22 Jan 2021 - 2:00 a. m.

Las estrategias para combatir el COVID-19 en el Valle del Cauca

Es el tercer departamento que más casos ha reportado desde el comienzo de la pandemia, con 158.022, y vive una de las situaciones más complicadas en cuanto a ocupación de UCI. Epidemiólogos aseguran que la pedagogía sigue siendo la clave para crear conciencia ante la gravedad de la crisis.

El Valle del Cauca vive uno de los momentos más críticos desde que empezó la pandemia del coronavirus, en marzo del año pasado. La ocupación de unidades de cuidados intensivos sigue cercana al 100 % y los casos no se han estabilizado en este comienzo de año. Un panorama al que hay que sumarles la constante indisciplina social y el incumplimiento de medidas y protocolos de seguridad desde las fiestas decembrinas y que se agudizó con las celebraciones de la final del fútbol colombiano. En Cali, solo el último fin de semana se desarticularon 97 fiestas clandestinas.

Aunque hay quienes dicen que la ciudad está atravesando el segundo pico de la pandemia, algunos expertos señalan que el incremento comenzó a darse desde hace varios meses. “El segundo pico inició con la reapertura económica a partir del 1° de septiembre. Si uno ve la curva del Reino Unido o la de Estados Unidos, parece que nunca se va a terminar. En nuestro caso lo que tenemos son ondas y curvas que van subiendo y bajando, y esto es debido a eventos dispersores como los que tuvimos en diciembre”, explica Lyda Osorio, epidemióloga de la Universidad del Valle, quien insiste en que si bien los eventos ocurridos en diciembre han sido parte del problema, la flexibilización general de las medidas tomadas por los gobiernos ha generado mayor movilidad y, por ende, una transmisibilidad mayor.

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De acuerdo con la Secretaría de Salud del Valle, el 20 de enero hubo 835 nuevos casos, llegando así a 158.022 desde que inició la pandemia. El municipio más afectado es la capital del departamento, donde la suma total de casos supera los 100.000, representando más del 60 % de los contagios en el Valle del Cauca. La situación en las UCI no es muy diferente, el departamento reportó una ocupación del 94 %, mientras que Cali continúa fluctuando entre el 95 y 97 %. Por otra parte, la falta de personal médico tiene entre 30 y 40 camas sin utilizar, pues no hay quién revise y atienda a tantos pacientes.

Según explica María Cristina Lesmes, secretaria de Salud del departamento, se manejan las unidades de cuidados intensivos como una gran bolsa única “donde se asignan a los pacientes de los municipios que sean, con la enfermedad que sea sin ninguna barrera. Hacemos una sola bolsa solidaria para la atención de pacientes”. La estrategia y el regreso de algunos médicos que se encontraban incapacitados, en los últimos días se lograron habilitar 13 camas de UCI en Cali para tratar pacientes críticos y otras más de cuidados intermedios y hospitalización para aquellos que no presenten complicaciones fuertes.

Lesmes sostiene que a pesar de que en el departamento persisten las dificultades por el recurso humano, están en un proceso de reconversión -que implica equipos nuevos- y de mover equipos a sitios donde puedan funcionar mejor para poder dar abasto. “Hay escasez de medicamentos. Nosotros logramos comprar una reserva y con ellos hemos podido tener las UCI abiertas, pero todavía no se consiguen medicamentos y esperamos que lleguen la otra semana”, agrega.

Las cifras y el incremento de casos llevó a que en el departamento y la capital se implementaran medidas más restrictivas, como el toque de queda nocturno y extendido los fines de semana, y el pico y cédula con la intención de evitar aglomeraciones en las zonas comerciales. En Cali, por ejemplo, los esfuerzos se han concentrado en la estrategia denominada “contención hacia las UCI”, que tiene dos grandes vertientes: la primera es el componente de salud pública, y lo que se busca con esta es detectar las posibilidades de riesgo de los familiares de personas que están en UCI o que tienen algún tipo de comorbilidad que pueda complicar la situación del paciente. La segunda vertiente es la del componente de prestación de servicios, que incluye el aumento de camas de UCI y tener toda la flota de ambulancias del departamento a disposición frente a cualquier emergencia, con la cooperación de las EPS.

Debido a la alta dispersión de casos en la ciudad, las medidas que se han adoptado han sido generales y no concentradas en sectores específicos. Además, la Alcaldía decretó esta semana la urgencia manifiesta, con el objetivo de acelerar la contratación en el marco de la emergencia sanitaria. “Vamos a empezar a hacer la contratación con las empresas sociales del Estado para lograr operativizar todas las estrategias que tenemos y para contratar el recurso humano que hace falta para hacer presencia en territorio, para hacer control sanitario y contratar a los epidemiólogos y estadígrafos que se requieran”, señala la secretaria de Salud de Cali, Miyerlandi Torres. Cali también dispuso 15 puestos para hacer pruebas gratis, para realizar un monitoreo constante a aquellas personas que resulten positivas y cortar la cadena de transmisión. “Más que las pruebas gratis, la clave está en la acción pedagógica de toda una ciudadanía, y la segunda es la búsqueda activa de casos”, le dijo a este medio José Oñate, presidente de la Asociación Colombiana de Infectología (Acin).

De ahí que la apuesta de la administración local vaya dirigida en esa misma vía. “Esta toma de muestras tiene como objetivo identificar a personas positivas, aislar oportunamente e identificar las de alto riesgo para hacerles seguimiento y atención en las casas”, explica Torres.

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El problema pasa, además, por los efectos de la crisis social y económica que ha dejado la pandemia en el departamento y las razones por las cuales muchas personas se ven obligadas a salir a las calles aun cuando hay medidas restrictivas. “Este tema de indisciplina social es muy complejo. Para mí, debe haber una estrategia nacional dirigida por los investigadores sociales de este país, ya que son personas que conocen la complejidad de las dinámicas sociales, económicas y culturales de Colombia. Nosotros tenemos realidades sociales muy fuertes en nuestro país, en donde el concepto de vida no existe o es muy poco. Creo que los investigadores sociales podrían dar una mano en estrategias de este estilo”, asevera la epidemióloga Lyda Osorio.

Y aunque las medidas de toque y queda y cuarentena son necesarias para tratar de cortar la cadena de transmisión del virus, también lo es el trabajo social y de pedagogía con las comunidades. “Nos interesa que entiendan el peligro que representan estos eventos para nuestros adultos mayores, para las personas con comorbilidades. También les recordamos cómo están las unidades de cuidados intensivos, los niveles de contagio. No queremos chocar, ni hacerles daño a las personas, solo buscamos generar conciencia para que la fiesta no se repita”, le dijo a este diario el subsecretario de Inspección, Vigilancia y Control, Jimmy Dranguet, encargado de desarticular las fiestas que se producen en la ciudad durante las medidas restrictivas.

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