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Feligreses con pancartas, oraciones y cánticos intentaron frenar, en la tarde de este 7 de mayo, el operativo con el que la Sociedad de Activos Especiales (SAE) desalojó a la iglesia Cristiana Vida Abundante del edificio Titos Bolos Club, en el norte de Barranquilla. Este proceso, que inició alrededor de las 7 a. m. del mismo jueves, con apoyo de la Policía, el Ejército, la Defensoría del Pueblo y el ICBF, puso fin a una ocupación que se extendió por casi 30 años.
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Según la SAE, la congregación acumuló una deuda superior a los COP 2.227 millones por cánones de arrendamiento que no fueron pagados, y habría ocupado, además, dos locales adicionales que no hacían parte del contrato original. La entidad calificó la situación como una “ocupación irregular prolongada” con múltiples incumplimientos contractuales que afectan recursos públicos del Estado.
El inmueble de más de 4.500 metros cuadrados llegó a manos del Estado tras un proceso de extinción de dominio contra el grupo Nasser Arana, investigado por presuntos vínculos con actividades ilícitas. Ahora, quedó bajo administración de la SAE, entidad encargada de custodiar bienes ocupados o extinguidos por la justicia.
Por otra parte, la defensa jurídica de la iglesia, encabezada por el abogado Julio Alejandro Maya, cuestionó el procedimiento y aseguró que un acto administrativo reciente que “la iglesia queda sin la posibilidad de interponer ningún recurso y, con base en el artículo 29 constitucional, ejercer el derecho a la defensa”.
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El operativo también reavivó cuestionamientos sobre la lujosa sede que la misma congregación tiene en Miami, lo que difiere con el argumento de incapacidad de pago que habría esgrimido frente a la SAE. Hasta el momento la entidad no ha informado cuál será el destino del predio ni si entrará en un nuevo proceso de administración o arrendamiento.
La SAE confirmó que adelanta acciones judiciales para recuperar la deuda acumulada, recursos que irían al Fondo para la Rehabilitación, Inversión Social y Lucha contra el Crimen Organizado.