12 Oct 2021 - 7:50 p. m.

Esperanzas para el río Bogotá desde una educación comprometida

“Oireserio: antología poética de los cinco continentes”: un libro de 126 poemas dedicados a los ríos del mundo. Este libro llevó a que un grupo de estudiantes concretaran acciones para sanar a uno de los enfermos más graves del país: el río Bogotá.

Robert Max

En el año 2017 la editorial del Colegio Bilingüe José Max León de Colombia y la editorial Echarpen de Argentina publicaron “Oireserio: antología poética de los cinco continentes”: un libro de 126 poemas dedicados a los ríos del mundo. Alpina, el Instituto Humboldt Colombia, la Fundación PIBES de Argentina, entre otros, hicieron posible que los lectores del mundo tuvieran por primera vez una colección de este tipo: cada texto fue publicado en inglés y español (y en su lengua nativa, en caso de no haberse escritos en los dos primeros), se conservaron las grafías originales, se presentó con detalle a cada autora y autor. Si para Valéry “al bosque encantado del Lenguaje, los poetas van expresamente a perderse, a embriagarse de extravío, buscando las encrucijadas de significado, los ecos imprevistos, los encuentros extraños” en este libro los poetas remontaron los raudales y sus aguas blancas y le hicieron una tercera orilla a sus propias corrientes.

Uno de los valores de la literatura es hermanar a lectores distantes en otros mismos mundos posibles. Si bien la poesía resulta para muchos hermosa y vital, su mayor aporte a la humanidad es inspirar, motivar a pasar de las palabras bellas a la acción valiente, mover la vida a nuevos marcos de esperanza. El libro viajó por todo el mundo. Hizo de las suyas en festivales, ferias y congresos, pero quizás su impacto más gratificante se dio en las instancias de su propia cuna. Este libro llevó a que un grupo de estudiantes concretaran acciones para sanar a uno de los enfermos más graves del país: el río Bogotá.

Primero lograron que empresas como Agrosierra donaran más de 500 árboles para sembrar en el jarillón que separa su Colegio del río Chicú, un tributario del Bogotá. Esta siembra tuvo como resultado el refuerzo de las orillas (generando un entorno más propicios para la fauna endémica y migratoria). La siembra se sigue replicando en la reserva natural del Majuy, sistema montañoso del paisaje de su jornada escolar que genera cauces acuáticos subterráneos que irrigan la sabana. Hoy se han sembrado al menos unos 400 árboles en estas salidas. La vivencia, la constancia directa de la diferencia que pueden marcar nuestras acciones.

“Voy a participar en este proyecto porque me enorgullece saber que mi colegio pasa de las palabras a la acción”, Dice David Rodríguez, un egresado que asistió a una de las jornadas de arborización con su esposa, también egresada del colegio, y su hijo. Al padre y a la madre les pareció emocionante el hecho de que en el colegio que se conocieron, hubiera un árbol plantado por los tres.

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¿Qué es ser un profesor, sino un cauce que recoge la frustración y la convierte en una corriente para el cambio? Marta Gonzáles y José David Stit fueron los primeros responsables en el Colegio Bilingüe José Max León de Cota que atendieron estas emociones de los estudiantes y lo articularon al Proyecto Navegantes 2020. Gonzáles afirma que los jóvenes deben crecer más involucrados a su contexto inmediato. Asegura que la educación tradicional suele ser demasiado lejana a ellos: siéntese, escuche y repita para llenar las expectativas de los adultos. “Ellos pueden ser partícipes de la recuperación de nuestro planeta”.

En primera instancia se llevó a los estudiantes a entender que el río hace parte de su día a día: sus aguas irrigan los alimentos que se comen, sus orillas albergan especies que controlan las plagas, los humedales que lo rodean sirven como coequiperos para aliviar las inundaciones que amenazan de tanto en tanto a su ciudad. Ahora entienden que el río es un ser vivo, multidimensional, que merece una mirada integral, el reconocimiento de su impacto y su interacción en muchos aspectos. “Queremos transformar vidas para un mundo sostenible”, dice Martha. El proyecto llamó la atención del Grupo Río Bogotá, una iniciativa de la fundación Coca-Cola, el grupo aval y otros entusiastas. Integraron leyes activa navegantes a un ambicioso programa de concientización y recuperación del Río que se llevó a cabo antes de la pandemia. Por desgracia el trabajo de este grupo se ha visto estancado. Pero Los esfuerzos del Colegio Bilingüe José Max León, uno de los pocos colegios participantes, no.

La cuenca del río Bogotá ocupa 589.143 hectáreas, donde habitan 542 especies de animales y 169 de plantas; 32% del PIB del país se genera allí. Desde la ciudad lo alimentan 200 cuerpos de agua, entre quebradas y canales, aguas negras y drenaje pluvial. Con el Plan de Ordenamiento Territorial ‘Bogotá Reverdece 2022-2035′ (https://www.youtube.com/watch?v=6LZaFBLCSio) la Estructura Ecológica Principal de la ciudad (montañas, ríos, parques, reservas o áreas protegidas, bosques urbanos, zonas con alta capacidad de drenaje de aguas lluvias y el sistema de paisajes naturales) aumenta su extensión un 30%, al pasar de 95.000 a 124.000 hectáreas. “Debería ser considerado un crimen de lesa humanidad el hacerle tanto daño a un río tan importante”, dice Jose Stit, recordando las cifras como si se tratara de un diagnóstico paramédico.

