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2 Jun 2021 - 2:57 p. m.

Kimy Pernía Domicó: por denunciar esto lo asesinaron hace 20 años

El 2 de junio de 2001 los paramilitares al mando de Salvatore Mancuso asesinaron en Córdoba al más importante miembro de la comunidad Indígena Embera Katío. Rescatamos un discurso que el líder dio en la Universidad Nacional contra la construcción de la represa de Urrá, la cruzada que le costó la vida.

Kimy Pernía Domicó * / Especial para El Espectador

Kimy Pernía, líder indígena embera katío del Alto Sinú (Córdoba), había nacido en 1950 y fue desaparecido por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) el 2 de junio de 2001. Lideró la lucha contra la construcción de la represa hidroeléctrica de Urrá I.
Kimy Pernía, líder indígena embera katío del Alto Sinú (Córdoba), había nacido en 1950 y fue desaparecido por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) el 2 de junio de 2001. Lideró la lucha contra la construcción de la represa hidroeléctrica de Urrá I.
Foto: Archivo Desaparecidos.org

“Mi nombre es Kimi Pernía Domicó y pertenezco al pueblo Êmbêra Katío del Alto Sinú. Hoy estoy aquí como testigo y como víctima del impacto desastroso de un megaproyecto que está afectando a mi comunidad, a los pescadores y campesinos del Medio y Bajo Sinú, a la gente de Córdoba... y también a ustedes, que son los que pagan los negocios absurdos de los que mandan en Colombia. (Recomendamos: Así confesó el paramilitar Salvatore Mancuso el asesinato de Kimy Pernía).

Los Embera del Alto Sinú, habitamos en un territorio de 103.517 hectáreas que conforman el resguardo Êmbêra Katío del Alto Sinú, en el Parque de Paramillo. Allí nacen los ríos Esmeralda (Kuranzadó), Verde (Iwagadó), Cruz Grande (Kiparadó) y el Sinú (Keradó). Nuestra tierra es el lugar mejor conservado del Parque. La población es más o menos de 2.400 personas, agrupadas en 450 familias. Más de la mitad tiene menos de 18 años. Los que tienen más de 50 años no son más de 50 personas.

Según nuestras creencias, el agua y los pescados son un bien común para ser compartidos con toda la gente. Nosotros creemos que Karagabí nos confió la responsabilidad de conservar el agua y el bosque para los indígenas y los no indígenas. La supervivencia de mi pueblo depende de los ríos. El río (DO) da nombre a los lugares por donde pasa y crea las historias: Apartadó (Río de plátano), Chigorodó (Río de guadua), Chibugadó (Río de abarco); Pawarandó (Río de agua tibia), por mencionar algunos ejemplos. (Más: En este video Martha, la hija de Kimy, cuenta cómo ocurrió el crimen).

Pero ahora estamos en peligro. La dieta de los Êmbêra Katío está basada en las proteínas que recibimos de las diversas especies de pescados que sacamos del río. Esta dieta se complementa con arroz, yuca y plátano que nosotros cultivamos en nuestros campos. Así vivíamos hasta hace 4 años.

En 1995, la construcción de la Represa Urrá desvió el río Sinú. Desde entonces la situación cambió totalmente. La represa trajo la muerte a nuestra gente: muerte de los pescados; muerte de los miembros de la comunidad que han sentido la pérdida de proteínas, debilitando su salud, y la muerte de nuestros líderes que han protestado y desafiado este megaproyecto. La represa es como una pared que corta el río Sinú e impide la subienda de los pescados. En este momento, pescados como el bocachico, la yulupa, la charúa, el barbule, están prácticamente acabados.

Algo más, que seguramente los Ministros del Medio Ambiente y sus funcionarios no saben: Urrá es también una palabra Êmbêra. Urrá es una abeja pequeña. Para hacernos daño, hasta nuestros nombres se han robado.

1. PARA EL GOBIERNO Y LA EMPRESA, SÓLO EXISTIMOS COMO PROBLEMA

Desde hace casi 40 años, se viene hablando de Urrá. Pero en el sector eléctrico no se hablaba de los Êmbêra. Era como si no existiéramos. Los ingenieros pasaban por nuestros tambos, por el territorio de nuestra propiedad, pero nunca escribieron que fuéramos personas con derechos. Servíamos para la foto. En 1951 se hizo el primer estudio donde se señala la Angostura de Urrá como sitio de embalse. Pero los Êmbêra no aparecemos en ese estudio.

