Para extraer la estera vegetal, la recubrieron con parte del material en la que fue hallada. La estructura pesaba más de 200 kilos.
Foto: Enlaza GEB
Lo que se encontró en zona rural de Zipaquirá es único. Hace un año, el viernes antes de Semana Santa, un grupo de ocho personas tenía una labor importante, que requirió horas de trabajo: sacar de dos metros de profundidad un hallazgo arqueológico casi improbable de hacer. Lo recubrieron con parte del material en el que, por suerte, logró conservarse por aproximadamente 600 años y lo trasladaron a un lugar donde intentan mantener sus condiciones para preservarlo e investigarlo. “Da emoción escuchar decir: ‘encontramos una estera enterrada’ y...

Por Mónica Rivera Rueda
Periodista de planeación, hábitat, salud y educación. Estudiante de la maestría de análisis de problemas políticos, económicos e internacionales contemporáneos.@Yomonrivermrivera@elespectador.com
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