La batalla de la reproducción

Los errores de 'la semana de la moda en Colombia'.

Luego de llevarse a cabo Colombia Moda en la ciudad de Medellín, esperemos que los diseñadores nacionales que están presentando sus colecciones en IxelModa, el congreso de moda Latinoamericano en Cartagena, no cometan los mismos errores que se vieron en ’la semana de la moda de Colombia’, que es más bien una gran feria con desfiles. Y es que, sin perder lo comercial, una cosa es hacer una feria y otra muy diferente, una semana de la moda.

Desde hace ya casi dos meses se ha ido descubriendo una realidad que vive el diseño y la industria de la moda en sus escalas más altas a nivel nacional, toda una ironía en vista del tema entorno al que giraría la versión numero 22 de Colombia Moda, la feria de moda más antigua del país. ‘Conciencia Moda’ fue el eje central, poniendo sobre la mesa el papel de la ética en la realidad de la moda nacional.

Pues es precisamente la conciencia de algunos diseñadores y marcas que participaron en la feria lo que anda muy revolcado desde entonces y, su ética, lo que está en la cuerda floja. Diseñadores que han sido denunciados por otros que sienten haber sido plagiados, abiertamente denunciados por medios independientes, portales en línea y blogs especializados y muy poco por los grandes nombres editoriales que siguen jugando al “hagámonos pacito” dentro de una de las industrias mas importantes para la economía, y en cuyo fortalecimiento juegan un papel muy importante la crítica y el juicio.

Dos colecciones de la casa Italiana Prada, bajo la dirección de Miuccia Prada, Otoño-Invierno 2010 y Primera-Verano 2011, serian el banquete de información que permitiría reproducir desde el styling de la puesta en escena hasta accesorios y prendas.

En conjunto todo se vería a grandes rasgos como un intento de copiar a una de las casas de moda más famosas del mundo y la continua fuente de éxito que ésta viene adjudicándose en los últimos años. Lo primero en reconocerse serían las propuesta de peinado y el uso de gafas con aire secretarial, ideas usadas por Prada durante la semana de la moda de Milán para su colección otoño invierno 2010. Luego vendrían los zapatos: el diseño presentado por Prada para su colección primavera verano 2011, “Brogues con plataforma”, reunía varios modelos, entre esos las alpargatas, los tenis deportivos y los creepers. ‘Los Brogues’, zapatos de cuero decorados con perforaciones, hacen parte de la familia de los ‘Balmoral’, un modelo de zapato de inspiración masculina ampliamente adoptado por los estudiantes de la universidad de Oxford por lo que reciben el popular nombre “Oxfords”.

Olga Piedrahíta y su equipo intentaron reproducir los presentados por Prada, y digo intentaron, pues lograrlo es una tarea casi imposible. Les seguiría otra reproducción, el modelo de zapatos “Bura”, con plataformas asimétrico, que presentan un bloque de madera y son diseño de All Saints, reconocida marca del Reino Unido. Una famosa marca nacional tampoco tuvo reparo en reproducir zapatos al borde de la literalidad. Cueros Vélez, en colaboración para la pasarela del diseñador Jorge Duque, replicó los diseños ‘abstract’ y ‘haiku’ de la marca United Blue, así como un diseño de Irirs van Herpen para la misma marca, creada por la dupla Rem D Koolhaas y Galahad Clark, y que se vende en 40 países alrededor del mundo.

Otros diseñadores usaron referentes de un modo más sutil, con un nivel aceptable de adaptación de las tendencias internacionales. Retomaron principios del diseño, corrientes culturales o artísticas como inspiración, referencias y discursos usados anteriormente por otras marcas, pero no dejaron de lado una propuesta que se puede leer como propia. Lo mínimo que se espera de cualquier diseñador es que prime su visión. Es cierto que no se puede crear de la nada, pero hay formas de apropiarse de recursos creativos que no caen en la estricta copia de lo que hacen otros.

Los hermanos Margarita y Gustavo Lozano, de Juan TM, una de las marcas más jóvenes con presencia en la feria que con sus propuestas suelen abrir las puertas y amplificar el repertorio de prendas masculinas del panorama colombiano, entregaron una colección con aires internacionales cargada de movimientos subculturales para jóvenes con apetito cultural y social del mundo entero. Una estética residual propia del fenómeno tribal de estampados geométricos y colores neón de principios de milenio que hoy en día tiene un aire más austero y, de la que uno de sus máximos exponentes por estos días en el circuito cultural que la reconoce es David Gómez Maestre y su proyecto de ilustraciones “The tribe”.

