13 Jun 2021 - 2:00 a. m.

“‘Esa no es la respuesta’, me dijo un uniformado”: joven músico detenido por la Policía

El estudiante de música de la Universidad del Valle Álvaro Herrera Melo, cuenta por qué terminó afirmando, en un video, que hacía parte de “un grupo de vándalos” en lugar de decir que estaba tocando en un concierto, como consta en otros videos. Su “confesión”, mientras estaba tirado en el piso y botaba sangre de su cara y su pecho, fue grabada por un policía. Pero en lugar de ser prueba en su contra, lo salvó. Historia de un grave episodio que muestra la degradación de las confrontaciones.
Álvaro Herrera dice: "Solo pido que se investigue lo que pasó conmigo y que haya sanciones penales  y disciplinarias para los responsables".
Álvaro Herrera dice: "Solo pido que se investigue lo que pasó conmigo y que haya sanciones penales y disciplinarias para los responsables".

Todos conocemos el video en que usted dice que es un vándalo, mientras estaba tirado en el piso de una estación de Policía. ¿Quién lo estaba grabando y cuántas personas, además de quien grababa, estaban presentes en ese momento?

Eran unos cinco o seis policías, unos vestidos de civil y otros con uniforme. Quien me estaba grabando era un agente que sacó su celular después de agredirme física y verbalmente.

¿Cuáles agresiones sufrió?

El que me grabó y otros policías y civiles me daban puños y patadas. Mientras tanto, algunos me hacían preguntas como “¿quién le paga?”, “¿qué estaba haciendo allí?”. Si yo intentaba contestar algo, me volvían a golpear.

¿Cuándo lo detuvieron y quiénes eran las personas que lo capturaron?

Eran civiles, casi todos armados. No podría decir el número exacto de ellos, debido a la confusión y a las agresiones de que estaba siendo objeto. Pero eran más de cuatro. Tampoco sabría decir con plena certeza de quiénes se trataba. De lo que sí estoy seguro es de que algunos tenían chaleco antibalas sin distintivos de la Policía ni de otra entidad.

¿Cómo sabía que llevaban chalecos antibalas?

Porque eran muy notorios.

Descríbame, por favor, los momentos previos y posteriores a la retención ilegal de que fue objeto pues ningún civil, y menos aún sin identificarse, puede andar por ahí realizando capturas....

Ese 28 de mayo yo hacía parte de lo que se conoce, en Cali como el Cacerolazo Sinfónico, un movimiento musical que se gestó en el marco de las manifestaciones que se iniciaron el 28 de abril. Debido a la alteración del orden público que se estaba presentando, terminamos el concierto y me retiré, a pie, para irme hacia mi casa por otra ruta. Como las confrontaciones tenían lugar en la carrera 100, barrio Ciudad Jardín, me fui por la calle 16, rodeando el campus de la Universidad del Valle. Mientras caminaba, vi a un grupo de motociclistas mirando los choques que se presentaban en la avenida Cañasgordas. Me detuve en el centro comercial Jardín Plaza y escuché disparos. En ese momento empecé a grabar con mi celular para registrar lo que estaba sucediendo. Unos veinte minutos después, hacia las 4 de la tarde, empezó una arremetida de civiles armados con fusiles y armas cortas que se encontraban detrás de un contingente policial que estaba apostado sobre la avenida.

Disculpe la interrupción: ¿los civiles armados estaban con los policías?

