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Todo ocurrió en el emblemático Palacio de la Proclamación en el centro histórico de la ciudad amurallada en estos días de fiestas de independencia.
“El obrero raso ganaba entre dos y medio y tres reales diarios y el maestro artesano ganaba entre 8, 16 y 24 reales diarios”: El jurado dijo que era correcto y de esta manera este niño que estudia en la zona suroriental de Cartagena, ganaba el concurso luego de superar varias rondas de preguntas.
Roiner Raúl Rodríguez Venecia se levanta todos los días a las 4 de la mañana, dice que es más fácil para aprender las cosas. “Mi mente está despejada”.
La Ruta por la Historia de Cartagena es un programa diseñado por la Sociedad de Mejoras Públicas, en alianza con el Museo Histórico de Cartagena en el que participan niños de quinto y sexto grado de los diferentes colegios de la ciudad. Llegó a su tercera versión anual con el tema de fortificaciones de Cartagena. Las anteriores se desarrollaron sobre las calles de la ciudad y su independencia.
El colegio
Poco camina de su casa para llegar a su salón de clase. Su uniforme es una camisa azul que lleva el logo de la Institución educativa “Jorge Garcia Usta”, sus zapatos son negros y en estos días de noviembre en que Cartagena es jolgorio y fiesta , él aprende más de historia, su mayor pasión.
“Me gusta la historia porque es importante saber nuestro pasado ya que esto nos permite entender los cambios que tuvo nuestra sociedad, como surge. Quiero ser historiador porque es mi gran pasión seguir descubriendo nuestros antepasados, de donde venimos, nuestro origen y construir nuestra propia identidad”.
Vive con su padres y su hermana en el sector conocido como Bicentenario, en la parte suroriental de la ciudad. Su mamá Jennifer lo acompaña en esta entrevista con El Espectador. Hablamos que su colegio es oficial, administrado por la comunidad de los Hermanos de La Salle.
“La vida de familia transcurre en la casa , no me gusta que el niño pase en la calle, este sector es muy atropellado con la violencia, atracos riñas entonces mantenemos aquí en la casa” me dice mientras alista a Roiner para ir al colegio y hacerle una foto.
Volvemos al concurso y cómo se preparó, me habla del apoyo de sus profesoras y como junto con sus compañeros, los fueron guiando en este viaje de fortificaciones, arquitectura militar, murallas y madera.
“Un equipo conformado por profesores de los departamentos de Arte y Cultura y Estudios Sociales del Colegio hizo una preselección de niños que muestran un interés particular por el estudio de la historia y las tradiciones de la Ciudad” le dice a El Espectador la profesora Sintia Miranda Mercado quien recuerda como durante varios meses estuvieron profundizando en temas especialmente relacionados con la arquitectura, las fortificaciones, así como la dinámica comercial y militar de Cartagena en sus inicios.
En este grupo de estudio estaba Royner y su cómplice de aventuras e historia Carlos Mario.
“Los niños de nuestra Institución proceden de familias que han vivido experiencias de vida muy difíciles: desplazamientos, amenazas, violencia, han huido de la guerra y han tenido que refugiarse en nuestra Ciudad. Una gran mayoría proviene de zonas rurales y no cuentan con un gran capital académico cuando comienzan sus estudios en colegios como el nuestro. Sin embargo, cuentan con una gran inteligencia, mucha creatividad y, sobre todo, deseos enormes de ser mejores personas y profesionales útiles y exitosos” sostiene la profe Miranda.
Y es que este colegio ya ha sido protagonista a nivel nacional. En el 2017 obtuvo el primer lugar en la categoría “Mejor experiencia de institución educativa oficial en construcción de paz”, premio de Colombia 2020 ,un proyecto de El Espectador.
El presente de Cartagena
Dejamos de hablar del colegio con Roiner y me dice que la historia forma ya parte de su vida, al principio era algo lejano pero poco a poco se fue interesando. Entonces hablamos de Cartagena, su ciudad y me dice que no es ajeno a lo que sucede sin importar sus 12 años.
“Nuestra ciudad está marcada por situaciones de violencia pero sin embargo es el segundo destino más visitado, hay varios sitios interesantes como el castillo de San Felipe de Barajas donde se libraron importantes enfrentamientos, el Baluarte de Santo Domingo, donde se puso la primera piedra del recinto fortificado de la ciudad , el cuartel de las Bóvedas , la puerta de la Media Luna que era la única entrada por tierra a la ciudad…” me dice que la lista es larga.
Le pregunto entonces, qué le pasa a los adultos con el conocimiento de la historia en una Cartagena, que piensa en la fiesta y muchas veces poco en la celebración propia de la historia.
Se queda en silencio. “Muchas personas como yo anteriormente no le prestamos atención a como fuimos libres, como dejamos de ser esclavos. Mira, no ponen la mentalidad en el pasado solo viven el presente con las nuevas tecnologías que también es bueno, pero debemos céntranos en lo que sucedió porque así fue que pudimos ser libres e independizarnos de España”.
Un buen amigo en el pasado
Hablamos de literatura , le pregunto por Gabriel García Márquez y el pasado, el nobel una vez dijo. “Cuando escribo sobre Cartagena, es como si escarbara en mi memoria y en mis recuerdos de infancia para ver qué puedo encontrar”, entonces me dice que le hubiera gustado vivir en esa Cartagena antigua , de la colonia, la de “El Amor y otros demonios”-
Sin miedos y seguro me dice que hubiera trabajado con el arquitecto Bautista uno miembro del clan de los Antonelli , una familia de arquitectos e ingenieros hidráulicos y militares italianos al servicio de la corona española durante noventa años.
