En medio de la creciente tensión regional provocada por los ataques de Estados Unidos a Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, los pasos fronterizos entre Colombia y Venezuela continúan abiertos para el tránsito peatonal y vehicular, aunque la situación podría cambiar en cuestión de horas.
Tras una reunión extraordinaria convocada por el presidente Gustavo Petro, se ordenó el despliegue inmediato de unidades de la fuerza pública en la frontera y la instalación de un Puesto de Mando Unificado (PMU) en Cúcuta para monitorear en tiempo real la evolución de la crisis.
De acuerdo con el ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, el Ejecutivo adoptó medidas urgentes en materia de seguridad, orden público y atención humanitaria, con especial énfasis en Cúcuta y los principales pasos fronterizos, ante posibles efectos colaterales del conflicto internacional.
El refuerzo de la seguridad también responde a la compleja situación que enfrenta la región del Catatumbo, donde continúan los enfrentamientos entre el frente 33 de las disidencias de las Farc y el Frente de Guerra Oriental del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Solo desde el pasado 14 de diciembre, esta escalada violenta ha provocado el desplazamiento forzado de cerca de mil personas.
“Se activaron todas las capacidades de la fuerza pública para anticipar y neutralizar cualquier intento de ataque terrorista por parte del ELN u otros grupos armados organizados ilegales que delinquen en la frontera. Las amenazas para Colombia provienen del crimen transnacional, no de las naciones”, señaló el ministro Sánchez Suárez a través de su cuenta en X.
En el puente Simón Bolívar, en Cúcuta, como en el resto de pasos fronterizos por Norte de Santander se mantiene el paso normal de vehículos como de personas a pie, mientras que en la frontera con Paraguachón, en La Guajira, Migración Colombia informó que se cerró el puesto de control migratorio.
Aunque por ahora la mayoría de las fronteras permanecen abiertas, las autoridades mantienen la zona en máxima alerta, y no descartan decisiones más drásticas si el contexto de seguridad así lo exige.