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Gracias a una denuncia de la comunidad de la vereda San Jorge, del municipio de Zipaquirá (Cundinamarca), al verse afectada por las malas prácticas desarrolladas en un establo, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) visitó el lugar y tomó medidas sancionatorias.
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De acuerdo con la Corporación, un equipo técnico llegó de sorpresa al predio evidenciando la denuncia hecha por la población: el establo vertía aguas mezcladas de estiércol con residuos de productos de limpieza directamente por una tubería y canales que conducían hasta un reservorio construido en el predio y posteriormente continuaba su recorrido hacia sectores del municipio, lo que representaba un riesgo de contaminación para el suelo y las fuentes hídricas del área.
“La construcción de un reservorio dentro de la ronda de protección de una quebrada de origen natural puede afectar la función ambiental de estas áreas, las cuales cumplen un papel fundamental en la regulación del agua, la mitigación de riesgos y la conservación de los ecosistemas asociados”, explicó la CAR.
En consecuencia, la entidad impuso una medida preventiva en flagrancia, ordenando la suspensión inmediata de los vertimientos mientras se implementan las acciones necesarias para evitar la continuidad de la afectación ambiental.
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La CAR reiteró su compromiso con la protección de los recursos naturales e hizo un llamado a los productores y a la comunidad para desarrollar sus actividades cumpliendo con la normatividad ambiental, especialmente en lo relacionado con el manejo adecuado de aguas residuales y la protección de las rondas hídricas.
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