En 1971 CORELCA contrató un estudio para ver si era posible un proyecto hidroeléctrico de cerca de 300.000 kilovatios. En 1977 se presenta otro estudio. Ahora sí, de Urrá I y Urrá II. En esos estudios no se menciona la existencia de los indígenas en la región. El mismo año se declara de utilidad pública la zona del proyecto. Metieron nuestro territorio en esa zona y ni siquiera nos preguntaron.

En 1982 hacen el convenio con la empresa rusa (V.O. Energomachexport) para el diseño, suministro y montaje del equipo hidroeléctrico. En 1985 se hace contrato con Skanska Conciviles (sueca) para la construcción de obras civiles. Tampoco nos dijeron nada. En 1992 se crea la Empresa Multipropósito Urrá S.A. y seis meses más tarde, el entonces Instituto de Recursos Naturales Renovables, ahora Ministerio del Medio Ambiente, otorga la licencia para la construcción del proyecto. Tampoco nos preguntaron.

Ni le preguntaron a los pescadores, ni a tos campesinos.

2. LOS IMPACTOS QUE HEMOS IDENTIFICADO

Se ha dicho que Urrá es una necesidad para la región. Pero nosotros sabemos otra cosa. Cuando aprobaron la obra, tuvieron que decir que era multipropósito, porque la sola generación de energía es muy poquita. ¿Cuáles eran los otros propósitos? Dizque controlar las inundaciones. Pero el presidente de Urrá reconoció en una revista de Montería, que se llama Impacto, que la represa no iba a controlar todas las inundaciones, sino las menos graves. ¿Entonces para qué era la obra?.

El propósito de la represa era secar los humedales y las ciénagas, para que el Incora se las titulara a los terratenientes de Córdoba, que todos saben quiénes son y cómo actúan. La Corte Constitucional ordenó al Incora parar esas titulaciones ilegales y a los alcaldes hacer los trámites para devolver esas tierras a la nación. Y también era para que la clase política de Córdoba convirtiera la empresa en un negocio clientelista.

No es cierto que sea una obra que trae beneficio: Nosotros identificamos 105 impactos provocados por el proyecto; solo cinco de ellos son positivos. Los impactos más importantes del proyecto son: Descomposición de más de 7.000 hectáreas de plantas. Dijeron que eso no era importante, pero ahora en Tierralta hay una nube de mosquitos en todas partes.

Alteración gravísima de importantes ecosistemas: páramo, selva húmeda, humedales y estuario. Dijeron que eso no era tan grave, pero como han dicho los pescadores, ya el agua para las ciénagas se acabó y los pescados se están asfixiando. Acabó con el pescado que subía al Alto Sinú y le dañó la puesta de los huevos al Bocachico. Le dañó la Economía de los pescadores del Bajo Sinú.

Nos trajo la división interna, que hoy nos cuesta vidas, pérdida de la cultura. Atrajo el conflicto armado. Nos dañó el transporte por el río. Penetración de la cuña Salina en el Estuario. Va a inundar a 130 personas y obliga al desplazamiento de 280 personas. Se van a inundar las tierras más fértiles del territorio del pueblo Êmbêra, y los cementerios y sitios sagrados (Jaidéra).

Pregunto: ¿Todos esos daños se justifican para una obra que va a costar casi 780 millones de dólares y se va a vender por menos de 200 millones de dólares? La Hidroeléctrica de San Carlos, que costó 300 millones de dólares generará 350 megavatios, mientras Urrá generará solamente 340 megavatios. La vida útil del Proyecto es estimada por la propia Empresa en 50 años, pero la firma monitora internacional (MONENCO AGRA) de Canadá la proyecta a 2O años. Quienes conocen del tema nos informan que será mucho menos aún.

3. NUESTRA LUCHA

Por eso es que peleamos y hemos peleado. En 1994 hicimos el Do Wambura o “despedida del Río”, primera manifestación masiva del Pueblo Êmbêra frente al proyecto hidroeléctrico. No era una movilización para aceptar la obra y la derrota. Sino para decirle a todo el departamento que si no se movilizaba el río iba a morir. La historia nos ha dado la razón.

Luego ocupamos la Embajada de Suecia. Allí se acordó la participación en los beneficios de la hidroeléctrica por la inundación de parte de nuestro territorio. Luego vienen los mayores problemas internos porque se ordenó la suspensión del corte de madera, pues varios indígenas vivían de esta actividad. Los madereros se oponen a nuestra decisión, y buscan el apoyo de la Alcaldía, Urrá y Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior. Aprovechando el conflicto interno, Urrá suspende los proyectos del Plan de Etnodesarrollo.

