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El desafío de proteger el principal corredor ambiental de Cali en medio del turismo masivo

Con más presencia institucional, campañas ambientales y control turístico, Pance enfrenta el reto de conservar uno de los corredores ambientales más visitados de Cali.

Itzel Martínez Sarmiento

20 de mayo de 2026 - 08:00 p. m.
Gestores ambientales recorren el Ecoparque Pance realizando campañas sobre reciclaje, manejo de residuos y cuidado del ecosistema en una de las zonas más visitadas de Cali.
Foto: Itzel Martínez Sarmiento
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A las siete de la mañana, el Ecoparque Pance ya comienza a moverse. Entre semana, los senderos se llenan principalmente de deportistas trotando, ciclistas y personas que recorren la zona acompañadas por guías ambientales. Los fines de semana, en cambio, el paisaje cambia: familias con neveras, grupos de amigos y visitantes que llegan desde distintos puntos de Cali ocupan los alrededores del río buscando descanso y naturaleza.

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En temporada alta, el ecoparque puede recibir hasta 15.000 visitantes en un solo día, una cifra que para algunos refleja el valor patrimonial y turístico del lugar, pero que también revive una pregunta incómoda: ¿cómo conservar uno de los principales corredores ambientales de Cali mientras miles de personas lo recorren constantemente?

La discusión volvió a tomar fuerza luego de que la Gobernación del Valle activara este año una nueva Mesa Departamental de Gobernanza para Pance, en el marco de la Ordenanza 633 de 2023, una estrategia que busca coordinar acciones ambientales, control territorial y manejo turístico en la zona. Aunque el anuncio fue presentado como un paso para fortalecer la protección del ecoparque, también volvió a poner sobre la mesa problemas históricos que siguen sin resolverse del todo, desde el manejo de residuos y la presión turística hasta los vacíos sobre control predial y ocupación del territorio.

El debate no es nuevo. Desde 1991, el Acuerdo 033 del Concejo de Cali ya planteaba proteger la cuenca media del río Pance, limitar urbanizaciones y preservar el carácter ambiental de la zona. Más de tres décadas después, muchas de esas discusiones siguen abiertas.

Entre avances visibles y retos pendientes

La nueva estrategia impulsada por la Gobernación contempla acciones enfocadas en educación ambiental, reducción de plásticos de un solo uso, fortalecimiento de gestores ambientales y actividades comunitarias alrededor del río. También incluye jornadas de limpieza, campañas pedagógicas y articulación entre distintas entidades.

En los senderos del ecoparque, parte de esa estrategia ya es visible. Gestores recorren constantemente la zona hablando con visitantes sobre reciclaje, manejo de residuos y prevención de incendios.

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“Trabajamos enseñándole a la comunidad como cuidar este espacio, cómo separar residuos y cómo proteger el río. Mucha gente viene y no entiende el impacto que puede generar dejar basura o botellas tiradas”, explica Edna Méndez, gestora ambiental vinculada al trabajo de acompañamiento en Pance.

Su compañera, Lilia Ramírez, asegura que el trabajo también busca generar apropiación del territorio. “Aquí vienen personas de muchas partes del país y hasta del exterior. Lo que buscamos es que entiendan que esto es una zona protegida y que el cuidado del río también depende de quienes lo visitan”.

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Durante el recorrido también se evidencian cambios en infraestructura y organización. Comerciantes del sector aseguran que recientemente se instalaron puntos de agua potable para algunos establecimientos y que hay mayor presencia institucional en comparación con años anteriores. “Ahora vienen mucho más seguido los gestores ambientales, dan charlas y orientan a la gente. Antes esto se sentía más abandonado”, cuenta Alex Montoya, propietario de un local cercano al río.

Sin embargo, en distintos lugares todavía hay aspectos por mejorar: en algunos sectores siguen faltando puntos visibles para la disposición de residuos y varias canecas continúan utilizando bolsas negras sin diferenciación para reciclaje, pese a los esfuerzos pedagógicos que hoy existen en la zona.

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“Sí ha mejorado mucho, pero todavía hacen falta más canecas y puntos visibles para la basura. Hay gente que quiere reciclar o botar las cosas bien, pero no encuentra dónde”, reconoce Lilia.

También hay visitantes que aseguran que en algunos senderos la señalización todavía resulta insuficiente o poco visible, especialmente para quienes llegar por primera vez al ecoparque.

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El reto de conservar un río que recibe miles de personas

Entre semana predominan deportistas y caminantes, los fines de semana, el ecoparque recibe una alta afluencia de visitantes que pone a prueba la capacidad ambiental y operativa del corredor ecológico.
Foto: Itzel Martínez Sarmiento

Uno de los puntos más sensibles alrededor de Pance sigue siendo la capacidad de carga turística. Mientras las autoridades resaltan la importancia del ecoparque como espacio deportivo, recreativo y patrimonial, ambientalistas y habitantes del sector advierten que el flujo masivo de visitantes también genera presión sobre el ecosistema.

Doña Marta, quien trabaja desde hace años en uno de los puestos cercanos al río, asegura que “ahora están más pendientes del plástico y del reciclaje. También pusieron agua potable para algunos negocios y sí se ve más organización que antes”.

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Pero en temporadas de alta afluencia, algunos visitantes y comerciantes reconocen que todavía hay momentos en los que la capacidad del lugar se siente desbordada, especialmente frente al manejo de residuos, el ruido y la ocupación de ciertos sectores del río.

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Para algunos visitantes frecuentes, el reto está en encontrar un equilibrio entre permitir el acceso masivo y conservar el carácter ambiental del lugar. Es el caso de Martín Velasco, un deportista caleño que suele entrenar en la zona durante las mañanas. Cuenta que hubo una época en la que dejó de ir porque sentía que Pance estaba descuidado y desordenado: “hace unos años se veía mucha basura, demasiada gente haciendo lo que quisiera y muy poco control. La verdad dejé de venir un tiempo”.

Ahora asegura que percibe cambios. “Se siente más organizado, más tranquilo y más seguro. Uno vuelve a sentir que Pance es un lugar especial para desconectarse, hacer deporte y estar cerca del río sin sentir que todo está abandonado”.

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Una presión que sigue creciendo

Y aunque la nueva Mesa Departamental de Gobernanza busca articular acciones entre distintas entidades, persisten retos históricos relacionados con el control territorial, la presión turística y el manejo ambiental del ecoparque.

Treinta y cinco años después del Acuerdo 033 de 1991, Pance sigue enfrentando la misma tensión de fondo: cómo permitir que miles de personas disfruten de él sin que el turismo termine deteriorando uno de los espacios ambientales más importantes de Cali.

Por Itzel Martínez Sarmiento

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