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300.000 truchas murieron en Salento, Quindío, luego de que se secara el estanque donde funcionaba el criadero perteneciente a decenas de familias.
Sin saberse a ciencia cierta lo ocurrido, se comprobó cómo se cerraron las puertas que generaban que el agua del río corriera hacia el estanque, que amaneció completamente seco este lunes.
Según cálculos preliminares, las pérdidas económicas superan los 300 millones de pesos; de ahí la necesidad de contar con la asistencia de autoridades pesqueras de la región.
Se prevé una respuesta de la Alcaldía y de la propia gobernación del Quindío, toda vez que se trata de la principal actividad económica del municipio.
Por El Espectador
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