20 Jan 2021 - 8:00 p. m.

“Ante las amenazas no vamos a dejar de hacer nuestra labor”: Jimmy Dranguet

El subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control de Cali, Jimmy Dranguet ha recibido durante los últimos días amenazas por la labor que realiza desarticulando fiestas en medio de las restricciones decretadas por la Alcaldía de la ciudad.

Jimmy Dranguet, subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control de Cali, denunció durante esta semana que había recibido amenazas en contra de su vida por la labor que realiza, él y su equipo de trabajo, desarticulando fiestas que se realizan durante las restricciones de toque de queda y ley seca decretadas por la Alcaldía de la ciudad ante el constante aumento de los casos por COVID-19. Dichos mensajes le han llegado al funcionario mediante sus redes sociales.

Desde que inició la pandemia en Cali se han desarticulado más de 3.000 fiestas o reuniones en donde no se cumplía ningún protocolo de bioseguridad o que directamente incumplían las medidas tomadas desde la Alcaldía de la ciudad. Durante el segundo pico de contagios que atraviesa la ciudad, la actividad del subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control ha aumentado, pues las reuniones y fiestas incrementaron en la ciudad ante la necesidad de los dueños de establecimientos comerciales de generar ingresos y poder sobrevivir a la crisis económica que trajo la pandemia.

El Espectador habló con Dranguet para conocer a fondo cómo se han dado las amenazas que recibió durante los últimos días. Además, el secretario le contó a esta diario cómo se realizan los operativos que van desde fiestas en establecimientos comerciales, hasta casas con 100 o 200 adolescentes.

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¿Cómo está su situación de seguridad con las amenazas que ha recibido?

A nosotros por cuenta de las actividades que hemos hecho, desarticulando fiestas, reuniones y demás actividades prohibidas, he sido víctima de amenazas por medio de las redes sociales. Inicialmente creemos que son por parte de un grupo de DJs de la ciudad que se ha visto afectado por esas labores operativas que hemos hecho.

Por la redes sociales han mandado mensajes diciendo que hay que darme de baja, mensajes ofensivos que ponen en riesgo mi vida y la de mi equipo de trabajo. Esto ya lo denunciamos ante las autoridades y lo pusimos ante el conocimiento público y eso es lo que ha acontecido. Ya la Fiscalía tiene toda la información y nosotros estamos tomando las medidas de protección al respecto para cuidarnos, porque no vamos a dejar de hacer nuestra labor, no vamos a dejar de estar en los operativos y no vamos a mermar la labor de inspección y vigilancia que es para lo que fuimos nombrados.

¿Estas amenazas llegan desde cuentas verdaderas o son todas cuentas falsas?

Hay tres cuentas de las que hemos recibido mensajes amenazantes que son verídicas y ya están en poder de la autoridades y hay otras cuentas que han abierto solamente para realizar las amenazas. Esas tres cuentas que son verídicas están en funcionamiento y tienen actividad por lo que se pueden referenciar fácilmente.

¿Las amenazas van dirigidas solo hacia a usted o también hacia su familia y equipo de trabajo?

La gran mayoría de las amenazas están dirigidas contra mí, y otras hacen referencia hacia nuestra labor, por eso yo vinculo a mi equipo de trabajo, porque de una u otra manera yo tengo varios frentes de acción y no quiero que ninguno de mis funcionarios salga lastimado ni afectado por la labor que hacemos.

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¿Cómo se da el proceso de desarticulación de estas fiestas?

Cuando empezó la pandemia y salieron las normas de protección y bioseguridad, la Secretaría de Inspección, Vigilancia y Control tiene que estar en territorio observando y haciendo cumplir todos los protocolos de bioseguridad, a los decretos de ley seca, cuarentena, toque de queda. En este ejercicio hemos conformado un equipo que en un inicio se llamó “Caza COVID”, aunque yo lo llamo “Grupo Élite”, que su función es hacer operativos y recorridos por la ciudad identificando esas reuniones y encuentros de personas que no cumplen con los protocolos de bioseguridad establecidos, como el uso de tapabocas, la cantidad de gente que asiste a estas fiestas, la toma de temperatura y el lavado de manos.

A partir de ahí, nosotros llegamos y desarticulamos la fiesta porque consideramos que están poniendo en riesgo la vida de la comunidad. Cuando uno ingiere licor, o está con los seres queridos, con los familiares, es cuando se relajan las medidas de seguridad. La gente tiene una falsa confianza y lo que piensa es que el tío o el primo no le va a pegar el COVID y es ahí donde estamos teniendo los mayores contagios, porque es que yo no sé dónde ha estado mi primo antes de llegar a la fiesta, ni si se cuidó o no lo hizo.