Fue cuando presentamos la tutela contra Urrá y la Alcaldía de Tierralta. Perdimos en el Tribunal Superior de Córdoba y en la Corte Suprema. Mientras tanto, ocurre la quema de la canoa de la Organización indígena por los paramilitares, hay amenazas contra las comunidades de Río Sinú y Verde. Es asesinado por paramilitares ALONSO DOMICO JARUPlA.

Hace un año, la Corte Constitucional tutela los derechos fundamentales a la supervivencia, a la integridad étnica, cultural, social y económica, a la participación y al debido proceso del Pueblo Êbêra Katío del Alto Sinú. Allí se le ordena al gobierno que suspenda el llenado, mientras se hace la consulta que ordena el Convenio 169 de la OIT. Además ordenó una indemnización que nos trajo más problemas que beneficios.

A principios de este año, un grupo paramilitar retiene 10 indígenas, quema varias canoas y asesina a ALEJANDRO DOMICO. Pero el Ministerio del Ambiente y Urrá se pasan por encima su Ley. Y empiezan el llenado del embalse sin que haya consulta con el pueblo Êbêra Katío. Eso se hizo con autorización del Ministerio, como lo reconoce en la Licencia Ambiental. La Defensoría y nosotros protestamos y denunciamos eso en marzo. Pero nadie hizo caso. La Procuraduría no investigó nada y el delegado parecía estar haciéndole el trabajo a la empresa.

Un mes después, el 24 de abril, es asesinado en su casa, nuestro líder y vocero en este proceso LUCINDO DOMICÖ CABRERA. Las amenazas a nuestros líderes continúan, lo que obliga a que tres de ellos abandonaran temporalmente la zona. A pesar de todo eso, entregamos nuestra propuesta de Consulta y Concertación enfatizando en necesidad de un acuerdo único para que no se afectara más nuestra integridad como pueblo.

Pero el Gobierno Nacional siguió impulsando dos acuerdos, buscando con engaño, la autorización de los Gobernadores indígenas para el llenado y operación del embalse. El Ministro del Ambiente, Juan Mayr, quiso hacer firmar a los 3 Gobernadores Mayores un acta donde se aceptaba el llenado del embalse antes del proceso de consulta.

Como estas artimañas no dan resultados, los Ministerios del Interior y Medio Ambiente, así como la Empresa Urrá, días después, firman preacuerdos con un sector del pueblo Êmbêra, en materia de indemnización y de reposición de tierras. El gobierno acepta la entrega de tierras para uso exclusivo de un sector del pueblo Êmbêra (una finca), cuando el territorio es de todos. Y avala el pago de una indemnización de 45 mil pesos mensuales a cada persona, que ya estamos viendo lo que produce; abandono del territorio, alcoholismo, prostitución.

Es una consulta en medio del terror. En junio, en un ataque paramilitar a Saiza, en límites del territorio del resguardo, son heridos dos Êmbêra, que son trasladados al Hospital de Tierralta. De allí se remiten a Montería y en la vía son interceptados por paramilitares, quienes sacan de la ambulancia a RUBÉN DARÍO MOSQUERA PERNÍA, sin que se sepa de su paradero todavía.

Así fue como nos sentamos a la mesa en agosto. Sabiendo que el Ministerio del Ambiente estaba del lado de la Empresa y contra nosotros; sabiendo que el gobierno no iba a facilitar un acuerdo para poder decidir por su lado; sabiendo que nuestra oposición nos significaba riesgo de muerte.

El gobierno, a través de la Dirección de Asuntos Indígenas, convocó a dos mesas de concertación con Urrá. Con dos mesas, suponiendo que iba a haber acuerdo en ambas, esos acuerdos iban a ser diferentes. Y entonces el Ministro del Ambiente podía decidir diciendo que no tenía otra alternativa. De todos modos, ni siquiera presentaron propuestas en la mesa.

La empresa y el gobierno utilizaron métodos de mala fe y dividiendo a nuestras comunidades. Nos han ofrecido pequeñas cantidades de dinero a cambio de un acuerdo. Algunos de nuestros compañeros, los del Cabildo de Río Esmeralda, aceptaron esa propuesta, sin tener en cuenta los impactos de la obra y el daño a nuestra vida. Pero muchos de nosotros estamos muy convencidos que el daño a nuestro medio ambiente y a nuestra seguridad alimentaria es irreparable y que ningún pago pueda compensar eso.