Juan TM, aunque refrescante para la escena nacional, no se escapó de que uno de sus diseños, un saco con una carga geométrica en los hombros y pecho, en principio, fuera bastante próximo a los diseños propuestos por el diseñador Critopher Baily para Burberry Prorsum y su colección primavera verano 2012, pero no fue una propuesta literal.

Alejado de las piezas en madera que decoraban hombros y pecho, los textiles batik, la estética vista en Burberry y el aire de antaño que presentó la casa inglesa, Juan TM destacó los residuales referentes de tribus africanas y un aire navajo que se fundieron con clásicos de la escena rocker mundial, las piezas preferidas hoy por los jóvenes que frecuentan desde conciertos hasta galerías y miden las calles de las ciudades del mundo haciendo parte de clanes urbanos. Prolongaron clásicos como la camisa de jean y el pantalón negro entubado y también introdujeron al mercado nacional los ‘creepers’, zapatos andróginos con plataforma cuyo nacimiento se da en las fuerzas armadas y que fueron muy famosos en la escena clandestina del rock y el grupo subcultura ingles los ‘teddy boys’ durante las décadas de los cincuentas y sesentas.

Beatriz Camacho presentó una colección llamada ‘Un mar de sensaciones’ que me recordó a la famosa colección ‘Plato’s Atlantis’, del diseñador Alexander McQueen, tal vez por los estampados digitales y por todos los recursos dirigidos a replicar las pieles de serpientes y las criaturas submarinas. Los peinados también tenían un aire similar. Amelia Toro fue otra de las colecciones en la que se podía leer una influencia internacional, producto del reduccionismo que persiguen tantas marcas y etiquetas europeas. Inspirada en el artista holandés Piet Mondrian, la colección fue una propuesta generada a partir de re-proponer la camisa, ejercicio recurrente en el trabajo de la casa Balenciaga, que junto al nuevo minimalismo que empezó a explotar la casa francesa Celine hace un par de años, inyectaron varios modelos de vestidos con un aire limpio y sofisticado. También se vieron cuellos curvos, muy populares en las recientes colecciones internacionales. Además de pesos geométricos dados por el uso del blanco y negro, colores recurrentes en la herencia de Toro que se unieron a la perfecta y clásica combinación que hacen el verde manzana, el agua marina y el café.

Dicen que las comparaciones son odiosas... pero divertidas, necesarias e inevitables. La industria nacional de la moda se ha convertido en un replicador de tendencias internacionales, en donde caben todo tipo de comparaciones que se pueden clasificar desde plagio, copias, reproducción, inspiración o donde se pueden detectar simples similitudes que probablemente son inconexas. La parte de la industria que se vale de la reproducción no se puede condenar del todo, es una práctica propia de las grandes superficies que permiten accesibilidad a un consumidor que de otro modo no podría tener capacidad de adquirir los zapatos, el vestido o la camisa de moda. La protección por derechos de autor dentro del sistema de la moda es bastante compleja y hasta ahora está en proceso de consolidarse a nivel legal, pues es difícil de hacer efectiva en la medida en que el impacto económico de la moda está en función de replegar las tendencias, esto es básico para un buen comportamiento del mercado.

Lejos de condenar el diseño nacional, debemos cuestionar qué tipo de diseño estamos ofreciendo y con cuál creemos poder competir en una industria tan voraz como lo es la de la moda. La reproducción literal por parte de diseñadores consolidados no está hablando nada bien del diseño que se practica y se enseña en el país. Que diseñadores que tienen la oportunidad de proponer y exponer sus propuestas en escenarios dados para estos fines prefieran tomar la ruta fácil de lo que ya se ha propuesto y lo que probablemente tendrá más éxito comercial porque ya recibió una buna critica es un gran desacierto, como lo es también que la industria editorial nacional no haga uso de la crítica como arma de proyección del diseño. En la búsqueda de un discurso propio es mejor no preocuparse tanto por lo que están haciendo los otros, así quizás, algún día sea un colombiano el exitoso diseñador cuyas creaciones sean tan apetecidas que el resto de la industria tendrá que reproducirlas.

 

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