El Concejo de Cali inició el estudio del proyecto de la Alcaldía que busca adoptar una política pública de reconciliación y paz en la ciudad para prevenir las violencias, fortalecer la convivencia y avanzar en la reintegración y la memoria.
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Los enfoques han sido apoyados especialmente por su énfasis en la prevención y en enfrentar las causas estructurales de la violencia, por lo que el debate se ha concentrado en su viabilidad real, en especial en cómo se financiará.
En el análisis en la Comisión de Plan y Tierras , el concejal Roberto Ortiz insistió en que la política debe tener “dientes para ser efectiva. No queremos más políticas de papel, no queremos un acuerdo por cumplir”, advirtió.
Una política sin recursos nuevos
El proyecto de la Alcaldía establece que la política no generará gastos adicionales, lo que significa que su implementación dependerá de acciones de secretarías como Seguridad, Educación, Deporte y Cultura.
Para varios concejales, este enfoque limita el alcance de la política pública y lo convierte en un saludo a la bandera. “Un proyecto que arranca con recursos limitados no va a generar el alcance que esperamos en la ciudadanía”, indicó el concejal Marlon Andrés Cubillos.
Desde la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana, encabezada por Nigeria Rentería, la Alcaldía insiste en que la política pública depende de la articulación institucional.
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Según explicó la funcionaria, “la política está diseñada como un instrumento transversal que busca integrar esfuerzos de distintas dependencias para intervenir de manera preventiva en los territorios, especialmente en poblaciones vulnerables”.
Por lo que añade que no buscan “crear nuevos programas aislados, sino fortalecer y coordinar los ya existentes en áreas como educación, cultura, deporte y convivencia, para generar un impacto más integral”.
Cubillos advirtió que, “además de financiación, el proyecto necesita herramientas claras de seguimiento. Debe haber una metodología y unos indicadores que permitan verificar si realmente se está cumpliendo”.
Por su parte, el concejal Sergio Mauricio Zamora agregó que, “sin una gobernanza clara, existe el riesgo de que haya descoordinación, debilitando la implementación conjunta de la política”.
Para la concejal María del Carmen Londoño, uno de los principales problemas del proyecto es “que no aterriza en acciones concretas en la realidad. Estamos perdiendo más de 600 jóvenes al año”. Además, criticó la ejecución de programas existentes, “no hay un trabajo que realmente impacte en las comunas donde está ocurriendo la violencia”.
Reconciliación con condiciones
El concejal Fabio Arroyave planteó que “la reconciliación debe construirse desde el territorio, una política de paz sin recursos no es posible, pero tampoco sin oportunidades ni participación de la comunidad”, así como insistió en que la “estrategia debe involucrar a actores públicos y privados, desde universidades hasta empresa privada, para que la política tenga incidencia real”.
Por lo pronto, en el Concejo se han presentado proposiciones para incluir recursos, priorizar territorios críticos y garantizar una mayor articulación institucional, que permitan fortalecer su implementación.
El reto será lograr que la política pública de paz no se quede en la intención y logre incidir en la cotidianidad de la ciudad y las acciones violentas que han registrado aumentos en los últimos meses.