10 Sep 2012 - 10:29 p. m.

La crisis de La Heroica

La confirmación del alcalde de Cartagena, Campo Elías Terán, de que padece de cáncer en un pulmón, ha generado zozobra por el rumbo incierto que recorre la ciudad.

Carlos Ardila González / Especial Cartagena

Mediante una teleconferencia, el alcalde de Cartagena, Campo Elías Terán, confirmó lo que en principio era rumor de corrillos y con el tiempo pasó a ser tema del día: padece de cáncer en un pulmón. Sin embargo, para tranquilizar a los periodistas de la capital de Bolívar, muchos de los cuales son sus amigos —Terán fue, durante más de 20 años, el director del noticiero de mayor sintonía de la ciudad— aseguró sentirse muy bien.

“Dios me avisó con tiempo lo que tenía y me está curando con la ayuda de la ciencia médica”, manifestó el mandatario. Y por ello anunció que no piensa renunciar a su cargo. “En el mundo existen miles de personas con cáncer que tienen una vida normal. Volveré a Bogotá cada vez que sea necesario, pero voy a seguir ayudando a mi pueblo desde la Alcaldía”.

Como una prueba de que se encontraba en pleno uso de sus facultades, Terán informó que supo que en su ausencia algunos funcionarios habían realizado unas acciones no autorizadas y por eso los separó de sus cargos.

El viacrucis por el que atraviesa el alcalde de los cartageneros comenzó el pasado 15 de agosto cuando, mientras presidía una reunión con funcionarios de la Sociedad Aeroportuaria, manifestó sentir mareos y un extraño adormecimiento de su lado derecho. De inmediato fue trasladado a una clínica de Cartagena, donde permaneció hasta el 25 de agosto.

De allí fue remitido a Bogotá, con el fin de que le practicaran nuevos exámenes. Al despedirse, Terán aseguró sentirse muy bien. “Estoy como un toro, me voy únicamente para que me practiquen algo de latonería y pintura”.

No obstante, en Cartagena, como es natural, hay preocupación por el estado de salud del mandatario, pero también por la postración que ha comenzado a mostrar la ciudad incluso desde antes de que Terán haya mostrado los primeros signos de su enfermedad.

En menos de nueve meses, el mandatario ha cambiado en tres oportunidades a la mayor parte de su gabinete y hoy algunos de quienes fueron sus principales escuderos han pasado a ser sus más duros críticos. Además —según se dice—, por inexperiencia y desconocimiento de la administración pública, constantemente ha debido rectificar algunas decisiones.

Así sucedió con la promulgación de un decreto reglamentando temas de urbanismo que contradecía abiertamente la ley; la prórroga de un contrato de concesión luego de más de dos años antes de su vencimiento; y la suscripción de un millonario contrato con un oferente inhabilitado. Estos son sólo algunos de los escándalos que han rodeado su administración en los últimos días.

Hoy, con el alcalde elegido popularmente manejando el gobierno del Distrito a control remoto, la sensación que hay en muchos sectores es que la ciudad se encuentra al garete, a pesar de que la institucionalidad sigue funcionando, ya que como encargado fue nombrada una persona con amplia experiencia en la administración pública: el exsecretario de Hacienda Felipe Merlano de la Ossa.

Para concejales como César Pión, del Partido de la U, que respaldó durante la campaña a Terán, existe un problema en el gobierno que ni el alcalde titular ni el encargado han podido resolver, y es “la injerencia en los asuntos de la administración de personas que ni fueron elegidas ni han sido nombradas”. Pión se refirió a ellas como un 'caimán' que se tragaba todo a su paso por las dependencias de la Alcaldía.

Entretanto, el partido que avaló la candidatura del alcalde, la Alianza Social Independiente (ASI), a través de su vocero, Augusto Salas Badránmanifestó que “independientemente de que la ASI esté reclamando una participación en el gabinete distrital, se deben revisar y analizar con detenimiento y firmeza ciertas actuaciones administrativas que parecen ir en contra de los principios de nuestra organización”.

Terán Dix, al término de la teleconferencia en la que reconoció su enfermedad, tarareó una canción y bailó ante las cámaras para mostrar que su estado de salud no es grave. Sin embargo, los integrantes de su renovado equipo de gobierno tienen pocas razones para cantar o bailar, ante el cúmulo de problemas que deberán resolver con prontitud.

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