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Ambientalista, el colegio de Cartagena en el que todo es verde

De 350 estudiantes el primer año, pasaron a 900 y hoy son más de 2.500 alumnos que estudian en tres jornadas académicas en la institución.

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Pedro Mendoza
26 de octubre de 2024 - 10:34 p. m.
El medio ambiente y la biodiversidad es transversal en las clases que reciben a diario los estudiantes de El Ambientalista.
El medio ambiente y la biodiversidad es transversal en las clases que reciben a diario los estudiantes de El Ambientalista.
Foto: Archivo Particular
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En la institución educativa ambientalista de Cartagena por estos días las clases de matemáticas, química, dibujo y otras más se ven interrumpidas porque los estudiantes asisten a las conferencias del COP16 que se realiza en Cali.

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Carlos Eduardo Marrrugo Villalobos, quien es el rector del colegio, dice que el espíritu ambientalista es la razón de ser de esta institución que cumplió 21 años, ubicada en la zona sur oriental de la ciudad, en el barrio San José de los Campanos, que hoy cuenta con 2.859 estudiantes, que van en la mañana, en la tarde y otros en la noche y que es una de las pocas que utiliza un modelo de enseñanza ambientalista en el país.

En el Ambientalista, se estudia con el color verde, está en todas las áreas del conocimiento y como si se tratará de una clase que no se quiere terminar. Por 20 años, María Auxiliadora Banda del Valle, estuvo al frente del colegio, le puso el nombre, literalmente lo fundo y fue su rectora. Le recuerda a El Espectador el pensamiento de Jean-Jacques Rousseau. “Su forma libre de enseñar a través del juego, en armonía con naturaleza… me enseñó a amarla, a integrarla a mi vida personal y a futuro en lo profesional”.

En tono nostálgico dice: “aprendí a leer, a escribir, a contar en un medio bucólico, bajo la sombra de los árboles contando moldeadas figuritas de la biodiversidad de mi mundo infantil hechas con los brotes frescos y frutos caídos, escribiendo con ramitas sobre el suelo mojado y aprendí que las aves son más felices libres y a disfrutar de sus trinos cada mañana”.

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La profe María Auxiliadora es tranquila al hablar, en sus palabras siempre está la conservación del medio ambiente. Construyó un modelo educativo en donde las diferentes áreas del aprendizaje tienen el contenido ambiental. En matemáticas, en lugar de contar bolitas, se hace con árboles, agregando la descripción de cada uno, un aprendizaje completo y diferenciador. “Una institución como las otras, pero con un énfasis diferenciador”.

Me muestra con orgullo la cartilla ambientalista, donde se conjugan las disciplinas para la formación educativa. “Esta enseñanza mediatiza y es un eje transversal en todo el currículum de nuestra Institución”. Agrega que adaptaron la educación ambiental como eje transversal de los procesos curriculares, lo que los llevó a implementar un modelo basado en la pedagogía activa, en el enfoque del constructivismo-social, el desarrollo humanos sostenible, entre otras funcionalidades educativas.

El resultado, proyectos pedagógicos de aula a partir de experiencias directas con la participación de estudiantes, docentes y el entorno. Y es que durante los 21 años de existencia han celebrado todas las efemérides ambientales, de la ciudad, del país, del mundo, en la medida que lo permita la planeación académica. Paralelo a esto han realizado el concurso Distrital de Artes Plásticas “Sueña, dibuja y ponle color al ambiente de Cartagena”, este varía según la propuesta internacional de la UNESCO sobre el tema ambiental.

Han concursado los alumnos en literatura con el Carnaval Ecológico y el proyecto “De Cara al Mar”, donde se movilizan a la zona insular. También hay tiempo, quien lo creyera para el concurso, “La belleza estética de las matemáticas”.

Brenda Muñoz, egresada del colegio, asegura que los profesores siempre buscaban en los estudiantes una empatía con el medio ambiente y la comunidad. “Una vez al año existe una actividad en la cual cada salón debe elegir a una reina y esta reina debe realizar un vestido únicamente con materiales reciclables y eso nos unía, recuerdo. Cada grupo tenía una diferente esencia pero con un mismo propósito”.

Ahora estudia en la Universidad de Cartagena Licenciatura en educación con énfasis en ciencias sociales y ambientales. “Esta carrera va de la mano con el medio ambiente que me gusta mucho, además me preparo para ser educadora y eso es una gran motivación que lógicamente tuvo su inicio en el colegio”.

La exrectora sonríe, es tiempo de hablar de la COP16. Me dice que sigue el evento y está de acuerdo con lo expresado por la ministra Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, en la Cumbre Global de Niñez y Juventud por la Biodiversidad. “La juventud es capaz de dialogar en la diversidad cultural, es capaz de poner los múltiples saberes que se tienen y es capaz de compartirlos”.

Sostiene que la educación ambiental es una aproximación a la paz y a la transformación de la realidad sociocultural y pedagógica de la comunidad y “la infancia es la acción en espera”. Próximamente, recibirán de una empresa privada sus primeras 6 aulas de preescolar, acompañadas de baterías de baño, urbanismo y pasarelas de acceso, con un sentido ambiental.

Se han recuperado más de 28 mil kilogramos de plástico usado y seleccionado para el diseño y la construcción de estas aulas de innovación que contribuyen a la sostenibilidad ambiental, que incorporaran plástico reciclado en la obra civil.

Hace un silencio y le pregunto por lo que extraña del colegio. Vuelve el silencio y evoca como hace 20 años, como si se tratara de la magia del caribe, en solo ocho días pasaron del preescolar a la básica secundaria, con un claro horizonte institucional y con la fuerza y color de la filosofía ambiental.

Ella escogió el nombre del colegio, El Ambientalista. De 350 estudiantes el primer año, pasaron a 900 y hoy aprenden más de 2.500 alumnos en las tres jornadas académicas. Ahora desde su casa disfruta más la familia, lee y me dice que extrañara su razón de ser, el aula, enseñar, oír, compartir y ayudar a crear sueños. “Se es profesora por toda la vida”.

Está tranquila porque sabe que el legado continúa y desde el colegio se trabaja “para un planeta más viable, para los que lo habitamos y los que vienen en camino”.

“Tenemos una responsabilidad muy grande con estos estudiantes, con el planeta, pero me he propuesto una meta. Ser ambientalistas no solo en el discurso, sino también en la práctica, en un colegio que nos brinda esa oportunidad. Nos respetamos a nosotros, respetamos al otro y respetamos el medio ambiente”, asegura el rector Marrugo.

Por Pedro Mendoza

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