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“Salimos con lo que teníamos puesto”: víctima de incendio que afectó 41 viviendas en Cali

En cuestión de minutos, más de 40 viviendas reducidas a cenizas, cerca de 180 personas damnificadas y familias que salieron sin nada y lo perdieron todo.

Itzel Martínez Sarmiento

25 de marzo de 2026 - 08:00 p. m.
Habitantes del asentamiento Nueva Esperanza, en el barrio Los Lagos, intentan recuperar lo poco que quedó tras el incendio que afectó decenas de viviendas en la madrugada de este miércoles.
Foto: Itzel Martínez Sarmiento
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“Incendio, incendio, incendio”, fue lo que alcanzó a escuchar Luzmila Mosquera antes de entender que no era parte de un sueño. “Yo pensaba que era más lejos”, dice. Pero cuando abrió la puerta, el fuego ya estaba frente a ella. Horas después, sentada frente a lo que quedó de su casa, una estructura negra, consumida, toma café mientras repite una preocupación: la cédula. “No me dio tiempo de sacar nada”, repite.

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La madrugada no dio aviso. “Todo el mundo estaba dormido”, recuerda Luzmila. Las viviendas, construidas con materiales como madera ardieron con rapidez. Las llamas avanzaron de casa en casa, mientras la única salida de la zona quedó rodeada por el fuego. “Tocaba pasar por ahí sí o sí”, recuerda.

En medio de la confusión, algunos vecinos rompieron paredes para abrir paso. Otros cargaban lo que podían. La mayoría, como ella, solo corrió. Afuera, la escena se volvió colectiva. Personas con baldes, ollas y lo que encontraban a la mano intentaban contener las llamas. “Sacaban agua del caño, agua sucia. Era lo que había”. Cuando los bomberos llegaron, el fuego ya había ganado terreno. “Ya estaba muy fuerte, no había nada que hacer”.

En el asentamiento Nueva Esperanza, el incendió dejó al menos 41 viviendas afectadas, cerca de 180 personas damnificadas, y cuatro lesionados, según la alcaldía de Cali. La emergencia se dio en un asentamiento irregular en una zona de riesgo por inundación, que ya se había intentado recuperar, pero que en pademia volvió a ser invadida.

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Entre escombros y cenizas, familias del asentamiento revisan sus viviendas tras la emergencia que dejó decenas de damnificados en el oriente de Cali.
Foto: Luis Gabriel Ángel

Lo que queda: entre escombros y respuesta comunitaria

Con la luz del día, la emergencia se dimensionó. Las labores de atención se centraron en organizar a las familias afectadas y atender las necesidades más urgentes. Según indicó el alcalde de Cali, Alejandro Eder, se hizo un censo de los damnificados a los que se les entregarán COP 600.000 por familia por tres meses, así como se les incluirá en programas para acceder a otras ayudas. Además, hizo un llamado a la ciudadanía a centralizar las ayudas a través de la Cruz Roja.

En la zona se instalaron puntos de apoyo donde se priorizó la atención a niños, mujeres embarazadas y adultos mayores. Varias personas buscaban pañales y elementos básicos para bebés, mientras lideres comunitarios ayudaron con el censo. “Hay familias que lo perdieron todo”, explicó María Elena Tenorio, líder del sector.

Al mismo tiempo, los damnificados regresaron para tratar de recuperar lo que quedó. Entre los escombros, dos niñas buscaban cuadernos que aún sirvieran, pasando hojas marcadas por el humo y el agua.

En medio de la desolación, la comunidad preparó sancocho para alimentar a quienes quedaron solo con los escombros de sus casas. La mezcla de ceniza, agua y lluvias dejaron solo lodo, mientras que varios animales domésticos buscaban desorientados a sus dueños.

“Uno no piensa, solo sale”

La frase que repite Luzmila mientras mira lo que quedó de su casa. Es lo único que atina a decir, al hacer un recuento de lo que perdió. “Siempre dicen que uno tiene que tener un bolso listo, con los papeles, con ropa, pero eso no da tiempo”, dice. Esa madrugada, lo único que logró fue salir junto a su hija y sus dos nietas. Algunas alcanzaron a sacar objetos puntuales, pero la mayoría se quemó.

Como ella, la mayoría de las familias salió sin pertenencias. En un asentamiento construido durante años por sus propios residentes, con viviendas levantadas poco a poco y con lo que había a la mano, el incendio no solo consumió objetos sino el esfuerzo acumulado de quienes habían hecho de ese lugar su hogar.

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“Uno no piensa, solo sale”, también afirmaba Alexis, quien dormía en casa con su abuelo cuando empezó la emergencia. “La puerta estaba asegurada, porque mi abuelo siempre echa llave de noche. Y fueron los gritos de los vecinos los que los despertaron. Cuando abrimos, ya el calor se sentía encima. El fuego ya estaba llegando”, nos contaba. Alcanzaron a salir como pudieron, sin recoger nada.

Su hermana y su tía también viven en el sector, en casas cercanas; fueron ellas quienes también salieron advertirles que abrieran la puerta y salieran de ahí. Como en la mayoría de los casos, la salida fue inmediata y sin tiempo de reacción. En Nueva Esperanza, varias familias llevaban ya un tiempo viviendo en la zona y otras estaban recién llegadas al lugar. Lo que se levantó con esfuerzo durante ese tiempo quedó reducido a cenizas en pocas horas.

Entre escombros y cenizas, familias del asentamiento Nueva Esperanza revisan sus viviendas tras la emergencia que dejó decenas de damnificados en el oriente de Cali.
Foto: Luis Gabriel Á

Atención y respuesta tras la emergencia

Las autoridades realizaron ayer la caracterización de las familias afectadas para coordinar la entrega de ayudas humanitarias. La Secretaría de Gestión del Riesgo mantiene presencia en el lugar, mientras se avanza en la investigación para determinar las causas de la conflagración.

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Al respecto, Álvaro Gómez, coordinador de comunicaciones del cuerpo de Bomberos de Cali, explicó que se utilizaron cuatro máquinas extintoras, tres ambulancias y una móvil de apoyo logístico para atender la emergencia, así como se instaló un puesto investigativo. “La gente nos dice que al parecer la emergencia se dio por un cortocircuito, pero las causas siempre son materia de investigación”, señaló a Noticias Caracol.

Por su parte, la Alcaldía de Cali indicó que “se evalúan medidas de apoyo temporal, como subsidios para las familias afectadas y posibles procesos de reubicación, teniendo en cuenta el asentamiento”. Esto dependerá de varios factores.

Al tratarse de un asentamiento irregular en una zona de riesgo en el sector de los Lagos del Pondaje, la alcaldía también deberá trabajar en la recuperación de la zona y en evitar que nuevamente se vuelva a poblar esta zona de riesgo.

Ayer, los cuerpos de socorro seguían trabajando en la remoción de escombros y control de puntos calientes, mientras los damnificados insistieron en que todo lo que se quemó lo armaron en comunidad, no desde pandemia sino desde mucho antes, por lo que el llamado fue a la alcaldía a no dejarlos solos ante la grave calamidad.

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Por Itzel Martínez Sarmiento

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