A menos que obtengamos una ampliación a nuestro territorio para que podamos cultivar y pescar, nuestra sobrevivencia como pueblo está en grave peligro. No comemos plata, y nuestros ancianos nos han prevenido y nos han dicho que el dinero trae grandes males. Esa era nuestra propuesta en la mesa.

No hubo acuerdo. Mejor dicho, hubo un acuerdo por dinero con algunos lideres del río Esmeralda. Cuando esas comunidades rechazaron el acuerdo que se había firmado, apareció una carta de los paramilitares a los Ministros del Interior, Medio Ambiente y Minas, al presidente de Urrá y a la Comisión Quinta del Senado -donde están los senadores cordobeses como Julio Manzur, Salomon Náder y Julio César Guerra- en la que dicen que la posición de los Êmbêra es presionada por la guerrilla y que no van a dejar que eso pase. Mejor dicho, nos amenazan a todos nosotros y a nuestros amigos y colaboradores.

En esa carta, los paramilitares exigían que se hiciera el llenado inmediatamente. Cinco días después, luego de una reunión de alto nivel de Pastrana con esos senadores y ministros, salió la licencia. Lo de la licencia es otra historia. Lo que importa es mostrar qué ha pasado luego.

Urrá empezó a llenar el 18 de noviembre. Pero hay 130 Êmbêra que no se han reasentado ni piensan hacerlo. Pregunto: ¿Nos van a inundar? Hace cinco días, otras 40 familias bajaron a la zona de inundación y han empezado a hacer sus tambos. Pregunto: ¿Los van a inundar también?. ¿0 nos van a sacar a balazos?. Urrá no tiene permiso pare usar nuestras tierras. Para hacerlo tienen que tener una escritura pública. Preguntamos: ¿Van a inundar una tierra que no les pertenece?

Luego de la inundación creció la nube de mosquitos. Los compañeros pescadores han contado cómo se han formado charcas donde los pescados se han muerto y empieza a oler podrido. Las ciénagas ya no reciben agua. Algunas casas se han derrumbado. También nos llegó la información de que el agua salada del mar ha empezado a meterse. Las islas que se han formado con la inundación, han dejado atrapadas a las iguanas. Nosotros, y no Urrá ni el Ministerio del Ambiente, hemos rescatado a esos animalitos.

Por otra parte, Urrá ha empezado a hacer pagos en efectivo a las comunidades de río Esmeralda y eso ha producido mucho problema, mucho dolor. Me duele decirle a ustedes que de esas comunidades ya hay 200 que viven en Tierralta, porque ni la Corte Constitucional, ni Urrá, ni nuestros hermanos, fueron capaces de decirle NO a ese dinero maldito y darse cuenta que plata de bolsillo era dañina. Nosotros siempre exigimos que no fuera plata de bolsillo, sino recursos para proyectos colectivos.

Ese dinero también ha producido la descomposición social: con el conocimiento y aval de Urrá, hay casos en que una persona cogió los hijos de otros Êmbêra y los registró como propios para pedir la plata de la indemnización. En muy poco tiempo, los papás de esos niños van a pelear y puede haber conflicto de muertos. A nosotros nos han acusado de estar contra el desarrollo. Esa es una palabra difícil. Como decía Abadio Green, más que analizar el desarrollo, nos ha tocado defendernos de él.

Yo conocí el desarrollo hace como 20 años, un día que un cura de apellido Betancur, nos dijo que si no aceptábamos la represa nos íbamos para el infierno. Para nosotros el desarrollo ha significado el desconocimiento de nuestros derechos, la muerte del pescado, la división de nuestra comunidad, la muerte de Lucindo Domicó. El desarrollo para nosotros es que nos cambiaron de sitio los restos de nuestros muertos como si fueran huesos de animales. El desarrollo para nosotros es que inunden 28 lugares sagrados.

Creemos que para los campesinos y pescadores el desarrollo tampoco ha sido mejor, pues ha significado el secado de las ciénagas y los humedales. El desarrollo es que nos quitaron las ciénagas para luego titulárselas a los ricos de Córdoba. Hasta ahora, lo que conocemos del desarrollo es que a los que defendemos la vida y el medio ambiente nos dicen que somos egoístas; y a los cinco políticos y los Bancos que quieren ganar plata con Urrá, les dicen que representan el interés de la nación.

