
La cotidianidad continúa marcada por el recuerdo del atentado de 2025 y la incertidumbre reciente. La ciudad no se detiene, aunque la forma de habitarla ya no sea la misma.
Foto: Itzel Martínez Sarmiento
Junto al batallón Pichincha en Cali ya no hay rastro de la explosión que hace una semana paralizó la ciudad. Un silencio inusual se siente en los alrededores, donde por sus calles solitarias se ven pocos transeúntes que caminan rápido, sin detenerse. No se trata de una zona tranquila; el batallón, uno de los complejos militares más importantes del país, está rodeado de colegios, un hospital y varias viviendas, pero hoy lo que persiste es la imagen de militares a lo largo del corredor, haciendo controles más estrictos que los acostumbrados....
Por Itzel Martínez Sarmiento
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