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En alerta se declararon varios diputados de la Asamblea Departamental del Valle del Cauca por el deteriorado estado en el que se encuentra la edificación en la que funciona la corporación.
De acuerdo con los cabildantes, sumado a la falta de presupuesto para adquirir productos de papelería y aseo personal, el edificio San Luis (donde funciona la Asamblea) registra grietas, vidrios rotos, humedad y pisos levantados por falta de mantenimiento.
Según el diputado Rubiel Antonio Quintana, aunque el mantenimiento del edificio debe ser liderado por la Oficina de Desarrollo Organizacional del Departamento, artículos como el café, el azúcar, el papel higiénico o la papelería necesaria para los comunicados sale de los bolsillos de los asambleístas.
“No tenemos con qué pagar un abogado que nos asesore en el estudio de las ordenanzas. Toca hacerlo con los amigos porque la Asamblea no tiene presupuesto para eso. Aquí no hay plata ni para comprar tinto”, señaló el cabildante en diálogo con el diario El País.
En el interior de la edificación el panorama tampoco es alentador: los baños no tienen baterías sanitarias, el balcón del recinto en el que se debaten las ordenanzas para el departamento está a punto de caerse e incluso, las once placas instaladas en honor a los diputados secuestrados y asesinados por las Farc ya están resquebrajadas.
En este contexto, el vicepresidente de la Asamblea Departamental, Mario Germán Fernández de Soto, indicó que la situación en la que se encuentra la corporación tiene origen en la reforma que se presentó en 2013, la cual permitió reducir la planta de funcionamiento con el propósito de tomar medidas administrativas, financieras, fiscales y jurídicas para no generar un déficit en las finanzas de la Asamblea.
“Hoy tenemos $1.900 millones para presupuesto que nos garantiza que la Asamblea puede funcionar perfectamente en esta vigencia, lo que no tenemos es para gastos de inversión en obra”, explicó Fernández de Soto.
Se estima que mensualmente la Asamblea Departamental recibe $1.200 millones, los cuales están destinados únicamente para el pago de los honorarios de los 21 diputados y aunque los gastos de inversión de obra y mantenimiento deben ser asumidos por la Gobernación del Valle, los cabildantes denuncian que desde hace varios años al edificio no se le hace ningún arreglo.