Si eso es el desarrollo, entonces tienen razón los que nos acusan. Porque nosotros si estamos contra ese desarrollo. Es muy importante que todos ustedes sepan toda esta forma como se ha comportado el Ministro del Medio Ambiente en este caso, que no es muy distinto a lo que hizo con nuestros hermanos U´was.

Primero, autorizó un prellenado sin que hubiera consulta. Luego, quiso engañar a nuestros Nokó mayores, para que autorizaran llenar el Embalse y dejaran la consulta para después. Firmó un acuerdo en el que se acepta que un territorio que debía entregársele a los Êmbêra se usara de forma exclusiva por un sector de la comunidad como si fuera una finca. Luego en la licencia desconoce toda la propuesta de los Êmbêra, y no estudió ninguno de los puntos de la reposición. EI propio Ministerio de Minas le mandó un concepto donde se dice que Urrá no tenía Plan de Manejo Ambiental todavía en septiembre de este año y sin embargo, le dio la licencia a la empresa.

El Ministro aparece en todas partes como defensor del medio ambiente y amigo de los indígenas. Pregunto: ¿Puede ser defensor del medio ambiente una persona que autoriza una represa sin que haya Plan de Manejo? ¿Puede ser amigo de nosotros una persona que usa a los indígenas como floreros para sus fotografías, pero que no respeta ni entiende nuestras propuestas?

Creemos que no. Que no es amigo. Ni de nosotros ni del medio ambiente. Él se pone unas aseguranzas (manillas) koggi, pero tiene el corazón en los bancos y en las transnacionales.

4. ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE LA LICENCIA AMBIENTAL OTORGADA A URRÁ

El Ministerio no podía expedir licencia, porque no hubo consulta. Fue una decisión arbitraria y autoritaria, pues nunca buscó llegar a acuerdo con nosotros para poder decidir por su cuenta. Nunca actuó de buena fe y con la transparencia necesarias. El Ministerio del Medio Ambiente nunca nos pidió nuestros estudios de ambiente, sociales o de suelos, ni nos pidió nuestra descripción de los impactos, ni los proyectos para mitigar y prevenir impactos. Solo tuvo en cuenta lo que entregó Urrá. En la licencia dicen que lo hicieron, pero eso es falso y no tienen cómo demostrarlo.

El Ministro del Ambiente reconoce en la licencia que Urrá no ha cumplido con todas las obligaciones del Auto 828 del propio Ministerio, tales Como Plan de contingencia para el llenado, o el Plan de Ordenamiento Pesquero del Embalse y la Cuenca Alta (es decir, el territorio Embera). A pesar de eso, le otorga la licencia.

La Empresa Urrá no obtuvo el consentimiento de varias comunidades para la implementación del plan traslado y reubicación. Por lo tanto, un grupo de familias de las comunidades indígenas de Sambudó, Dozá, Beguidó y Amborromia, no están cobijadas bajo el plan de reasentamiento. Aquí volvemos a preguntar: ¿Nos van a inundar’? ¿Podían darle la licencia, sin que hubiera reasentamiento?

Ahora dice en la resolución que responde las reposiciones, que si Urrá necesita una escritura pública para usar nuestro territorio, eso no es asunto del Ministerio sino de Urrá. ¿Cómo va a resolverlo la empresa? La licencia es un listado de expectativas. En todas las páginas se habla de que Urrá podrá cumplir “después” las obligaciones que debió cumplir “antes” de la licencia. La licencia ambiental, debe otorgarse sólo una vez se haya verificado que todas las condiciones requeridas se han cumplido en forma completa.

En la realidad la licencia considera que hay dos pueblos, que tienen impactos diferentes y que deben ser tratados de manera diferente. Mejor dicho, la licencia son “dos licencias”, lo que no sólo divide a nuestro pueblo sino que hace totalmente inútiles las medidas de mitigación. La licencia no resuelve la obligación de Urrá de reconocer una participación en beneficios al pueblo Êbêra y opta por dar una renta, lo cual es totalmente inconstitucional. La única razón por la cual el gobierno no resolvió este punto, es porque implica reconocer esta participación en beneficios a todos los pueblos indígenas. El Ministerio se toma la libertad de modificar nuestro Plan Êmbêra y “decide” en un alarde de autonomía indígena, unir la raíz Êmbêra Wandra y la raíz Dazhi Zho.

