en la ciudad la exposición de vestidos típicos del Carnaval en el Museo de Trajes de la Universidad de América.
“El Carnaval de Barranquilla ejemplifica por medio de sus vivencias a la Colombia cultural y es meritorio y pertinente llevarlo a cada rincón de nuestra nación”, afirma Sanjuán.