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31 Dec 2021 - 5:26 p. m.

Cartagena: hoteles, huéspedes y recuerdos

En Cartagena la brisa de diciembre es muy suave en las noches y las luces iluminan el centro de murallas. Desde los llamativos balcones de las antiguas construcciones es frecuente otear las calles atiborradas de hombres, mujeres y niños -algunos sin tapabocas, tentando al virus- en una ciudad de magia y colores.

Pedro Mendoza

Fachada del Hotel Caribe, en Cartagena
Fachada del Hotel Caribe, en Cartagena
Foto: Cortesía

Como destino turístico en la heroica los hoteles son el sitio de descanso, de encuentro con el sueño y el sol del otro día. La capital caribeña que poco duerme en estos días está lista en el último día del año para atender a los turistas en una fecha con alta ocupación hotelera. Este viernes, la celebración se unirá a los fuegos artificiales.

En entrevista con El Espectador, Martha Lucía Noguera, presidenta de la junta directiva de Cotelco Cartagena, comenta que “vamos a estar por encima del 85 % de ocupación. La verdad es que ha tenido un comportamiento diferente al usual para la temporada, es decir que hemos tenido un mayor número de colombianos visitantes en estos 25 días del mes de diciembre que no solía ser lo normal porque generalmente las altísimas temporadas se daban del 27 hasta el puente de reyes. Sin embargo, tenemos un diciembre muy positivo”.

Según cifras de la Cámara de Comercio, en el 2020 el turismo representó el 16% del tejido empresarial, lo que se traduce a 4.103 empresas. Por actividad económica, el 34% de las empresas del sector son restaurantes, el 22% alojamiento y el 16% bares.

Tres hoteles pueden representar parte de lo que es este sector en la ciudad. El primero de ellos es el Hotel Caribe, con más de 70 años de presencia ininterrumpida en el sector. Sstá ubicado en la zona turística de Bocagrande y fue declarado bien de interés cultural con sus pasillos y un ascensor que forma parte de su tradición.

Gabriel García Márquez se reunió muchas veces en el hotel con su buen amigo, el Alejandro Obregón, y seguramente fueron pasajeros fugaces de ese ascensor. El Nobel escribió que a los abuelos de su época no se les hubiera ocurrido inventar ese vehículo para viajes verticales y “cuya seguridad radica en todo lo contrario de lo que uno quisiera para sentirse seguro. Son sepulcros blindados”.

Y es que los ascensores forman parte de los hoteles. En el Hayatt Regency, también en Bocagrande, se usa para subir al piso 30, desde donde se divisan el mar y la ciudad al fondo con sus murallas.

El Hyatt cumplió en este mes de diciembre cinco años. El Hotel Caribe 76, y en el Centro de la ciudad el Hotel Sofitel Legend Santa Clara ya tiene 26 años luego de la restauración del antiguo Convento de Santa Clara de Asís, construido en el siglo XVII.

El Caribe en el corazón de los colombianos

El Hotel Caribe es conocido como el hotel de todos los tiempos Y es el primer Grand Hotel de playa de Colombia, sin duda un ícono. El 28 de diciembre el hotel cumplió 76 años de historia”, le dice a El Espectador Juliana Trespalacios, directora Corporativa de Mercadeo para la cadena hotelera Faranda Hotels&Resorts.

Y es que este hotel transmite nostalgia y recuerdos de épocas. Cuando se incursiona es fácil imaginar los bailes y fiestas en grandes salones amenizados por las Big Band, con trombones, trompetas y saxofones. Aunque el tiempo ha pasado se mantiene intacto el recuerdo.

Eran otras épocas, cuando las reservas se hacían por teléfono fijo y no había internet. Las personas se podían ver directamente. Una mujer fue el icono de este hotel. Patricia Restrepo, en una entrevista hace unos años, me dijo que ella prefería ver la cara del huésped, atenderlo, recibirlo y no escribir en la fría computadora enviando un email.

“Era una persona muy humana que estuvo desde el año 1981 inicialmente como gerente administrativa y luego como gerente general al frente del Hotel Caribe, hasta el 2013. Fue reconocida como la Dama de la Hotelería en Cartagena”, dice Constanza González, directora de calidad de Faranda Hoteles. Con nostalgia habla de la vida de su compañera ya fallecida y recuerda que fue importante en el mercado internacional “al negociar los chárteres de canadienses para el Hotel Caribe y para la ciudad”.

Constanza es amable y habla del hotel como si fuera su propia casa. Ha pasado los mejores años navegando entre huéspedes e historias. Muchos colombianos relacionan a Cartagena con este hotel.

Recuerda que era la sede del Festival de Cine de Cartagena. “Estuvieron directores, actores, María Conchita Alonso, Dany Glover, Harry Belafonte, Jack Nicholson y Cantinflas, entre otros celebres personajes. También las candidatas a Señorita Colombia o cantantes como Paloma San Basilio , Ricky Martin, Juanes; y alojó muchos eventos académicos y de interés nacional e internacional.”

Entonces hablamos del “Bar Bolero”, donde se tejieron muchas historias de amor. “Además era el único sitio permitido en las salidas para los cadetes navales. Y le cuento, por esta época del año también llegaban toreros como Palomo Linares, Ángel Teruel y José María Manzanares, entre otros”, comenta Constanza.

El hotel cuenta con 363 habitaciones con vista al mar y decoración tropical con espacios al aire libre en un área de 35.000 metros cuadrado, en donde trabajan más de 200 empleados. Al lado del hotel tradicional se construyeron torres modernas para más huéspedes.