5. LA OTRA PARTE DE LA LICENCIA: EL CONCEPTO TECNICO 330

El concepto técnico 330 del 5 de octubre, es decir, la misma fecha de la licencia y que hace parte de la licencia, está lleno de imprecisiones, errores y hechos inexistentes. No vamos a concentramos en cada uno, porque duraríamos un día:

Se habla de documentos entregados antes de ser pedidos, como el Plan de reforestación. O de documentos aprobados en reuniones que no existieron. Se corrigen Autos de hace un año, para quitarle responsabilidades a la empresa. Se acepta como acciones ejecutadas el traslado de peces, que no dio resultados favorables porque era una medida errónea y fue un fracaso. Se habla de documentos discutidos con las comunidades, los cuates nunca lo fueron, como el Plan de Contingencia para el llenado del embalse. Se llega al extremo de afirmar que el reasentamiento de las familias se cumplió a principios de año, cuando a la fecha hay más de 130 personas que no se han reubicado. Se dice falsamente que todo el Plan de Ordenamiento Pesquero ha sido aprobado. Mejor dicho, es una novela de “ciencia ficción”.

6. LA CONSULTORÍA DE IVAN ORDOÑEZ

Por otra parte, el Ministerio del Medio Ambiente y el de Minas, mandaron a hacer una consultoría para evaluar la propuesta de Urrá, al ingeniero JAIME IVAN ORDOÑEZ. Está escrito en los términos de los ingenieros, pero igual los leemos: Hay omisión de Planes de Manejo ambiental, Planes de Monitoría y Seguimiento y Planes de Contingencia detallados.

En su segundo Memorando al Ministerio del Medio Ambiente, en Agosto 13 de 1999, el evaluador formalizó su observación de que ninguno de los informes evaluados hasta esa fecha tiene carácter de Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del Proyecto, y que su contenido y conclusiones están lejos de ser suficientes como elemento de juicio para el otorgamiento de une licencia ambiental, de acuerdo con las consideraciones técnicas y legales que son pertinentes.

... “No existe un solo volumen donde se concreten y resuman todas las evaluaciones de impactos, se establezcan todas las condiciones de manejo, y se fijen todas las políticas del Proyecto sobre Planes de Monitoría y Seguimiento y Planes de Contingencia. Las políticas están por esta razón, en una serie de libros parciales, dispersos y difíciles de utilizar en forma práctica, donde además se han pasado por alto la conectividad que debe existir entre los aspectos tratados en los informes originales y las condiciones nuevas que se han encontrado en la presente evaluación”

Se estableció además, que en el campo de calidad del agua, los informes sugerían un nivel inaceptable de incertidumbre sobre los efectos del llenado y operación del embalse, en la calidad del agua del río Sinú y de las cuencas media y baja del mismo. Y hay omisión de un análisis detallado de la variación de la cuña salina continental y de la cuña satina en el río Sinú, bajo la presunción de que existe suficiente información para esperar que los efectos ambientales son descartables por su escasa magnitud, (no cuantificada con precisión).

Dice el consultor que en la totalidad de los casos hace falta rigurosidad en el tratamiento de estos problemas como impactos ambientales de un proyecto, que es sin duda alguna, agresivo sobre el medio ambiente, y que por lo tanto, no justificaba tampoco el otorgamiento de una licencia con los informes existentes, sin el lleno de las formalidades técnicas y legales de un Estudio de Impacto Ambiental.

Esto significa que durante toda la concertación del Plan de ordenamiento Pesquero, en la cual se trabajó con la información de Urrá avalada por el Ministerio del Medio Ambiente, se estuvo trabajando, discutiendo y se hicieron acuerdos sobre datos inexactos.

Es decir, Urrá no cuenta con un Plan de Manejo Ambiental, y tampoco ha realizado de forma adecuada un Estudio de Impactos Ambientales y los informes y propuestas de la Empresa están dispersos y son inconexos. Esto es muy grave, pues en estas condiciones no es posible otorgar Licencia Ambiental alguna. Aunque el Ministro Mayr tenga muchas ganas de hacerlo.

Todo eso, que ya estamos viendo, lo habíamos advertido. Pero no nos oyeron. Ahora que nos estamos muriendo, ahora que se están muriendo los pescadores, tampoco el gobierno ni Urrá van a oír. A pesar de todo esto, vamos a seguir luchando. Para que no nos nieguen el derecho que tenemos a vivir como pueblo”.

* Documento leído por Kimy Pernía Domicó en el seminario “¿Para dónde va Urrá? Incidencias y perspectivas de la licencia ambiental de Urrá”, realizado en la Universidad Nacional de Colombia en diciembre de 1999.

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