10 Jul 2020 - 2:00 a. m.

En Cartagena preocupa la situación de los cementerios públicos

Los últimos reportes por parte del Ministerio de Salud revelan que la Heroica tiene más de 9.377 casos por COVID-19 y 357 fallecidos. Desde la Personería y algunos sectores sociales aseguran que a pesar de que hay una descongestión en la acumulación de cuerpos, los procesos fúnebres siguen ralentizados.

Camilo Pardo Quintero y Pedro Mendoza /cpardo@elespectador.com - @corresponsalpm

Cementerio Jardines de Cartagena / Arnaldo Castillo
Cementerio Jardines de Cartagena / Arnaldo Castillo

Los estragos que sigue dejando la pandemia en las ciudades y los problemas que plantean los contagios y fallecimientos para las administraciones locales crecen a medida que aumentan los casos de coronavirus en el país.

En Cartagena, por ejemplo, desde hace cuatro semanas -cuando la ciudad tenía 13 contagiados por cada 1.000 habitantes y el número de fallecidos ascendía a 156- las clínicas del Distrito reportaron una acumulación masiva de cadáveres por cuenta de la desarticulación de las EPS con las familias y la falta de acuerdo para recoger los cuerpos, o porque los cementerios no daban abasto.

A pesar de que el Departamento Administrativo Distrital de Salud (Dadis) sostiene que esta situación está subsanada, estos episodios muestran que en Cartagena está latente un problema estructural para garantizar de manera integral los servicios fúnebres durante la emergencia sanitaria, especialmente si estos van dirigidos a los estratos más bajos.

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David Múnera, secretario de Interior de Cartagena, asegura que después de la emergencia de junio “la situación de cobertura mejoró de sobremanera en los cementerios privados, pero no podemos decir lo mismo de los estratos más pobres, donde a la fecha las personas dicen que no tienen dónde enterrar a sus muertos, y si a eso le sumamos que somos una ciudad pequeña con una alta cantidad de muertos por la pandemia, las cifras no van a arrojar resultados alentadores”.

Por su parte, Johana Bueno, directora del Dadis, asegura que una de las razones por las cuales no había un seguimiento -posmórtem- riguroso a los cartageneros que fallecían por el coronavirus, era porque la ciudad no contaba con una centralización en el sistema de respuestas a las solicitudes de las familias. Eso derivaba en que las IPS locales no se articulaban con el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias de Cartagena (CRUE), que de por sí no manejaba una hoja de ruta clara para trasladar los cuerpos a los cementerios respectivos.

“Teniendo esto en cuenta, emitimos una circular en la que detallábamos la manera de proceder para atender un sistema de atención apto para la emergencia de acumulación de cuerpos. Allí especificamos que era imperativo precisar la impresión diagnóstica de los pacientes, para determinar quiénes murieron por COVID-19, para no tener que hacer cremaciones o inhumaciones innecesarias y así no generarles trabas a los procesos fúnebres y los espacios asignados en los cementerios”, agrega Bueno.

Opiniones encontradas

Según Didier Torres, director administrativo de Apoyo Logístico de la Alcaldía de Cartagena, durante la pandemia el Distrito ha prestado el servicio de inhumación a 132 cuerpos, 48 más que en el primer trimestre de 2019. “Estas personas adscritas a nuestros programas de solemnidad se encuentran en los estratos 0, 1 y 2. Los casos COVID los llevamos directamente para que los trate el Dadis y pasen por un proceso gratuito de cremación. De ahí son llevados a las bóvedas que tenemos dispuestas para la emergencia, y debemos señalar que en todas las ubicadas en cementerios distritales contamos con suficiente capacidad”, comenta el funcionario.

Una afirmación con la que no coincide Carmen de Caro, personera de Cartagena, quien insiste en que a pesar de que ya hay más celeridad para evitar los colapsos de los cuerpos en los hospitales, tanto en funerarias como en cementerios todavía hay errores en la identificación de los cuerpos, lo cual obstruye cualquier plan inmediato que las familias tengan con sus muertos.

De Caro también advierte que por la magnitud de la pandemia, a finales de junio las funerarias tenían en sus depósitos cerca de 300 ataúdes y que las cremaciones no superaban las cinco diarias, factor preponderante para ralentizar la última despedida de sus seres queridos.

Un adiós diferente

La funeraria Tache Salcedo es una de las más tradicionales de la ciudad y a donde llegan casi todos los fallecidos por COVID-19 del Hospital Universitario. Durante su funcionamiento han visto cómo la idiosincrasia cartagenera para despedir a los muertos ha cambiado radicalmente a raíz de la pandemia.

“Lo normal era que los cartageneros optaran por la cremación como última opción, pero el coronavirus no deja alternativas. De hecho, eran tan bajos esos números, que había días donde no se hacía ninguna o uno que otro donde había una cremación. Ahora, trabajando al 100 %, estamos llegando a seis diarias y apenas dos cementerios en la ciudad tienen la capacidad para realizar estos procesos y apoyarnos”, detalla Marco Tache Jiménez, gerente de la funeraria, que ofrece el servicio de traslado y acompañamiento hasta los cementerios cumpliendo con todos los protocolos de bioseguridad: personal con caretas acrílicas, monogafas, tapabocas N-95, tres vestidos, guantes de nitrilo y sin aglomeraciones.

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Estos arreglos en los detalles se guardan para personas que cuentan con pólizas o que disponen de $1’200.000 para los servicios funerarios y otros cientos de miles de pesos más para cubrir otros trámites reglamentarios. Para quienes no tienen cómo pagar los servicios, el proceso se limita a esperar a que los protocolos en los hospitales no demoren y ver si hay cupo para que el Distrito les ayude con ese proceso.

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