
Habitantes del asentamiento Nueva Esperanza, en el barrio Los Lagos, intentan recuperar lo poco que quedó tras el incendio que afectó decenas de viviendas en la madrugada de este miércoles.
Foto: Itzel Martínez Sarmiento
“Incendio, incendio, incendio”, fue lo que alcanzó a escuchar Luzmila Mosquera antes de entender que no era parte de un sueño. “Yo pensaba que era más lejos”, dice. Pero cuando abrió la puerta, el fuego ya estaba frente a ella. Horas después, sentada frente a lo que quedó de su casa, una estructura negra, consumida, toma café mientras repite una preocupación: la cédula. “No me dio tiempo de sacar nada”, repite.
La madrugada no dio aviso. “Todo el mundo estaba dormido”, recuerda Luzmila. Las viviendas, construidas con materiales como madera...
Por Itzel Martínez Sarmiento
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