El pasado miércoles, en la tarde, el Gaula Cundinamarca, adscrito a la Brigada XIII del Ejército Nacional, informó que sostuvo combates con el frente 51 de las Farc en la vereda Paquiló del municipio de Cabrera. El choque, más allá del parte militar, levanta el debate sobre la presencia de estructuras armadas en el departamento. Si bien la gobernación sostiene que no las hay, detalles del choque dan cuenta de que la guerrilla pretende reactivar su influencia en el suroccidente del departamento.
Para el Ejército, la operación que terminó con la muerte de alias “Duvan”, quinto cabecilla del frente 51 de las Farc y con 17 años de experiencia en esa organización ilegal, fue un éxito. “Se desempeñaba como cabecilla de la comisión de inteligencia y era el encargado de la preparación en la parte ideológica y el trabajo político organizativo de masas”, dice el parte militar.
El frente 51 hace presencia en once veredas del municipio de la Uribe, en el Meta; y, actualmente, estaría fraguando un reposicionamiento en Cundinamarca. La idea de las Farc, según inteligencia militar, es repotenciarse en inmediaciones de la localidad 20 de Bogotá (Sumapaz) y los municipios de Cabrera y Venecia. Para ello, más que desplegar a los 35 guerrilleros que componen sus filas (cálculos del Ejército), estaría enviando este tipo de “comisiones” para adelantar el favor político de la población.
“Se presume que se encontraba por estos días estableciendo contactos con las redes de apoyo al terrorismo que adelantan labores de persuasión, las cuales tendrían relación con el paro anunciado para el próximo 19 de agosto”, fue el anuncio que hizo la Brigada XIII al presentar los resultados. Sin embargo, las directivas de las organizaciones campesinas piensan que el anuncio los pone en riesgo.
Miembros del Sindicato de Trabajadores Agrícolas de Sumapaz (Sintrapaz), que tiene a su mayoría de militantes en la localidad de Sumapaz, en Bogotá, advirtieron que este tipo de pronunciamientos repercuten en la estigmatización de su movimiento. “ Aún no hemos decidido si participamos del paro. Sin embargo, es claro que el mensaje busca estigmatizar a los campesinos del departamento por las labores de solidaridad con campesinos de El Quimbo, el Catatumbo y otros”.
Los campesinos dicen que en la zona no hay combates desde 2009. Para la secretaria de Gobierno del departamento, Adriana Ramírez, “esto no fue un combate, sino un operativo para evitar que incursionen en el departamento. Aquí, estamos consolidando el posconflicto y la seguridad”. Y, para los militares, esto sí fue un combate contra “un pequeño grupo” de guerrilleros.
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@CamiloSeguraA