Sí. Y en ningún momento vi que los policías increparan a los hombres armados o que trataran de detenerlos. Con más precisión puedo afirmar, porque se conocieron videos que subieron después a las redes, que había agentes detrás, al lado y delante de esos civiles. Parecía que hacían parte del mismo grupo. Como le dije, yo estaba grabando todo lo que estaba pasando. De repente, algunos de los civiles armados retrocedieron y uno de ellos se detuvo en el otro lado de la avenida y me apuntó con su arma. Cuando lo vi, en un acto instintivo, cogí una piedra del suelo como para tratar de defenderme y empezamos a gritarnos a lo lejos. De pronto, siento que otro hombre armado, que llegó por mi lado izquierdo, me sometió apretándome el cuello como si quisiera ahorcarme. Muy rápido llegaron más civiles y, entre todos, empezaron a someterme y a maltratarme física y verbalmente. En videos grabados por otras personas que estaban cerca, se muestra esa escena y mi forcejeo para zafarme pero no lo logré. Primero, eran muchos, y segundo, yo tenía mi instrumento musical –un corno– cruzado en la espalda y no podía moverme muy bien. Cuando caí al suelo, me cogieron a patadas. Después me levantaron y, como muestran las imágenes, ya mi camisa estaba totalmente rasgada. Por eso me veo sin ella en las grabaciones posteriores. Esos mismos civiles me condujeron sin soltarme y entre forcejeos, me entregaron a dos uniformados a los que les dijeron que yo era un vándalo.

Cuando los civiles lo cogieron a la fuerza y se lo llevaron, ¿usted sabía para dónde iba? ¿Cómo terminó en la estación de Policía si la retención había sido hecha por personas que aparentemente no eran de la institución policial?

Insisto en que era obvio que estaban juntos. Sin embargo, quienes me detuvieron eran civiles sin identificar. Cuando me entregaron a los uniformados, como consta en otro video, me quitaron el corno. “Miren, este es un vándalo, mírenlo”, les dijeron los de civil a los agentes. Estos me llevaron preso sin decirme nada.

¿Nunca le dijeron por qué razón lo detenían, de qué lo acusaban ni cuáles eran sus derechos?

Ni una palabra. Fui conducido por ellos dos, pero los civiles nos seguían, detrás. Me llevaban en dirección al CAI de Ciudad Jardín. Cuando pasábamos al frente de una camioneta blanca, tipo Toyota, uno de los hombres armados dijo: “metámoslo a la camioneta, metámoslo a la camioneta”. Yo me asusté y empecé a echar hacia atrás y a decir “no, no, no”. Luego me condujeron hacia una patrulla que estaba estacionada unos metros atrás de la camioneta. Uno de los policías añadió, con total claridad: “¿Por qué no lo desaparecemos?”. Me metieron a la patrulla y cuando estaba entrando al vehículo, un civil me pegó fuerte contra la puerta. Al final me llevaron a la estación de La María.

¿Es cierto, como se ha dicho en algunas partes, que personas de Ciudad Jardín, barrio en donde ocurrió su retención ilegal, aplaudían a los civiles mientras lo arrastraban a usted por la calle, hacia los policías uniformados?

Sí, es verdad. Eran personas que estaban paradas en las aceras y entre las cuales había señoras mayores de edad. Ellas aplaudían a los civiles armados y también a los policías y les gritaban “bravo, bravo, gracias, gracias”.

¿Alguien les preguntó a los uniformados por qué lo detenían o qué estaba haciendo usted y por qué estaba ensangrentado?

No. Nadie preguntó nada, nadie me defendió. Al contrario, aplaudían porque me llevaban preso.

¿Qué sucedió en la estación antes de que uno de los uniformados empezara a grabarlo?

En cuanto me entraron a la estación, empezaron a agredirme, como ya había señalado. Perdí la noción del tiempo por los golpes y tal vez por el temor que sentía.

Quienes lo golpeaban, pateaban e insultaban, ¿eran los mismos civiles y policías que lo retuvieron en la calle o se trataba de otros?

Eran algunos de los civiles que me agredieron en la calle. Por eso me pude dar cuenta de que podían ser policías aunque no tuvieran uniforme, no solo porque se encontraban en el mismo grupo, sino por la forma como se expresaban, por el lenguaje que usaban entre ellos, por la familiaridad entre unos y otros y por su confianza para moverse dentro de la estación.

¿Por qué terminó diciendo que era un vándalo sabiendo que lo estaban grabando?

