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Desde junio de 2007, la Secretaría de Gobierno, Convivencia y Seguridad Ciudadana había empezado a aplicar amonestaciones de tipo verbal a los caleños que consumían licores en las calles de la ciudad; los infractores tenían que pagar con trabajo social y talleres para tomar conciencia de su error. La Secretaría de Gobierno decretó igualmente que desde el primer día de julio de 2008, esas amonestaciones tomaran peso económico.
Quienes fueron sorprendidos hasta la fecha -un total de 35 personas- y quienes lo hagan de ahora en adelante, deberán pagar un total de 900 mil pesos por desacatar la norma.
La medida fue aplicada por la Alcaldía de Cali con el fin de "recuperar los espacios públicos y disminuir el índice de homicidios y lesiones personales como consecuencia del consumo de licor".
Los lugares más susceptibles a este tipo de consumidores son la Avenida Sexta, la Loma de la Cruz, la Estatua de Belalcazar, San Antonio y el Parque del Perro. Quienes estén tomando, deberán facilitar su documento de identidad y posteriormente se les aplicará el comparendo.