El 2020 y su pandemia fue un año de oportunidades y crearon en el hotel el programa ”WeCare By Faranda”, que permitió reevaluar estándares de servicio para adaptarse a la nueva normalidad.

“Somos auténticos, amables, risueños, tropicales. La mayoría de nuestros colaboradores llevan más de 30 años trabajando en el hotel y las nuevas generaciones, entre ellos sus hijos, se han vinculado también con la compañía. Es un hotel de tradición no solo arquitectónica o históricamente, es desde el alma”, dice Juliana Trespalacios, una mujer cartagenera con la responsabilidad de ayudar al crecimiento de la organización hotelera.

No me cuenta los secretos y las historias de como los empleados recorren el hotel sin ser vistos por los huéspedes para llegar a tiempo, tener la habitación perfecta o, simplemente, llegar primero a abrirle la puerta del lobby a un nuevo visitante.

Lo que sí contó es que el 31 de diciembre en el Hotel Caribe se revivirá la magia de la fantasía, será un carnaval circense al mejor estilo tropical y del hotel

De Brasil a Cartagena.

“A mis amigos les digo que Cartagena es un Río de Janeiro más pequeño, que la vengan a visitar”, comenta en medio de risas Alexandra Bueno, gerente del Hayatt Regency. En sus treinta años de hotelería tuvo uno de los procesos más difíciles: Llegar al hotel y tener que cerrarlo por la pandemia, “pero después -en septiembre- lo pudimos abrir. Fue una gran fortaleza y tuve todas las personas del hotel junto a mí para ayudar a sacarlo adelante”, explica mientras unos huéspedes preguntan por los diferentes tipos de café que se ofrecen en uno de sus restaurantes. Hay de todas las zonas del país.

Afirma que en la pandemia caminar el hotel era muy triste. “Éramos como diez personas que trabajamos acá: la seguridad y la limpieza. Era un monstruo adormecido y luego hicimos la apertura y el hotel vuelve a casi su normalidad”. Son 285 habitaciones, algunas de ellas para personas con discapacidad, así como salones para eventos y reuniones.

Alexandra es una mujer apasionada por la inclusión y el apoyo a las comunidades. Forma parte de un equipo internacional de la cadena hotelera. “Veinticinco personas en todo el mundo hacemos parte de ese comité y tenemos la responsabilidad de hacer que las cosas salgan del papel”.

El chef ejecutivo del Hotel, Carlos Calandria, nos saluda y recordamos que en varios de sus menús se usan productos de la región de los Montes de María.

“La historia de los frijoles Diablito y Mango está cargada de una sensibilidad importante. Como otros tantos productos provienen de los Montes de María (devastados por las guerrillas), en donde los pobladores en su momento fueron despojados de sus tierras y vienen cargados de una historia digna de mencionar y apoyar”. Con su acento uruguayo dice que los productos son excelentes, ricos, saludables, cargados de una historia digna de mencionar y apoyar. Forman parte del menú y se encuentran en dos preparaciones: cazuela de mariscos y arroz mar y tierra.

Sara Valencia Lacutier, directora de ventas y mercado, reafirma este compromiso social. “Somos una compañía que crece con intención y cada hotel que se abre en el mundo tiene la obligación de trabajar con la comunidad. Debe tener fundaciones aliadas”.

Sostiene que han tenido muchos cambios, ya que el hotel empezó siendo fuerte en el sector corporativo y después de pandemia se trazaron nuevas estrategias como el segmento vacacional. “Para estos días Cartagena tendrá una excelente ocupación, estamos hablando por encima de la media nacional,es decir 50 %”.

El hotel del amor y otros demonios

En el centro amurallado está el Hotel Sofitel Legend Santa Clara, resultado de la restauración del antiguo Convento de Santa Clara de Asís, construido en el siglo XVII. En 1995 se convirtió en un hotel que desarrolló el concepto de hotelería de lujo en la ciudad.

Un 26 de octubre de 1949 llegó a la antigua edificación un joven reportero de 22 años que trabajaba para el periódico El Universal. Su nombre, Gabriel García Márquez. Inspirado en esa visita el nobel escribiría Del amor y otros demonios.

La Fundación Gabo publicó un texto de Nicolás Peña, con la historia. Hoy usted puede visitar en el hotel la cripta donde estaba Sierva María.

“Ya en la cripta, cuando el equipo excavador alcanzó la tercera hornacina de piedra, no importó el calor de esa tarde de miércoles porque todos los asistentes quedaron helados: debajo de la lápida apareció un cráneo que tenía una cabellera cobriza de 22 metros de largo. Desde ese día, y durante las siguientes cuatro décadas, García Márquez se obsesionó con ese edificio al borde de la demolición, pero también de la ficción. Finalmente encontró un nombre para esos modestos huesos, abrazados por la maraña de pelo: Sierva María de los Ángeles.” Ella, en 1994, fue la protagonista de la novela Del amor y otros demonios.

Así estarán estos días los turistas nacionales y foráneos, en una Cartagena en donde en cada hotel habrá una historia con los huéspedes y un tiempo que se queda para el recuerdo. Alguno seguro podrá recordar la frase del nobel de literatura en ciudades de ires y venires. “En Cartagena me vuelvo a sentir yo mismo, pero siempre con un margen completamente oscuro que es el de haberme ido tanto tiempo. Y es una lástima”.

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