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“Aldana es malo”: Érika Yeneris

Pistas en caso de esposa de coronel asesinada.

Olga Lucía Garzón

02 de noviembre de 2009 - 04:23 p. m.
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En momentos en que la Fiscalía estudia si llama o no a juicio al coronel de la Policía José Joaquín Aldana, por el asesinato de su esposa Érika Cecilia Yeneris, la madre de la víctima, Enid Gutiérrez, confirmó lo que en principio era apenas un rumor: la relación entre su hija y el oficial estaba cada vez más deteriorada.

Érika fue hallada muerta el 9 de septiembre en la vía Ibagué-Alvarado (Tolima), donde en primer lugar se encontró su cabeza y sus brazos, días después siguieron apareciendo las demás partes del cuerpo.

Aunque en un comienzo ni doña Enid ni los demás parientes se habían referido a los conflictos que la pareja mantenía en la intimidad de su hogar, la desconsolada mamá recordó palabras que Érika le decía con frecuencia.

“Mamá: Aldana es malo, llevo 13 años con él y yo te digo que ese hombre es malo, y no quiero estar más con él”, señala Enid Gutiérrez, quien ignora a qué se refería específicamente cuando indicaba que era malo.

Érika le anunció a su mamá que en diciembre iba a dejar al oficial. Era una decisión tomada. “Que él se quede aquí en Ibagué, yo me llevo las niñas para Medellín. No vivo más acá con él”, le dijo la joven.

Sin embargo, señala Enid, siempre que peleaban Érika lo amenazaba con dejarlo. El coronel llamaba y le rogaba que intercediera para que cambiara de idea, pero la última vez no lo hizo. “Le dijo que si se largaba no le iba a tocar nada de lo que supuestamente le correspondía”, cuenta Enid, quien asevera que entonces le dijo: “No voy a permitirle que me deje sin nada”.

Por eso fue tal vez que Érika sacó de la casa, a escondidas, varios documentos: dos escrituras, una de su apartamento en Medellín, la de una casa de Aldana y un papel de una funeraria que ella estaba pagando.

“Ella presentía algo y por eso me dijo que los guardara cuidadosamente y que no los fuera a entregar por ningún motivo. Aldana me estuvo preguntando por esos documentos pero le dije que no sabía nada”, afirma la señora Enid Gutiérrez.

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Una contradicción que han encontrado, y que le hicieron saber a la Fiscalía, se refiere a que el día que Rosa Yeneris, hermana mayor, vino a Ibagué para interponer la denuncia de desaparición de Érika llamó al coronel para preguntarle cómo iba vestida su hermana el día que salió de la casa.

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Según la versión, él le contó que había salido en un taxi, que iba a viajar y llevaba un blue jean, camisa roja y que además portaba su cartera con documentos y objetos personales. Sin embargo, Érika apareció en pijama. Luego de esto, el día que fueron a reclamar el cadáver, o las partes del cuerpo, el CTI les exigió fotocopia de la cédula de la víctima.

“Ya nos íbamos a dirigir a una registraduría para conseguirlas. En esas la hermana de Aldana sacó varias copias. Eso nos sorprendió porque se suponía que ella llevaba su documentación, y por qué la familia del coronel los tenían en su poder”.

Enid asegura que Érika sabía cosas de Aldana que al final tal vez la pusieron en peligro. “No quiero acusar a nadie pero me sigue sorprendiendo la actitud de Joaquín, de quien nunca hemos recibido una llamada”, señala la señora, al tiempo que manifiesta que el cuerpo de su hija permanece en tierra, porque no tuvieron plata para comprar una bóveda. “Imagínese, la esposa de un coronel, y usted viera en semejantes condiciones que la sepultamos… ni siquiera le pusimos el nombre porque no tuvimos con qué, y él ni siquiera mandó unas flores”.

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Doña Enid y Sander Yeneris, uno de sus hijos, visitaron la Fiscalía en Ibagué el pasado 27 de octubre para conocer en qué van las investigaciones. “Ya son casi dos meses y no sabemos nada, nada se ha resuelto”, indica la madre de la joven de 32 años.

Ahora pelearán la custodia de Daniela, de 12 años, y María José, de 6. El lunes pasado, luego de una búsqueda infructuosa, doña Enid logro hablar con Daniela. “Conseguí el teléfono de su colegio, y una religiosa me la hizo pasar. La sentí triste y me dijo que quería verme y estar conmigo y sus tíos en Cartagena en vacaciones”.

No obstante, doña Enid, de 59 años, se sorprendió porque Daniela le hizo un reclamo: “Abuelita, por qué estás diciendo que mi papá mató a mi mamá, él es bueno”; sin embargo, Enid afirma que no ha sido la familia la que ha insinuado esa hipótesis.

Por Olga Lucía Garzón

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