Para Diofanto Arce, Director Curricular del Colegio, el proyecto Navegantes 2020 es una oportunidad del río desde los niños. “Desde los primeros años se motiva a los estudiantes a formular preguntas que los lleven a relacionarse con el río: ¿qué es el río Bogotá? ¿cómo se relacionan los seres humanos con el río?” Este vínculo se va ampliando volviendo más complejo hasta que por fin existe una relación directa entre las personas y las aguas. “Las salidas pedagógicas y vivenciales dejaron de ser jornadas veraniegas y se enfocaron en las tres cuencas del río con ánimo de expediciones”. Nuevas preguntas que se volvieron bases de procesos de investigación formal, involucraron desde las creencias de los sistemas rituales de nuestras comunidades ancestrales, hasta el conocimiento y el estudio de información demográfica que permite entender su presente. Por último lo que se busca es engranar todos estos desafíos y certezas a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) planteados por las Naciones Unidas.

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El director de la CAR Luis Fernando Sanabria asegura que en sus 60 años la entidad no había trabajado en un proyecto tan grande como la recuperación del río Bogotá. No debe ser poca cosa: la CAR ejerce control ambiental sobre 104 municipios: 98 de Cundinamarca y 6 de Boyacá (unos 18.700 km cuadrados, un territorio más grande que países como Puerto Rico, Palestina, Líbano o Jamaica). Sin embargo, el 97% de las aguas del río siguen contaminadas. ¿Bastarán los casi 10 billones de pesos que se le destinarán en los próximos años al proyecto de saneamiento de uno de los ríos más contaminados del mundo? Basándonos en los tropiezos de otros proyectos hitos de la infraestructura nacional (como la Ruta del Sol o el Metro de Medellín) habrá que prevenir la glotonería criminal de servidores públicos de todos los rangos, retrasos en la ejecución de los recursos, altibajos en los cambios de administraciones, concesiones amañadas, etc.

Al lograr continuidad el programa dejó de ser “Navegantes 2020″ para llamarse Navegantes Río Bogotá. Es una muestra de que las nuevas generaciones han aprendido de la torpeza de sus predecesoras. Las generaciones dejaron un río moribundo, la actual la entrega en cuidados intensivos y los estudiantes reclaman desde ya un río vivo. De regreso a las clases presenciales se busca generar acciones concretas. En el año escolar 2020-2021 se quiere reconocer la relación que tiene el desarrollo de las cuencas con los 17 ODS: por ejemplo ¿cómo ha contribuido o afectado el desarrollo urbano de las poblaciones en la cuenca alta, media y baja del río Bogotá a la superación de la pobreza extrema? ¿la progresiva disminución de los cauces de tributarios logran combatir el hambre cero o el riego continuo dejarán desnutrida a una parte considerable de la población en el futuro? Desde ya Marta, José, Diofanto y todo el equipo de CBJML invitan a otros sectores de la sociedad a sumarse a la salvación del Río.

Estudiantes, maestros y directivos son conscientes de qué las acciones pedagógicas en su colegio no son suficientes. Estas también deben asumirse como una estrategia en varios frentes: la cultura ciudadana debe pasar de la protesta a la acción; debe exigir compromiso y resultados concretos a los dirigentes de turno hasta transformar radicalmente los hábitos de higiene de toda la sociedad. A partir de este año se quiere ejercer presión contundente (pero saludable) a Concejos Municipales y Regionales, autoridades ejecutivas, gremios, el sector privado, entre otros. Con autoridades jurídicas como el Magistrado Aquiles Arrieta se va a trabajar la base conceptual los fundamentos técnicos y jurídicos para que estudiantes y docentes entiendan porque los ríos de Colombia tienen que catalogarse como entes sujetos de derecho .El río Atrato lo es desde el 2016, así como río Magdalena, el Cauca, el Quindío, entre otros. Va siendo hora que el río Bogotá entre en ese listado.

Del “Foro Educación: clave para el renacer del río Bogotá” (noviembre 2020) Marta Gónzales destaca la importancia de la educación ambiental como base para una cultura de la sostenibilidad. Además de ser ponente en este evento, El Colegio Bilingüe José Max León obtuvo un tercer lugar en el programa Escuelas por la Tierra de Educación ambiental mundial (https://eam.org.mx/escuelasxtierra.html) categoría primaria. Los participantes fueron más 2.100 proyectos a nivel mundial.

En su ensayo “¿Qué es la poesía?” Jorge Luis Borges recordaba: “en latín las palabras “inventar” y “descubrir” son sinónimas. Cualquier proyecto educativo debe recordar siempre que “enseñar” debe ante todo ser sinónimo de “generar emoción”, pues quien descubre debe enfrentarse al arrebato vital que es la creación. El mundo no se enseña, el mundo se muestra para que sea apropiado desde bases cognitivas, éticas, estéticas...Son esas bases las que le abren posibilidades y esperanza al futuro. El mundo se ofrece para que, con la mayor cantidad de herramientas posible, se pueda crear para el individuo y para nuevos colectivos. El río Bogotá (como el Estigia de los griegos, o el mítico Saraswati de los hinduistas, el río de la diosa del estudio, o los 126 ríos que sirven de tributarios a OIRESERIO) debe volver a ser una nueva corriente de inspiración para que las nuevas generaciones puedan ser Navegantes de vidas más sostenibles y en paz con su entorno.

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