Debido a los golpes físicos y al maltrato verbal, yo sabía que mi situación era difícil. Al principio, cuando el policía me preguntó, con la cámara encendida, qué estaba haciendo en la protesta, yo dije la verdad: que estaba en el Cacerolazo Sinfónico. “Esa no es la respuesta”, me dijo otro, después de que suspendieran la grabación. Me volvieron a golpear y repetían que esa no era la respuesta. Imaginé lo que querían escuchar y respondí cuando el policía volvió a activar la cámara. Fue cuando contesté lo que aparece en el video que ellos mismos publicaron: que estaba con los vándalos; pero trataba de divagar y dije un nombre y número de identidad falso para protegerme. Cuando hice esas afirmaciones, dejaron de golpearme, aunque siguieron insultándome.

¿Cuánto tiempo duró su detención? Después de grabado el video, ¿qué más ocurrió en la estación?

Ahí estuve detenido con otros cuatro chicos que encontré allí. Nos tenían en el piso, esposados. Un tiempo después aparecieron unas delegadas de la Personería de Cali, pero antes de que ellas entraran, un uniformado que hacía las veces de personal de salud nos limpió las heridas. Los otros detenidos también habían sido golpeados. Cuando las delegadas llegaron a donde estábamos, ya no había rastros de sangre. Ellas nos permitieron hacer una llamada, a cada uno, desde sus celulares. Yo llamé a mi mamá y fue así como ella se enteró de que estaba detenido. Después de que las delegadas se fueron, nos volvieron a esposar.

¿Cuánto tiempo después los liberaron?

Pasaron varias horas y empezaron a llegar otros civiles, así como el representante John Jairo Hoyos quien, según supe, es miembro de la Comisión de Paz de la Cámara, para verificar la situación de Cali ese día en que se presentaron varios hechos de orden público. Los policías lo obligaron a retirarse. Otro policía se dirigió a nosotros y nos gritó que si estuviéramos a cargo de él, nos pondría un arma en la mano y nos “metería” cuatro años de prisión porque su palabra valía más que la nuestra. Más tarde, otro pidió que nos dieran alimento y bebida. En la noche fuimos conducidos a una sede del CTI de la Fiscalía en Ciudad Jardín, pero no nos permitieron ingresar. Tuvimos que regresar a la estación y después nos trasladaron a la URI de la Fiscalía, en el centro de la ciudad. Allí tomaron nuestros datos y fuimos trasladados al hospital San Juan de Dios para que nos examinaran. Uno de los detenidos que estaba conmigo, tenía una herida protuberante en la cabeza, los otros, contusiones, y yo, además de un golpe en la cabeza, estaba lacerado en la mayor parte del cuerpo. Los dictámenes médicos determinaron que algunos de los golpes que me propinaron fueron ejecutados con objeto contundente. Hacia las seis de la mañana nos condujeron de regreso a la URI, en donde tuvimos que esperar varias horas para rendir declaración.

¿Cuándo y quién determinó que ustedes habían sido capturados de manera ilegal y quedan libres?

En la URI rendimos declaración oficial ante la Fiscal 111 Local, que determinó que los procesos de captura fueron ilegales debido a que los policías no presentaron pruebas de que habíamos cometido los delitos que nos imputaban. Hacia las 6 y media de la tarde del día siguiente nos dejaron salir.

Mientras usted estuvo retenido, ¿supo que los patrulleros que lo grabaron, habían subido el video en que usted aceptaba ser parte de un grupo de vándalos y que este video fue el que despertó las alarmas entre sus compañeros y el que, finalmente, terminó salvándolo?

Me vine a enterar de eso justo cuando me estaban haciendo curaciones, en el hospital. Uno de los médicos me identificó y fue quien me contó. Me dijo “usted se volvió famoso, ¿no?”. Le pregunté por qué. Me contó que todo el mundo me estaba buscando. En realidad, no me di cuenta de la publicación del video ni de lo que había provocado sino cuando salí libre.

¿Quién lo estaba esperando?

Mi mamá se encontraba afuera con varios de mis amigos más cercanos y colegas músicos, quienes desde tempranas horas de la tarde estaban haciendo un plantón al frente de la URI. Ellos contaron, después, que una camioneta del Ejército llegó al frente y que de ella bajó una fotógrafa para registrar con su cámara a quienes estaban en el plantón. Solo se fue cuando mis compañeros la increparon por estar tomándoles fotos.