¿Ustedes llegan acompañados de la Policía o ellos llegan después de haber sido intervenida la fiesta?

Siempre llegamos con la Policía, excepto que no tengamos agentes ese día, que en ese caso, nos acompaña el cuadrante o el comandante de la estación de la zona. Entonces siempre intentamos llegar acompañados de las Policía, pero también lo hacemos con organismos de salud pública, Secretaría de Gestión del Riesgo y se hace todo el operativo. Siempre tratamos de ser integrales y de corregir la situación con pedagogía, generando conciencia ciudadana. No solamente se trata de desarticular las fiestas, sino que hay que evitar que se sigan presentando y eso solo se logra generando conciencia en las personas y haciéndolos ver que lo que están haciendo está mal.

¿Cuáles son las estrategias de pedagogía que aplican en estos operativos?

Siempre intentamos hablar con las personas, con mi equipo tenemos todo un protocolo que respeta los derechos de las personas. Siempre tratamos de ser muy amables porque eso no es tratando mal a los asistentes a las fiestas, acá estamos atacando es al COVID. Hablamos con ellos, tratamos de generar conciencia en ellos. Les recordamos la norma y lo que está prohibido hacer según los decretos. Nos interesa que entiendas el peligro que representan estos eventos para nuestros adultos mayores, para las personas con comorbilidades. También les recordamos cómo están la Unidades de Cuidados Intensivos, los niveles de contagio. No queremos chocar, ni hacerle daño a las personas, solo buscamos generar conciencia para que la fiesta no se repita.

¿Cuántas fiestas han desarticulado desde que empezó la pandemia?

Durante este segundo pico, que estamos hablando desde mediados de diciembre y lo que llevamos de enero, hemos desarticulado más de 300 fiestas y no tengo una cifra exacta, pero durante toda la pandemia con mi equipo hemos desarticulado más de 1.000 fiestas. Yo aseguro que si sumamos las nuestras con las que ha desarticulado la Policía, esa cifra sube a más de 3.000 desde marzo del año pasado.

Cuando me refiero a fiestas son cualquier encuentro entre personas prohibido. A veces lo que pasa es que nos encontramos en los barrios grupos de familias y vecinos reunidos en el portal de la casa o en la calle con sillas y tomando licor. Esas actividades también las desarticulamos. Sin embargo, hemos encontrado casas o casas-fincas donde encontramos a más de 100 menores de edad, como sucedió por los lados del zoológico. Otra donde encontramos 200 jóvenes. También una en el barrio Barranquilla donde se encontraban más de 200 muchachos de 15 y 16 años reunidos. Hemos encontrado fiestas de 20 personas encerradas en una casa sin ningún tipo de protección. Hemos tenido cualquier tipo de situaciones y aglomeraciones que incumplen la medida. Esas son las que contamos en las cifras.

¿Cómo es el proceso para tratar con 100 o 200 menores de edad que están en una fiesta?

Hay un protocolo establecido para esos casos. Los menores son difíciles de manejar, porque se escabullen, huyen del lugar, siempre intenta huir del regaño de los padres, entonces a veces es difícil tomar medidas con los menores. El protocolo es llamar al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), a la Policía de Infancia y Adolescencia a que hagan el restablecimiento de los derechos. Después se toma la identificación del menor, se traslada a un sitio donde esté resguardado y se llama a los padres o acudientes del menor para que vengan por ellos y se les impone los comparendos a los padres de los menores, porque tiene que haber una sanción ejemplar ante estos casos.

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Hemos tenido procesos complejos con los menores de edad. Una vez desarticulamos una fiesta con 200 jóvenes en el norte de la ciudad y al ver que íbamos a aplicar estas medidas ellos salieron corriendo casi en un estampida y no pudimos tomar las medidas. Ellos salieron, vulneraron a la autoridad, lesionaron a las personas que estábamos ahí y salieron despavoridos para evitar la sanción.

¿Cuánto es el monto de una multa por estar realizando una fiesta?

Hay varias sanciones que se pueden aplicar cuando suceden estos casos. Si la actividad se realiza en un establecimiento comercial, se impone la multa al dueño del local, que está cerca al millón de pesos y además se hace el cierre temporal del sitio de tres a 10 días; si reinciden es esto el cierre es por 15 días y si se vuelve a intervenir por la misma razón se cierra hasta por tres meses. Ya con la cuarta vez que encontremos una fiesta en el mismo sitio, se procede al cierre definitivo.

A las personas que asisten a esas actividades, sea en casa o no, incumpliendo alguna medida de toque de queda y ley seca, también se le pone un comparendo de 966.000 pesos por estar incumpliendo las normas establecidas por la autoridades locales.

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