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1 Nov 2021 - 2:00 a. m.

El mito de la Cartagena segura

Durante el último año, se han registrado 179 homicidios en la ciudad y más del 60 % de la población reporta sentirse insegura en sus barrios.
María Camila Bonilla

María Camila Bonilla

Periodista sección Colombia
Gente
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Foto: El Espectador - Cristian Garavito

La abogada Luz Stella Álvarez fue la última víctima de un ataque vinculado con sicarios en Cartagena. El pasado 24 de noviembre, fue baleada por dos sujetos que la abordaron en plena zona turística de la ciudad, al frente del edificio Altamar del Cabrero. Un hecho de violencia que se suma a una serie de casos de homicidios, hurtos y actos relacionados con el sicariato y las pandillas que preocupan en La Heroica.

Para cartageneros como Marisol*, es claro que la inseguridad en la ciudad está desbordada. De hecho, las últimas encuestas de Cartagena Cómo Vamos señalan que la percepción ciudadana de inseguridad ha aumentado progresivamente. En noviembre de este año, el 62 % de los ciudadanos manifestaron sentirse inseguros en sus barrios y el 71 % reportó que toda la ciudad le parecía insegura. “La cuestión de la inseguridad es percepción, pero también es realidad. Desde el colectivo de mujeres en el que estoy, sentimos que la violencia contra la mujer en casa ha aumentado, pero sabemos que también es una realidad por los casos que nos llegan”, sostiene Marisol.

Una percepción que también existe en otros sectores y quedó clara el pasado 17 de noviembre, cuando la Embajada de Estados Unidos alertó a sus ciudadanos sobre la situación de inseguridad en la capital de Bolívar. En un comunicado advertían que la delincuencia estaba al alza en los barrios de Chambacú, el área al este del centro comercial Caribe Plaza y en el sur de Cartagena.

Para Fredy Goyeneche, economista y director del Centro de Observación y Seguimiento del Delito (COSED), la inseguridad en Cartagena es un cuento viejo. Desde hace por lo menos 18 años, sostiene Goyeneche, las cifras demuestran que la ciudad es insegura. Entre 2015 y 2020, la tasa promedio de homicidios por cada 100.000 habitantes fue de 24,6, cifra diez puntos por arriba de la tasa promedio de homicidios en Bogotá durante ese mismo período. “Las tasas de homicidios, aunque tienen variaciones anuales, muestran una tendencia creciente. En 2014, desde el COSED alertamos que la tasa de homicidios era de 29 por cada 100.000 y eso debió haber sido un signo de gran alarma”, explica.

De acuerdo con Cartagena Cómo Vamos, para el 31 de julio de este año se habían presentado 3.735 hurtos, un 65 % de los casos que ocurrieron en todo 2020. La gran mayoría, el 71 %, de cartageneros se sienten inseguros por la delincuencia, expresada en homicidios y hurtos.

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Según Goyeneche, en la ciudad convergen muchas más expresiones de inseguridad, como las riñas, el microtráfico y la exportación de drogas. “La delincuencia y otras expresiones de inseguridad están relacionadas con indicadores socioeconómicos débiles o casi inexistentes. Las zonas inseguras son también aquellas que tienen bajos niveles de escolaridad y altas tasas de informalidad, violencia intrafamiliar y delitos sexuales”, sostiene al explicar que la investigación y vigilancia que ha realizado el COSED durante los últimos 15 años señala a las comunas 4, 5 y 6 de Cartagena como los lugares más inseguros.

El director del COSED aclara que la inseguridad no es intrínseca solo a estos sectores. De hecho, destaca que los hurtos a residencias ocurren con mayor frecuencia en los estratos más altos y que las zonas turísticas concentran una gran parte de los atracos. Isabela Restrepo, directora de la Fundación Centro Histórico, dedicado a velar por la conservación del Centro, indica que esta zona de la ciudad cada vez es más difícil de transitar: “Como ciudadana tristemente debo decir que ya no es seguro caminar por el centro de noche, porque las actividades de prostitución, explotación sexual y microtráfico confluyen”.

Goyeneche, por su parte, insiste en que lo que sucede es que la inseguridad está presente en toda la ciudad, solo que de diferente forma: “El delito en Cartagena está estratificado. La dualidad de la ciudad es que, donde está la pobreza, está la muerte, y donde está la riqueza, está el hurto”.

La solución a la inseguridad se debe repensar

En el marco de una mesa de trabajo por la seguridad realizada en octubre, la procuradora general, Margarita Cabello, pidió a las autoridades de Cartagena que redoblaran esfuerzos para combatir la situación de inseguridad en la ciudad e insistió en que “no se quede simplemente en consejos de seguridad, sino que las decisiones se tomen, se ejecuten y se cumplan. El alcalde William Dau ha dicho que se aumentará el pie de fuerza para la temporada de fin de año y que “llegarán 50 policías más, en adición a otros 10 policías judiciales para llevar los casos que se detecten y judicializar a quienes los cometan y que haya castigo”.

Sin embargo, desde varios sectores han insistido en que estas medidas son insuficientes. “Las autoridades son incapaces de controlar lo que está pasando y tampoco creemos que esto sea un asunto de llenar la ciudad de policías; aquí lo que se necesita es salir de esta pobreza”, afirma Marisol. Una percepción que comparte Isabela Restrepo, quien sostiene que la inseguridad en esta zona se les salió de las manos a las autoridades cartageneras y que se requiere de la intervención del Gobierno

La Alcaldía también anunció que incrementará el control en zonas como la Torre del Reloj, donde se ha reportado la presencia de estructuras de explotación y abuso de menores, y que se implementará la estrategia “Eso No Va”, para realizar acciones de control, investigación y prevención de “las conductas delictivas asociadas con la explotación sexual, trata de personas, ventas de estupefacientes, hurto e instrumentalización de menores”.

David Múnera, secretario del Interior y Convivencia Ciudadana de la ciudad, también ha insistido en que las autoridades de Cartagena están coordinando una estrategia para combatir los delitos en la ciudad. El funcionario ha dicho que se priorizarían los homicidios y hurtos y que ya se aprobó la publicación de un cartel de los más buscados en cada uno de los delitos, con el fin de impulsar una campaña para la captura de todos los delincuentes.

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La Secretaría del Interior y Convivencia Ciudadana de Cartagena, a su turno, informó en octubre que concentraría sus esfuerzos en fortalecer el tejido social y la convivencia en barrios como El Pozón para lograr una mayor seguridad. Además, junto con la administración distrital, se anunció un fortalecimiento de los frentes de seguridad por parte del Distrito a la Policía Metropolitana de Cartagena.

Goyeneche explica que se necesita pensar en el mediano y largo plazo. “La inseguridad en Cartagena no se empeoró este año, ni hace dos o cinco; es un proceso acumulado, que necesita política pública”, indica. En el largo plazo, se debe pensar en inversión social en las zonas más vulnerables y garantizar que las políticas continúen. “Las políticas de hoy en día no tienen permanencia ni seguimiento. En esas condiciones, es difícil encontrar un buen resultado porque no hay continuidad”, puntualiza.

*Nombre cambiado a petición de la fuente.

María Camila Bonilla

Por María Camila Bonilla

Periodista con intereses en las áreas de medio ambiente, movimientos sociales y democracia, y conflictos y paz.mbonilla@elespectador.com
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