¿Por qué supieron que la camioneta era del Ejército?

Porque había soldados dentro del vehículo. Si ella estaba en la camioneta y descendió para tomar fotografías, mis compañeros dedujeron que estaba cumpliendo una misión oficial.

¿Usted es un participante habitual de las marchas?

Sí, desde el paro estudiantil de 2018 y he participado siempre, en manifestaciones pacíficas por la difícil situación del sector educativo, nuestra falta de oportunidades y, en esta coyuntura, porque en el sector artístico estamos muy afectados económicamente y no hemos recibido ni hay programadas ayudas del gobierno central.

¿Ha vivido otros choques entre manifestantes y agentes del Esmad o patrulleros?

Sí, pero nunca me había tocado en carne propia una agresión o una detención.

¿En qué o en quién pensó cuando uno de los policías dijo que por qué no lo desaparecían?

Lo único que se me ocurrió hacer, fue rezar.

¿Qué ha sucedido después de que se conoció su historia? ¿Se ha iniciado alguna investigación contra quienes lo retuvieron, civiles y uniformados?

No, que yo sepa. No hay ninguna investigación al respecto. De hecho, el comandante de Policía de Cali, en declaraciones a los medios, afirmó que fui capturado in fraganti en actos de vandalismo contra el CAI de Ciudad Jardín.

Pero, ¿esas declaraciones fueron antes o después de su libertad? Pregunto porque él podía estar confundido...

Después de que me dejaron en libertad.

Ha tenido algún contacto con el inspector general de la Policía o con otra oficina de esa institución para denunciar los hechos?

No, porque no confío en ellos.

“Detenido” por civiles armados y sin identificar

Un día después de que fuera retenido en el barrio Ciudad Jardín, de Cali, de manera totalmente irregular, por parte de un grupo de civiles armados y con chalecos antibalas, sin identificación, el estudiante de música Álvaro Herrera Melo, chico de clase popular cuya familia siempre ha vivido en zonas rurales, fue dejado en libertad por orden de una fiscal que, conocidas las circunstancias de su retención en la calle, cerca de donde se presentaban unas confrontaciones en las protestas del 28 de mayo, determinó que debía cesar su captura. El caso del joven músico se hizo público por encima de otros, porque en la estación de Policía en donde permaneció, en calidad de detenido durante unas 30 horas, fue grabado con la cámara de celular de un uniformado mientras aseguraba que estaba tirando piedra y que era un vándalo. Cuando el video de presunta aceptación de culpa fue subido a las redes, los compañeros de Álvaro que habían estado con él durante un concierto que hacía parte de las protestas, reprodujeron otros videos en que constaba que, a la misma hora y día, el estudiante estaba tocando su corno con la orquesta universitaria. Pese a la gravedad de los hechos y las evidencias, Fiscalía ni Procuraduría ni la propia Policía han anunciado apertura de alguna investigación-.

“Espero seguir con mis estudios y mi vida musical”

Usted ya tiene abogado que lo representa ¿Cuáles acciones legales interpondrá?

Solo pido que se investigue lo que pasó conmigo y que haya sanciones penales y disciplinarias para los responsables. No tengo intenciones de pedir indemnización pero sí insistiré en que se haga justicia.

¿Qué ha sucedido con usted después de esa experiencia tan traumática que sufrió hace unos 15 días?

La Orquesta Filarmónica de Bogotá, al conocer mi caso y enterarse de mi liberación, me hizo invitación formal para participar en un concierto que se llevó a cabo el miércoles de esta semana. Amigos y familiares hicieron donaciones y así pude viajar; y el hospedaje corrió por cuenta de la orquesta. Fue un lindo concierto en el Park Way que contó con la presencia de Nicolás Montero, secretario de Cultura, del Veedor Guillermo Rivera, de la alcaldesa de Teusaquillo y de los directores general y artístico de la Filarmónica. También estuvo la representante María José Pizarro. Estoy agradecido con ellos y espero seguir adelante con mi vida habitual, mis estudios y con mi vida musical.

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