La capital de Bolívar tuvo este fin de semana su segundo toque de queda consecutivo durante el tercer pico de la pandemia. Sábado y domingo las calles quedaron solas desde las dos de la tarde hasta las cinco de la mañana. La ciudad que se caracteriza por el civismo en sus protestas dejó de caminar por la disposición legal. Mientras todo estaba tranquilo en las calles, la pesadilla continuaba: el 79 % de ocupación de camas UCI activó la alerta roja hospitalaria en la ciudad.