“Bautista Antonelli fue ingeniero contratado por la corona española, en las fortificaciones y le dio mano de obra al Baluarte de Santo Domingo, la cortina de murallas” me dice seguro y confiado. Y es que este niño tiene razón en querer ser amigo del arquitecto Antonelli.
Una publicación de la Real Academia de Historia de España sostiene sobre el arquitecto. “En 1608 acompañaba a su padre a la Plaza de Cartagena de Indias donde trabajaba nuevamente al lado de Cristóbal de Roda en las fortificaciones, de las murallas, sus baluartes y su frente de tierra”.
Sabe una cosa, “lo mejor de esa época es que ellos sabían todo. Los materiales de construcción , como se construía, quisiera estar en esa época para saber de dónde venimos, ver como trabajaban la piedra y la madera, me interesa muchísimo saber de la historia de Cartagena”.
El día del concurso
El concurso fue en el palacio de la proclamación, recuerda que estaba un poco nervioso y le dijo a su cómplice de historias Carlos Mario Giraldo que deberían ganar el concurso. Cuando pasó a la segunda ronda " agradecí a Dios por el conocimiento” me dice mientras confiesa que además de la felicidad de ganar , estaba el haber conocido a Moisés.
“Fue muy bacano porque yo siempre quería tener la oportunidad de conocerlo, lo había visto en un video y pensé que sabía mucho de la historia, él me dio las felicitaciones por haber ganado y que siguiera preparándome en la historia”.
Quien felicito a Roiner es Moisés Álvarez, director del Museo y el Archivo Histórico de Cartagena. " Es motivo de gran satisfacción que justifica plenamente todo el esfuerzo que hacemos con las instituciones que venimos participando en esto para llevar el conocimiento a la mayor cantidad de gente posible en particular a niños en estos noveles de educación escolar” dice el historiador quien no oculta su satisfacción por los logros de niños como Roiner quien entendió con sus compañeros un mensaje.
Además de hablar de la piedra, los cañones, las puertas había que conocer a los hombres que lo hicieron, ingenieros militares y artesanos.
Para este hombre de pasados, investigaciones y mucha lectura, si conociéramos más sobre la historia, se tendría una mejor ciudad y afirma que con un conocimiento masivo, este se convertiría en ese gran iluminador de una ciudad que necesita de las luces de la memoria para encontrar su futuro.
“Ir pensando en los necesarios relevos que requiere esta ciudad de gentes que la conozcan la comprendan para que así puedan ser quienes la dirijan , la encaminen hacia rumbos mucho más definidos de lo que hoy tiene” sostiene Álvarez a El Espectador.
Para María Pía Mogollón, directora ejecutiva de la Sociedad de Mejoras Publicas, la ruta por la Historia de Cartagena, es un trabajo articulado por el sentido de pertenencia y el arraigo en los cartageneros.
“Debemos continuar este proceso de reconocer valorar y apropiar el conocimiento con los niños. No somos una institución educativa, lo que estamos ofreciendo es una forma de llegar por medio de la ruta. Así se aprende, los niños se sensibilizan y se apropian de la historia de Cartagena” sostuvo la directora a El Espectador quien recalcó la importancia que en las colegios haya asignaturas de historia y patrimonio cultural por más tiempo, “que se vean en varios cursos y que sean transversales a otras asignaturas”.
Y en las calles camino la historia
Mientras que Reiner estaba en su casa grupos folclóricos y comparsas hacían la ruta de la independencia por el centro amurallado de la ciudad, terminando en la plaza de la proclamación. Un recuerdo del hecho histórico del reclamo por la independencia que hicieron los lanceros de Getsemaní.
“Con esta actividad se llamó la atención sobre la conmemoración de los 210 de años de Independencia y sobre los hechos que marcaron la separación definitivamente de la Corona española, dando paso al Estado Soberano de Cartagena, y de esta manera constituyendo así el primer pueblo en declararse independiente en Colombia, sostiene la directora del Instituto de patrimonio y cultura de Cartagena de Indias Saia Vergara Jaime.
Para la funcionaria, los niños son fundamentales en el proceso, son la semilla
“Con los colegios tenemos un trabajo a través de la red de bibliotecas, nuestros usuarios que son niños y niñas, los estamos cultivando en todo lo que tiene que ver con el cuidado del patrimonio material e inmaterial, ellos son el futuro”. Recuerda que el colegio donde estudia Roiner, lleva el nombre de un hombre imprescindible y de un gran valor en esta época de tradición. Jorge Garcia Usta.
Este escritor cartagenero, revitalizó las fiestas de la independencia, “con el fin de fortalecer, proteger y seguir dándole vida a las tradiciones y expresiones culturales y patrimoniales de la ciudad de Cartagena, y con la clara preocupación por el riesgo de su desaparición” dice el Blog, “República de colores” publicado por este diario en noviembre del 2014.
Roiner no conoció a García Usta, pero comparten el interés por prolongar la historia.
El niño se despide. Dice que el próximo año estará ya en grado séptimo, es un buen alumno, tuvo el primer puesto, buenas notas y sin decirlo su vida pasa buscando el pasado en la historia, donde siempre gana.